miércoles, 11 de noviembre de 2009

Jaime Ferraro y la piedra filosofal (o el prisionero de Azkaban, en su defecto)

Hace algunos años, me encontraba en medio de una larga conversación con Carlos Roe, quien es uno de mis mejores amigos y con quien siempre he compartido la afinidad por intentar descifrar lo indescifrable, me acuerdo que estábamos discutiendo sobre temas de religión, cuestionando nuestras creencias o la falta de las mismas mientras oíamos un disco de Rubén Blades y, justo cuando yo, como solía pasarme al final de estas conversaciones, estaba a punto de rendirme al ateismo fuimos interrumpidos por el buen Rubén cuando iniciaba una de sus canciones con la frase “En algo hay que creer… por algo hay que vivir…” nos reímos los dos y tácitamente acordamos dar por terminada la discusión ya que, aparentemente, así nos lo había ordenado el universo.

Ser o no ser religioso, es un tema complicado… yo nunca lo he tenido claro, la verdad. Básicamente porque va pasando la vida y una va viendo estos temas de diferente manera y, por lo general, estas maneras son las de otros. Mis primeros contactos con la religión deben haber ocurrido de muy niño, el primer concepto de un dios que me viene a la mente, era el de una especie de viejo medio cascarrabias al que, si me olvidaba de rezarle antes de dormir, pues posiblemente me matara antes del amanecer… ¡¡había que rezarle entonces!! Y talvez por eso me levantaba tan temprano, por ahí que de manera inconsciente pensaba en reducirle el tiempo de acción al viejo este! Me levantaba y corría a ver al único otro dios que conocía, uno que no me amenazaba (por lo menos no a saber mío) y que rápidamente me hacia olvidar que acababa de pasar unas cuantas horas al borde de la muerte, el televisor. Yo veía muy feliz la tele, dibujito tras dibujito me hacían sonreír, primero Bugs Bunny, después esa genial metáfora de la vida que eran las aventuras del coyote y el correcaminos, todo genial pero, cuando llegaba el momento de ver que mas venia después, aparecía en la tele un ser anciano, con acento centroamericano que parecía putearme sin conocerme y que se hacia llamar “el hermano Pablo” y otra vez por dios!, mi mañana estaba arruinada y estaba arruinada por dios…

Ese miedo de morir mientras dormía continuó hasta que entré al colegio, el penal para reos primarios conocido como “Colegio Inmaculado Corazón”, que como su nombre lo da a entender, era religioso, y no solo religioso, sino de monjas!!! Claro, pero si es ¿lógico?! ¿Quienes mejor preparadas para reprimir a niños que un montón de mujeres reprimidas que nunca tendrán niños?!! Bueno, el tema es que estando ahí, aprendí que dios podía matarme no solo mientras dormía sino también mientras estaba despierto!! Y los motivos más simples podían condenarme a las eternas llamas del infierno! Motivos como por ejemplo: llevar reloj al colegio, pegarle un puñetazo a algún compañero idiota que quisiera robarse mi comida e infinidad de cosas parecidas… ah pero momento!! No todo estaba perdido!! A partir del segundo grado, los reos podíamos gozar de un beneficio penitenciario conocido como la confesión, o sea podía pecar todo lo que quisiera porque de ahí simplemente contándoselo a un sacerdote, seria perdonado. Lo malo era que para esto me faltaban dos años. Entonces ¿Qué había que hacer? Nada, simplemente tratar de reprimir cualquier impulso y rezar bastante para no morir, ya fuera dormido o despierto, antes de esos dos años.

Habiendo ¿gracias a dios? sobrevivido y gozando ya de la invulnerabilidad que el beneficio de la confesión me otorgaba, llegué al tercer grado donde se me informó que tenía otra ceremonia por venir: la primera comunión! “primera comu…que??” “A ver te explico” dijo una de las monjas, no recuerdo si la Sister Hitler o la Sister Goebbels, ante mi desconcierto : “…Lo que pasa es que a Jesús, los judíos, no lo querían pues, bueno, lo querían matar, lo cual estaba muy mal porque Jesús era muy bueno, pero en realidad el ya sabia que lo iban a matar, porque para eso vino a la tierra, es mas , hasta les avisó a los judíos que ellos lo iban a matar, porque el, Jaimito, iba a morir por tus pecados pues…” – “¿Mis pecados Sister? Si yo ya me he confesado… ¿y esto no pasó hace tiempo ya? ¿Cómo que mis pecados?” – “Ya!! No me estés interrumpiendo niño! El tema es que el invitó a sus amigos a comer ahí le avisó a su amigo Judas que el era el que lo iba a traicionar y lo obligó a irse de la cena, para que no pierda tiempo y lo traicione de una vez…” – “¿¿Sister, o sea Jesús ya sabia?? ¿No entiendo, entonces pa que lo invitó a comer a Judas? ¿Y porque se molestó si el ya sabia? ¿ Y porque hay tantos niños pob…” - “que no interrumpas muchachito!! ¿Quieres salir al recreo o no? Cállate pues y déjame terminar… la cosa es que de ahí todos comieron pan y Jesús dijo que El era el pan y que ahora todos nosotros tenemos que comérnoslo a el en forma de pan… ¿ya?” – “ya pues, sister…”

Bueno, cumpliendo con las reglas que me imponía este proceso venidero, como eran por ejemplo no comer una hora antes o no pecar una hora antes, o algo así, me hallé listo para comulgar… y ya pues, comulgué y… nada, me fui a mi casa, hubo un montón de comida rica, un montón de gente, casi como mi cumpleaños solo que los regalos eran bastante mas malos, cadenitas de oro, lapicero elegantes también de oro… un montón de cosas para tirar en mi cuarto e irme a jugar Nintendo… ah y bueno, de ahí había que comulgar todos los domingos, pero ya después en la tarde no te regalaban nada…

Pasaron dos años mas y fui trasladado a un penal de menor seguridad y bastante mas grande el “Colegio Santa María”, ahí si que uno tenia privilegios!! Podías usar reloj! Podías jugar con una pelota de futbol! un paraíso para un ex convicto de máxima seguridad como yo! Bueno, ahí me dejaron tranquilo con el tema religioso por un tiempo y la verdad que yo me sentí aliviado… pero luego descubrí que está sarta de sacerdotes solo estaba esperando el estallar hormonal de nuestra adolescencia para, con toda la fuerza de su celibato, atacarnos y reprimirnos una vez más! Y es que, llegado el penúltimo año escolar, nos salieron con esto de que ahora había que confirmarse… “confir…que?” – “te explicó hijo, la verdad, no hay nada en la Biblia que explique bien este proceso, pero básicamente lo que queremos es que todo eso que nos has dicho que crees sobre Jesús y que le temes al infierno y eso, bueno… queremos oírlo de nuevo. ¿ok?” –“… bueno… supongo…y… ¿Cómo se juega, padre?” -“ Es bien fácil, básicamente haces unas obras sociales, te consigues un padrino, nada de masturbación…” –“padre, pero ¿que tiene que ver la mas…?” –“muchacho!! Que no interrumpas!... bueno de ahí vas a un retiro de confirmación y si consideramos que eres digno, te dejamos que te confirmes y seas parte de la iglesia…” –“ padre, ¿pero no era yo ya parte de la igles…? – “Ya ya ya, a callarse! No eras parte!! Eras como digamos una especie de hijo de socio, ahora tienes que ser socio juvenil y pagar tu solo tus cuotas” –“mmm bueno, veremos…”

Pasó el tiempo y cada vez me sentía con menos ganas de confirmarme, había crecido dentro de este “club” y ahora que tenia mas conciencia, talvez no me parecía que sus reglas eran del todo consecuentes con mi manera de ver la vida… pero mi madre me pidió que hiciera todo el proceso y me decidiera al final, y que sobre todo, fuera al retiro. Yo no estuve de acuerdo pero acepté…
Llegó el fin de semana del retiro, nos reunieron a todos en el colegio para llevarnos a una casa de sacerdotes a las afueras de lima, al comienzo en el autobús todo era divertido, todos los alumnos nos reíamos y molestábamos unos a otros, todo normal… llegamos al sitio este, nos agruparon en habitaciones de dos personas, paseamos un rato por el lugar y luego nos llamaron a un salón… nos sentamos en sillas de espaladas a las paredes alrededor de todo el salón y esperamos hasta que vino una especie de guía acompañado por un sacerdote, se colocó al medio de la sala y dispuso a hablar… yo pensé, bueno alguien por fin nos va a hablar de dios, de lo que significa esta figura aterradora de la que siempre me han hablado y alguien por fin resolverá mis dudas y me ayudará a convencerme de una vez por todas si es que realmente quiero ser parte de esto. Pero me equivoqué, el tarado este nos obligó a cantar un canción en lo absoluto religiosa y a bailar por alrededor de cuarenta minutos… dicen que dios está en todas partes, pero yo estoy seguro que de haber estado ahí, se hubiese ido corriendo de la vergüenza ajena que le hubiese dado ver a un montón de adolescentes llenos de acné, bailando como estúpidos entre hombres… después de esto, que acepté como un acto de relajación para entrar en confianza, dije, bueno ahora si podremos discutir la fe católica con todas sus virtudes, defectos y contradicciones… pero no…. Básicamente nos empezaron a hablar de ninguna de las virtudes y de todos los defectos de la masturbación… mierda!!! ¿¿Que es esto?? ¿para que he venido aquí? Empecé a preguntarme con cada vez menos paciencia… pasaron horas en actividades similares y luego nos mandaron a dormir. Agotados de tanto baile cojudo, nos quedamos dormidos casi de inmediato a eso de las dos de la madrugada.
Dormía placidamente cuando a eso de las siete empezó a sonar una música estridente a todo volumen y una par de desadaptados empezaron a darles de patadas a las puertas de las habitaciones, nos despertaron como si fuera un regimiento militar!! Y nos llevaron rápido, una vez mas al salón este en donde habíamos estado solo horas antes y al tenernos ya a todos ahí reunidos y con cara de dormidos, procedimos a… bailar la misma puta canción de la noche anterior!!! Dios mio!! ¿Porque me has abandonado?!! Exclamé dentro mío… veía las caras de idiotizados de mis compañeros y perdí la paciencia… me acerqué a donde el guía esté y le dije “como hago para irme, yo acá no me voy a quedar, estoy perdiendo el tiempo” se le abrieron lo ojos, me llevó a un lado y me pidió que esperara, que ya venia el sacerdote y que hablara con el, que me estaba equivocando y que el sacerdote me lo haría entender…

Vino el dichoso sacerdote, me propuso ir a dar una caminata y yo accedí. Después de una media hora de conversación intensa con el sacerdote, en donde básicamente yo me dediqué a hablarle mal de toda la iglesia y el se dedicó a echarle la culpa de todo eso a congregaciones rivales a la suya como el Sodalicio y el Opus Dei, se dio cuenta que ya me había decidido y se ofreció a llevarme de vuelta a Lima. Yo volví a mi cuarto a sacar mis cosas y encontré a mi compañero de habitación, quien me dijo que todo el tiempo que estuve fuera, el guía había hecho que todo el resto de alumnos elevara una serie de plegarias por mi alma… así como también encontré encima de la cama en la que había dormido y en la que no dormiría ya nunca mas, una replica de tamaño casi natural de Jesús en la cruz, reemplazándome. La verdad que con cada una de estas acciones, lo único que hacían estos ineptos era reforzar mi voluntad de huir de ese lugar. Cuando me dirigía hacia el carro que me llevaría de vuelta, el guía se me puso delante una vez mas y me dijo “Jaime, lo que estas haciendo es una castración espiritual!!” - “ a lo que le respondí, no Max, es una masturbación espiritual mas bien, pero ya sabemos lo que piensas de eso…” y me fui.

Llegué a mi casa y explicarle a mi madre porque me había regresado, me di cuenta que esto de la confirmación no iba conmigo, que ya estaba claro que si algún día hubiese de encontrar una fe, esa no vendría a través de ineptos como los que habían monopolizado mi educación escolar y que si está “piedra filosofal” realmente existía, entonces llegaría a mi como premio a mi búsqueda o en todo caso, como premio a la misma, no llegaría nunca…

Pasó el tiempo, salí del colegio y el acoso paró, por lo menos el acoso directo, ya que seguí viviendo en un país en el cual el gobierno le teme a la iglesia y cuyo cardenal hizo las veces de espía militar al llevar un micrófono en la cruz, cuando medió en teoría por una salida pacifica en una crisis de rehenes. Pero yo me mantuve mas independiente, aprendí que existen cosas en que creer, que existen personas e ideales buenos en este mundo, y que hay que seguir mirando, nunca dejar de prestar atención a lo que el universo nos dice, que se puede ir cogiendo lo bueno de muchos sitios y siempre estar atentos y desconfiados cuando alguien intente convertirse en administrador de la fe ajena.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Voz

Mi hijo Jagger me mandó un poema. Hijo mio de mi sangre, no se a que edad escribiras esto, pero espero no te sea doloroso.


Voz


Se da vuelta y te sonríe,
de medio lado…
Se aferra a lo imposible y te crea,
De la tierra sale vida
Y de tu boca sale dios

Para una luz hacer de frente
Y para una moneda hacer valor
para cada quince o cada veinte,
Para todos menos yo
Cuando vierte todo lento, se transforma muy veloz
En tu aire, en tu sombra, en tu viento y en tu don

Es el miedo de dejarte,
es el miedo de poder
Es cantar y no cantarte.
Poder verte y no saber
Si te quedas al quedarte
o si llegas al volver

Como frío ya de invierno,
Como guarida de calor
Es tu pelo, tan intenso
Quien escribe, no soy yo…

Es tu sombra la que alumbra,
Es tu grito redentor,
Pobre niño, se acostumbra
A tu silencio tan atroz


Jagger