viernes, 10 de septiembre de 2010

Mirando a través de un cristal cortado

Mirando a través de un cristal cortado, decidiendo que la vida se tornaba aburrida y monótona en sus dominios, que tan solo un trozo de vidrio, al cambiarle la percepción le hacia mirar de forma distinta el mundo que había creado, Zeus pensó que su trabajo no estaba terminado, la humanidad y el universo tendrían que ser mejorados siempre, que el desenvolvimiento organizado de la raza humana los estaba convirtiendo en casi parte del paisaje. Los humanos transitaban la vida sin ninguna particularidad y para Zeus, quien había creado este universo con fines puramente lúdicos esto resultaba realmente frustrante, así que decidió añadir un elemento nuevo, algo que diera vuelta a todo, que revolucionara el transcurrir del tiempo y lo hiciera significativo, que se dedicara de manera sutil, a despertar sentimientos en las diferentes personas y las llevara por caminos distintos, nuevos y los transformara en un especie autosostenible.
Decidió Zeus que la gente tendría que empezar a fabricar sus propias emociones y que estas los llevaran a reorganizar el universo.

El “nuevo elemento”, como le gustaba denominarlo internamente, tendría que ser algo que no resultara invasivo de manera violenta, tendría que ser una variación de lo existente, algo parecido a lo convencional, pero que rompiera con todo desde adentro de la raza humana. No podía ser un suceso, no, tendría que ser algo mas sutil para que no fuera cuestionado, sino que se pensara siempre presente y simplemente nunca antes descubierto.
Zeus tomó un pincel y empezó a pintar la locura, le dio una sonrisa maliciosa y adorable, la hizo mujer, porque la locura tendría que nacer mujer, así después el hombre habría de aceptarla sin reparos y se habría de esa forma extendido a ambos géneros y su efecto sería real, seria hereditaria y perpetua, se escondería en algunos y afloraría en los momentos en los que fuera necesaria. Zeus decidió que la locura necesitaría apoyo, que así sola, podría ser tomada por algo negativo, así que tomó de nuevo el pincel y empezó a diluir al locura con muchísima sensibilidad y necesidad de expresión, obligando así a que no se guardara nada, forzándola a comunicarse y esparcirse siempre, a mostrarle a la raza humana, en su propia cara, todo lo que no era y lo que podría ser. El producto estaba listo, y en un par de días más bajaría del árbol para confundirse entre lo común y cotidiano

El día había llegado por fin, el décimo día del noveno mes, la locura bajaría del árbol para cambiarlo todo. La locura pisó la tierra y empezó de inmediato a caminar entre los hombres, pero todos ellos, si bien se hallaban admirados, no podían evitar sentirse distintos a este nuevo ser y por ende, de alguna forma amenazados también…
Zeus había fracasado, la locura no había cumplido su cometido. Esto le trajo muchísima ira, ira que despertó a su hermano Hades, el dios de las profundidades de la tierra, quien tenía un conocimiento muy cercano de los hombres y quien acudió inmediatamente a ver a su hermano. Hades le dijo a Zeus que su idea era genial, pero que tenia un defecto, que el brillo del alma pura de la locura la haría siempre notoria y distinta, esto evitaría sin duda que los hombres la miraran con recelo, así que habría que dotarla de alguna característica humana existente y negativa, algo que le permitiera infiltrarse de manera real. Hades sugirió informarle a la locura sobre su responsabilidad, avisarle que la supervivencia de la especie descansaba sobre sus hombros, cosa que se sintiera siempre con la necesidad de ayudar a luchar por la misma. Zeus accedió dubitativo, sabia que manchar su creación divina con lo terrenal solo haría el trabajo mas difícil y lento, pero se le ocurrió entonces que si bien la responsabilidad mantendría la luz divina encerrada y solo visible en el corazón de la locura, esta igual seria capaz de ayudar al los humanos si es que recibía refuerzos cada cierto tiempo, así que Zeus resolvió que el décimo día del noveno mes de cada año de la existencia, la locura volvería renovada y se encargaría de, sintiendo siempre todo el peso de la responsabilidad sobre su hombros, hacer de este un mundo cada vez mas lindo.



A Mechi Bausili, Feliz cumple