¿Qué soy? A uno le asalta la pregunta esta de vez en cuando, pero no me refiero a la eterna disyuntiva filosófica esta… no no, a ver, sinceramente esa no me importa tanto, pero por lo menos quisiera definir una respuesta rápida y practica para mi, o sea q me permita responder de manera satisfactoria, porque mas que preguntármelo yo solo, ¡me lo preguntan! Me explico, tengo un metro noventa, el pelo y la barba roja, soy mas blanco que la luna y esto se presta para muchas confusiones…
cuando vivía en Perú y era niño se me enseñó que era peruano y me dije :”bueno, peruano, todo bien” , luego me acuerdo que me iba a pasar lo veranos en la playa de Ancón, ahí compartía el espacio con otros cientos de personas, peruanos también, pero que al parecer no parecían aceptarme como uno de los suyos, “gringo” me decían… y mi condición de gringo al mismo tiempo me permitía entrar a clubes y playas privadas de las que nunca fui socio, cosa que, a las personas que controlaban el ingreso de dichos “yacht clubs” o “casinos”, nunca pareció molestarles, ya que cumplía con el requisito indispensable de ser “gringo”. Bueno, entonces seria un “Peruano – Gringo” ya está, chévere, “peruano – gringo” entonces pues ¿no? Con eso me quede tranquilo, pero estaba muy equivocado. Unos años después, en uno de los múltiples viajes a Estados Unidos con mi familia, país que para mí en esos tiempos se llamaba “Miami”, acompañado por mi hermana, quien es mas pelirroja que yo, hacia la fila para subir a uno de los juegos de Disneyworld, específicamente el “splash mountain”, mirando a mi alrededor había un montón de gente que se parecía mas a mí, “ah claro, estos son gringos, como yo” pensé. Esto me dio una sensación de pertenencia que había venido buscando desde aquella época “anconera” en la que me había sido arrebatada, claro, esto era lo mió. Pero todo idiota yo empecé a hablar con mi hermana en castellano y uno de estos gringos verdaderos nos escuchó y procedió a reventarme la burbuja de la peor manera. Empezó a conversarle a mi hermana en inglés, a preguntarle de donde éramos, le contó ella que veníamos de Perú, de Sudamérica, El dijo amistosamente que venia de Iowa (mas gringo que eso creo que no se puede llegar a ser) y luego de unos minutos, cogida ya la confianza soltó la pregunta que rondaba su cabeza hacia rato y que procedo a traducir al español: “ah mira, y ustedes ahí en Perú, ¿tienen televisores? ¿autos? ¿viven en casa, o árboles? Porque yo he visto en la tele aquí que ahí viven indios con plumas ¿no?” “mierda…” dije, “este gringo no nos ve como sus iguales, ah o sea no soy peruano pero tampoco soy gringo! ¿qué soy?”
La respuesta hizo amagues de aparecer unos años después, cuando llegó el momento de tramitar mi pasaporte italiano, vencida a mi visa a estados unidos, mejor que renovarla era obtener dicho pasaporte y viajar tranquilamente. “ah claro” dije una vez mas, “soy medio italiano” digamos que soy descendiente de italiano entonces!! Claro, mi apellido es italiano y por ahí había oído que mi bisabuelo o alguien por ahí había ido a Perú de Italia! Fui a “ambaciata” de Italia a tramitar dicho documento sintiéndome italianisimo. Sentimiento que se vio reforzado por el cuidador (peruanísimo) de la puerta de la embajada que me recibió con un muy cordial “Bongiorno caballero”. Claro!! No era peruano, y felizmente no era gringo, ya que por ese momento empezaba a sentir poquísimas ganas de pertenecer a esa cultura de la ignorancia y el consumismo, ¡¡era finalmente Italiano!! Muy bien, muuuuuy bien.
El rollo este de sentirme italiano me duró un tiempo mas, hasta que decidí venirme a vivir a Barcelona, ya en el aeropuerto de Lima había sido puesta en duda mi procedencia, en el momento en el que unos adolescentes (peruanísimos también) me habían visto con mi guitarra a la espalda y mi pinta de gringo y habiéndose armado de valor me pidieron en inglés un autógrafo, pedido al que me negué respondiendo también en mi perfecto inglés, idioma que domino bastante desde la época en la que me creía gringo. Una vez en el continente europeo, y trabajando en un hotel, me empecé a encontrar con diversos personajes, quienes me adjudicaban y cuestionaban todas las procedencias que me venia atribuyendo, empezando por Estado Unidenses ignorantes que me decían cosas como “¿eres de Perú? Ah, yo he estado en Costa Rica…”, lo cual considero equivalente a decirle a un Portugués que te fascinó Rusia y esperar que se sienta alagado, u otro que luego de hacerme la misma pregunta me contó que tenia en EE UU una amiga de Brasil, para luego pasar a decirme su nombre y ver si por ahi la conocía de alguna de esas caminatas por el amazonas en las seguramente nos mezclamos peruanos y brasileños… Estúpidos… Pero lo peor vino al encontrarme con mis “compatriotas” los italianos, a quienes por cierto les entiendo muy poco, porque no hablo el idioma, y quienes al mismo tiempo, siendo concientes de que Sudamérica esta poblado de “descendientes” de italianos, me miraban con desprecio antes que con el cariño que esperaba… me di cuenta que no era italiano, no era gringo, no era Peruano no era nada… y como para colmo de males, llega un holandés y me pregunta “ a ver, dices que eres peruano, tienes cara de alemán, vives en España con pasaporte italiano, no hablas italiano y hablas ingles con acento americano, me confundes realmente…” “ay señor, si se confunde usted, imagínese yo” pienso…
En conclusión, creo que no me queda mas que seguir buscando, o sentirme un hijo de la tan mentada “globalización”, ciudadano del mundo que le dicen, y citar a Manu Chao cuando canta “no soy de ningún lugar, ay giramundo, giramundo”
martes, 1 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)