domingo, 6 de diciembre de 2009

Y yo no sabia que fumaba

Mi familia es grande, el Opus Dei y mis abuelos por parte de padre se encargaron de fabricar diez hijos y de esos diez hijos nacimos veinticuatro primos, todos muy cercanos que, en edades hacemos una escalera descendiente, con no mas de tres años de diferencia entre uno y el siguiente, desde los treinta y cinco años de mi hermano mayor hasta mi prima Daniela, la menor de todos. Una de las hermanas de mi madre no tuvo hijos y la otra se casó y tuvo cuatro hijas con el hermano de mi padre por lo que, todas mis primas por ese lado de la familia, lo son también por el otro. Pero yo crecí con otra familia también, una familia formada no por lazos de sangre, sino por lazos formados con amor, lealtad, mucho trabajo (a veces demasiado) y mucha, pero muchísima paciencia. Esta familia la forman Humberto y Luis, los dos guardias de mi casa con quienes esta prohibido hablar de otra cosa que no sea futbol, Oscar, el chofer de mi abuela, experto en absolutamente todo, un erudito en todos los temas que sean imposibles de constatar y dueño de una capacidad de ver el futuro que le ha permitido predecir resultados futbolísticos increíbles y terremotos devastadores, así como ver una cantidad de películas que no se han rodado nunca, o por lo menos todavía. Está María, qué fue primero la niñera de mi hermano mayor, luego durante mi adolescencia fue la mía y hoy, en Canadá, es niñera de mi hermana y su marido, a pesar de que ellos quieran hacer parecer que lo es de sus hijos. María debe pesar unos cuarenta kilos, pero es capaz de matarme a golpes con una sola mano y ha intentado, felizmente sin éxito, morirse de todas las enfermedades posibles, estoy seguro que no se rendirá hasta lograr su cometido o, en todo caso, morir en el intento. Estaba la “mama Irene”, una cocinera de edad indefinida y talento incomparable que estuvo en mi casa desde que mi madre era una niña, ella murió hace ya varios años, pero el recuerdo de sus macarrones con salsa blanca quedará para siempre grabado en mi paladar y abrazado alrededor de mi cintura. Luego estaba Félix, el mayordomo de mi abuela que estuvo no se si treinta o cuarenta años trabajando en mi casa.

Mi abuela dice que Félix llegó joven a trabajar a mi casa, pero yo no le creo que llegó, yo creo que siempre estuvo ahí, que salió de las paredes, que un día emergió de la tierra del jardín o que se bajó del árbol de guayabas. Dicen que cuando mi madre se enfermaba de niña, Félix se arrodillaba a la entrada de su cuarto y rezaba para que no muriera, así fuera por un simple resfrío, Félix estaba ahí. Estuvo ahí siempre, cuando yo crecía se mantenía distante, con mucho respeto y yo realmente no lo notaba, era simplemente el encargado de mirar que no me pasara nada cuando salíamos al parque a pasear al perro, o de vigilar que yo no me robara la coca colas del bar de la casa. Pero pasaron los años y empezamos a hablar, yo salía a la terraza de mi casa a fumar a escondidas y me lo encontraba limpiando la piscina, empezábamos con lo básico, hablábamos de futbol, éramos de equipos rivales y eso hacia que la conversación fuera más divertida. De ahí pasamos a ver los partidos juntos, yo en el sofá o la cama y el de pie desde la puerta del cuarto, yo siempre le insistí que se sentara pero no quería, me imagino que le daría vergüenza que mi abuela llegara y lo viera en el sofá, así que logré convencerlo de que se empezara a sentar en una sillita que estaba al lado de la puerta, desde ahí podía el oír a mi abuela venir y ponerse de pie rápidamente antes de que ella entrara al cuarto. Félix aparecía siempre unos cinco minutos antes de que empezaran los partidos, se sentaba en la sillita esta y cinco minutos después, se quedaba totalmente dormido, solo se despertaba con algún grito de gol o cuando yo, al oír a mi abuela venir, le tiraba un cojín en la cabeza, y es que estoy seguro que sufría de narcolepsia, era capaz de quedarse dormido en cualquier situación, eso si lo noté desde niño, se quedaba dormido tomando la sopa, con la cuchara a mitad de trayecto entre el plato y su boca, mis primas y yo solíamos escondernos en la entrada de la cocina y le tirábamos limones en la cabeza para despertarlo y su única reacción era seguir comiendo como si nada hubiera pasado. Una vez se cayó a la piscina mientras la limpiaba, a pesar de que el decía que se tropezó, yo estoy seguro de que se quedó dormido también, me acuerdo que salió del agua rápidamente, y yo le dije en que talvez debería haber aprovechado la oportunidad para bañarse un ratito y disfrutar por fin de esa piscina a la que tanto tiempo le dedicaba, pero el me decía que de ninguna manera. Después de ese incidente me acuerdo que intenté empujarlo a la piscina unas tres o cuatro veces, todas sin éxito, al final me rendí al darme cuenta de que a su edad, el empujón podría causarle un daño, pero yo quería que el sintiera que era familia para mí y creo que la única manera que se me ocurrió en ese momento fue esa, empujarlo a la piscina.

Pasó el tiempo y el vinculo se hizo mas estrecho, ya no solo veíamos los partidos juntos, sino que el aprovechaba cualquier momento libre que tenia para poder pasar un rato conmigo, a veces cuando yo escuchaba música en mi cuarto, el se paraba detrás mío y empezaba a bailar, bailaba sin hacer ruido, podía pasarse un largo rato bailando detrás mío sin avisarme solo para arrancarme una risa con la sorpresa. Siempre aparecía también cuando yo me bañaba en la piscina, se quedaba ahí pegadito a una esquina y me contaba sobre su pueblo, un pueblo en la sierra, no me acuerdo cual, pero solía siempre contarme la historia de cuando de niño fue a robarse una cabra de un pastor y al ser descubierto le tiro una piedra en la panza y logró huir. La historia le hacia reír tanto que yo dejaba que me la contara una y otra vez. Entender lo que Félix hablaba era difícil, tenia cierto tipo de defecto que hacia parecer que hablaba un idioma distinto, pero yo con el tiempo me volví un experto, ya no me costaba nada descifrar sus palabras, y eso que la gran mayoría eran frases y palabras sin sentido como “Picaman” o “Pumahuey”, los “afectuosos” apelativos con los que el solía referirse a mi. La única vez que me habló claro y muy seriamente, fue la vez que me oyó discutir con mi madre por lo mal que me venia yendo en el colegio. Félix, que adoraba a mi madre y cuyo cariño por mi creo que era por extensión del que tenia por ella, se me acercó por detrás y rompiendo todo el protocolo con el que siempre se había comportado, me dijo “ya hubiera querido tener yo la educación que tu recibes, eres un engreído y malcriado, tienes que darte cuenta de que la vida te ha premiado, eres un idiota sino lo aprovechas”. Mi terquedad y orgullo por lo general evitan que yo me calle las cosas, pero ese día no respondí nada, me dí cuenta que tenia razón. Mi padre no estaba muy presente y mi madre era quien se encaraba de los regaños, pero el de Félix me dolió como ninguno. Al cabo de un par de días el trato entre los dos volvió a se normal, pero yo tenia un nuevo respeto por el.

Pasaron los días y los meses y llegó diciembre. Diciembre en Lima es un mes que huele bien, huele como a libertad, como al inicio del verano, como si un airecito trajera, desde el futuro, un poquito del olor a protector solar y arena. El diciembre de mi niñez y adolescencia olía así, rico. Terminaba el año escolar, ya nada importaba, venia mi cumpleaños, navidad y el verano, como si hubiese hecho un trato con la vida para que me diera todo lo bonito del año de golpe y esperar al siguiente diciembre viviendo de la felicidad ahorrada en ese mes, amaba diciembre, diciembre tenia vida para mi y así como todo lo que vive muere, diciembre murió para mí, el diecisiete de diciembre de mil novecientos noventa y siete, se murió de un mal pulmonar y yo nunca supe que fumaba.


Yo volvía del colegio más o menos a las tres de la tarde y almorzaba en el comedor de la cocina, y Félix, que normalmente almorzaba a esa hora también, solía, tras muchas insistencias mías y apelando a la confianza que ya había generado en el, sentarse conmigo a comer, pero ese lunes no estaba. A veces se iba a pasar unos días fuera de Lima, nunca supe bien que hacia, pero si sé que se pegaba unas borracheras tales, que volvía más de una semana tarde y lleno de golpes y cortes, según el que se había caído por un barranco, pero nunca lo supe bien. Mi abuela contaba mil historias de el, de su juventud, que la caída por el barranco era ya historia conocida, que había embarazado a alguna de las empleadas, que luego habían perdido (o abortado) el niño, y tantas otras de ese tipo. Pero si alguna vez se le preguntaba algo serio y personal, el respondía con una broma y, potenciando su mala dicción, procedía a balbucear alguna tontería in entendible que solía terminar con una risotada.

Yo asumí que se había ido de vacaciones, o que había pedido un permiso o algo así, el tema es que no estaba ese día ahí almorzando conmigo. Al día siguiente se repitió la escena y ahí si pregunté, me dijeron que se había ido al hospital a hacerse ver una tos que lo tenia incomodo hacia unas semanas y desde el día anterior no había vuelto, pensamos que talvez lo habrían internado y empezamos a averiguar, llamó mi madre al hospital del seguro social y nada, nadie parecía saber bien en donde estaba, que sí, que había entrado pero que ya se había ido, o que lo habían enviado a otro lado, nadie se aclaraba con el tema y eso empezaba a preocuparnos. Al día siguiente todavía no había noticias de el, yo me fui al colegio preocupado y al volver pregunté de nuevo, me dijeron que mi madre ya lo había encontrado, estaba en el hospital, en otro área, que había entrado hacia dos días con un mal pulmonar, que había entrado renegando, que no quería que lo internaran porque decía que ahí lo mataban a uno, y que había tenido razón, y que estaba muerto ya.

Yo no lo podía creer, yo pensaba que la única manera de morir así de rápido era estar en accidente, y Félix a los accidentes era inmune, ni siete caídas por un barranco lo habían podido matar, yo estaba acostumbrado a pensar que cuando uno moría de enfermedad, eso tomaba tiempo, así había sido en mi familia por lo menos, a uno la enfermedad lo preparaba y le iba quitando al pariente de a pocos, pero esta vez no. Félix tosió, fue al hospital y murió, tres pasos, nada mas y la vida era ya otra. Mi madre dijo en ese almuerzo, en el que Félix ya no servia la mesa, que había sido este problema pulmonar, que seguro era porque fumaba mucho, “¿Qué? ¿Félix fumaba?” – pregunté, mi madre me explicó que si, que ella le traía cartones de cigarros cada vez que viajaba, que le gustaba el marlboro rojo, ¡el mismo que a mi! Pero a mi el nunca me aceptó uno, todas las veces que salíamos a fumar solo fumaba yo, parece que el en realidad salía todavía a cuidarme, nunca dejó su rol de encargado de cuidarme, a pesar de que yo ya le doblaba el tamaño, y nunca me aceptó un cigarro. Esa tarde fuimos al velatorio del hospital a verlo, era una sala grande, horrible, no como los velatorios en donde había visto yo a mis anteriores familiares fallecidos, no habían cientos de personas tampoco, éramos solo mi madre, un par de mis primas y yo, y Félix, en el cajón, echado ahí, con un color casi amarillo, no “como dormido”, como normalmente se les veía a los difuntos mas elegantes, el se veía muerto, muy muy muerto. El cuarto era frío y amplio, con una muy mala iluminación, parecía que se buscaba darle un efecto tétrico a propósito, seis metros mas allá, otro cajón, otro muerto, y una madre y su niño llorándolo solitos. El lugar olía como a desinfectante, se oían los bocinazos que pegaban los autobuses afuera y era muy difícil concentrarse en la tristeza, era como difícil de entender, yo quise llorar y no pude, quería, pero no pude. Al cabo de unos minutos nos fuimos a casa, el entierro seria al día siguiente, yo no iría, tenia que ir a colegio y este sería en la mañana, en un cementerio feo, en una de esas tumbas que están en la pared, nada de jardín bonito, de pastito verde, de multitud en traje y con lentes de sol, nada de eso, solo mi abuela, las empleadas de mi casa, mi madre y unos familiares casi simbólicos de Félix que habíamos podido contactar. Yo en el colegio pensé todo el día en él, en la muerte, pensé mucho en la muerte, en la de él, en la mía, en la de mis abuelos muertos, cuyas muertes me había sido imposible llorar, había intentado, igual que con Félix, pero no había podido derramar ni una lagrima, era como si supiera que tenia que estar triste y no podía, no me lo permitía. Llegué a mi casa, almorcé sin Félix y al terminar me metí a su cuarto, rebusque entre sus cosas, como para ver si todavía estaba ahí escondido, había en su pared una foto enorme y muy antigua de mi madre y mi tía de jóvenes y, ahí al lado, una caja de metal azul, la abrí y encontré dentro unas cinco cajetillas de Marlboro rojo, me llevé la caja a mi cuarto, la contemplé por un rato y la guardé. Seis días mas tarde fue mi cumpleaños, vinieron mis amigos a tomar unas cervezas a mi casa, yo celebré como muchos otros años, estuve muy divertido, pero era mi primer cumpleaños sin Félix y lo notaba, el solía venir en un momento en donde nadie veía y darme un abrazo, siempre muy respetuoso, siempre muy, demasiado en su rol de empleado. Eso de las cuatro de la mañana se fueron todos, todos borrachos, todos menos yo, no había tomado casi nada, estaba con la cabeza en otro lado, cerré la puerta al ultimo de ellos y volví a mi terraza a ver todas las botellas que ya no recogería Félix al día siguiente, saqué una de las cajetillas de Félix, cajetillas que había jurado fumarme enteras y no compartir con nadie, me senté junto a la piscina, encendí uno y empecé a llorar, luego encendí otro y otro mas, fumaría hasta que dejara de llorar, fumé y lloré mi ultimo diciembre, fumé y lloré a Félix, fumé y lloré mi adolescencia que partía con Félix, con la muerte y con el humo del cigarro. Hace unos días, doce años después, soñé que fumaba con el y que al final del sueño, lo empujaba a la piscina. Y yo no sabia que fumaba.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Jaime Ferraro y la piedra filosofal (o el prisionero de Azkaban, en su defecto)

Hace algunos años, me encontraba en medio de una larga conversación con Carlos Roe, quien es uno de mis mejores amigos y con quien siempre he compartido la afinidad por intentar descifrar lo indescifrable, me acuerdo que estábamos discutiendo sobre temas de religión, cuestionando nuestras creencias o la falta de las mismas mientras oíamos un disco de Rubén Blades y, justo cuando yo, como solía pasarme al final de estas conversaciones, estaba a punto de rendirme al ateismo fuimos interrumpidos por el buen Rubén cuando iniciaba una de sus canciones con la frase “En algo hay que creer… por algo hay que vivir…” nos reímos los dos y tácitamente acordamos dar por terminada la discusión ya que, aparentemente, así nos lo había ordenado el universo.

Ser o no ser religioso, es un tema complicado… yo nunca lo he tenido claro, la verdad. Básicamente porque va pasando la vida y una va viendo estos temas de diferente manera y, por lo general, estas maneras son las de otros. Mis primeros contactos con la religión deben haber ocurrido de muy niño, el primer concepto de un dios que me viene a la mente, era el de una especie de viejo medio cascarrabias al que, si me olvidaba de rezarle antes de dormir, pues posiblemente me matara antes del amanecer… ¡¡había que rezarle entonces!! Y talvez por eso me levantaba tan temprano, por ahí que de manera inconsciente pensaba en reducirle el tiempo de acción al viejo este! Me levantaba y corría a ver al único otro dios que conocía, uno que no me amenazaba (por lo menos no a saber mío) y que rápidamente me hacia olvidar que acababa de pasar unas cuantas horas al borde de la muerte, el televisor. Yo veía muy feliz la tele, dibujito tras dibujito me hacían sonreír, primero Bugs Bunny, después esa genial metáfora de la vida que eran las aventuras del coyote y el correcaminos, todo genial pero, cuando llegaba el momento de ver que mas venia después, aparecía en la tele un ser anciano, con acento centroamericano que parecía putearme sin conocerme y que se hacia llamar “el hermano Pablo” y otra vez por dios!, mi mañana estaba arruinada y estaba arruinada por dios…

Ese miedo de morir mientras dormía continuó hasta que entré al colegio, el penal para reos primarios conocido como “Colegio Inmaculado Corazón”, que como su nombre lo da a entender, era religioso, y no solo religioso, sino de monjas!!! Claro, pero si es ¿lógico?! ¿Quienes mejor preparadas para reprimir a niños que un montón de mujeres reprimidas que nunca tendrán niños?!! Bueno, el tema es que estando ahí, aprendí que dios podía matarme no solo mientras dormía sino también mientras estaba despierto!! Y los motivos más simples podían condenarme a las eternas llamas del infierno! Motivos como por ejemplo: llevar reloj al colegio, pegarle un puñetazo a algún compañero idiota que quisiera robarse mi comida e infinidad de cosas parecidas… ah pero momento!! No todo estaba perdido!! A partir del segundo grado, los reos podíamos gozar de un beneficio penitenciario conocido como la confesión, o sea podía pecar todo lo que quisiera porque de ahí simplemente contándoselo a un sacerdote, seria perdonado. Lo malo era que para esto me faltaban dos años. Entonces ¿Qué había que hacer? Nada, simplemente tratar de reprimir cualquier impulso y rezar bastante para no morir, ya fuera dormido o despierto, antes de esos dos años.

Habiendo ¿gracias a dios? sobrevivido y gozando ya de la invulnerabilidad que el beneficio de la confesión me otorgaba, llegué al tercer grado donde se me informó que tenía otra ceremonia por venir: la primera comunión! “primera comu…que??” “A ver te explico” dijo una de las monjas, no recuerdo si la Sister Hitler o la Sister Goebbels, ante mi desconcierto : “…Lo que pasa es que a Jesús, los judíos, no lo querían pues, bueno, lo querían matar, lo cual estaba muy mal porque Jesús era muy bueno, pero en realidad el ya sabia que lo iban a matar, porque para eso vino a la tierra, es mas , hasta les avisó a los judíos que ellos lo iban a matar, porque el, Jaimito, iba a morir por tus pecados pues…” – “¿Mis pecados Sister? Si yo ya me he confesado… ¿y esto no pasó hace tiempo ya? ¿Cómo que mis pecados?” – “Ya!! No me estés interrumpiendo niño! El tema es que el invitó a sus amigos a comer ahí le avisó a su amigo Judas que el era el que lo iba a traicionar y lo obligó a irse de la cena, para que no pierda tiempo y lo traicione de una vez…” – “¿¿Sister, o sea Jesús ya sabia?? ¿No entiendo, entonces pa que lo invitó a comer a Judas? ¿Y porque se molestó si el ya sabia? ¿ Y porque hay tantos niños pob…” - “que no interrumpas muchachito!! ¿Quieres salir al recreo o no? Cállate pues y déjame terminar… la cosa es que de ahí todos comieron pan y Jesús dijo que El era el pan y que ahora todos nosotros tenemos que comérnoslo a el en forma de pan… ¿ya?” – “ya pues, sister…”

Bueno, cumpliendo con las reglas que me imponía este proceso venidero, como eran por ejemplo no comer una hora antes o no pecar una hora antes, o algo así, me hallé listo para comulgar… y ya pues, comulgué y… nada, me fui a mi casa, hubo un montón de comida rica, un montón de gente, casi como mi cumpleaños solo que los regalos eran bastante mas malos, cadenitas de oro, lapicero elegantes también de oro… un montón de cosas para tirar en mi cuarto e irme a jugar Nintendo… ah y bueno, de ahí había que comulgar todos los domingos, pero ya después en la tarde no te regalaban nada…

Pasaron dos años mas y fui trasladado a un penal de menor seguridad y bastante mas grande el “Colegio Santa María”, ahí si que uno tenia privilegios!! Podías usar reloj! Podías jugar con una pelota de futbol! un paraíso para un ex convicto de máxima seguridad como yo! Bueno, ahí me dejaron tranquilo con el tema religioso por un tiempo y la verdad que yo me sentí aliviado… pero luego descubrí que está sarta de sacerdotes solo estaba esperando el estallar hormonal de nuestra adolescencia para, con toda la fuerza de su celibato, atacarnos y reprimirnos una vez más! Y es que, llegado el penúltimo año escolar, nos salieron con esto de que ahora había que confirmarse… “confir…que?” – “te explicó hijo, la verdad, no hay nada en la Biblia que explique bien este proceso, pero básicamente lo que queremos es que todo eso que nos has dicho que crees sobre Jesús y que le temes al infierno y eso, bueno… queremos oírlo de nuevo. ¿ok?” –“… bueno… supongo…y… ¿Cómo se juega, padre?” -“ Es bien fácil, básicamente haces unas obras sociales, te consigues un padrino, nada de masturbación…” –“padre, pero ¿que tiene que ver la mas…?” –“muchacho!! Que no interrumpas!... bueno de ahí vas a un retiro de confirmación y si consideramos que eres digno, te dejamos que te confirmes y seas parte de la iglesia…” –“ padre, ¿pero no era yo ya parte de la igles…? – “Ya ya ya, a callarse! No eras parte!! Eras como digamos una especie de hijo de socio, ahora tienes que ser socio juvenil y pagar tu solo tus cuotas” –“mmm bueno, veremos…”

Pasó el tiempo y cada vez me sentía con menos ganas de confirmarme, había crecido dentro de este “club” y ahora que tenia mas conciencia, talvez no me parecía que sus reglas eran del todo consecuentes con mi manera de ver la vida… pero mi madre me pidió que hiciera todo el proceso y me decidiera al final, y que sobre todo, fuera al retiro. Yo no estuve de acuerdo pero acepté…
Llegó el fin de semana del retiro, nos reunieron a todos en el colegio para llevarnos a una casa de sacerdotes a las afueras de lima, al comienzo en el autobús todo era divertido, todos los alumnos nos reíamos y molestábamos unos a otros, todo normal… llegamos al sitio este, nos agruparon en habitaciones de dos personas, paseamos un rato por el lugar y luego nos llamaron a un salón… nos sentamos en sillas de espaladas a las paredes alrededor de todo el salón y esperamos hasta que vino una especie de guía acompañado por un sacerdote, se colocó al medio de la sala y dispuso a hablar… yo pensé, bueno alguien por fin nos va a hablar de dios, de lo que significa esta figura aterradora de la que siempre me han hablado y alguien por fin resolverá mis dudas y me ayudará a convencerme de una vez por todas si es que realmente quiero ser parte de esto. Pero me equivoqué, el tarado este nos obligó a cantar un canción en lo absoluto religiosa y a bailar por alrededor de cuarenta minutos… dicen que dios está en todas partes, pero yo estoy seguro que de haber estado ahí, se hubiese ido corriendo de la vergüenza ajena que le hubiese dado ver a un montón de adolescentes llenos de acné, bailando como estúpidos entre hombres… después de esto, que acepté como un acto de relajación para entrar en confianza, dije, bueno ahora si podremos discutir la fe católica con todas sus virtudes, defectos y contradicciones… pero no…. Básicamente nos empezaron a hablar de ninguna de las virtudes y de todos los defectos de la masturbación… mierda!!! ¿¿Que es esto?? ¿para que he venido aquí? Empecé a preguntarme con cada vez menos paciencia… pasaron horas en actividades similares y luego nos mandaron a dormir. Agotados de tanto baile cojudo, nos quedamos dormidos casi de inmediato a eso de las dos de la madrugada.
Dormía placidamente cuando a eso de las siete empezó a sonar una música estridente a todo volumen y una par de desadaptados empezaron a darles de patadas a las puertas de las habitaciones, nos despertaron como si fuera un regimiento militar!! Y nos llevaron rápido, una vez mas al salón este en donde habíamos estado solo horas antes y al tenernos ya a todos ahí reunidos y con cara de dormidos, procedimos a… bailar la misma puta canción de la noche anterior!!! Dios mio!! ¿Porque me has abandonado?!! Exclamé dentro mío… veía las caras de idiotizados de mis compañeros y perdí la paciencia… me acerqué a donde el guía esté y le dije “como hago para irme, yo acá no me voy a quedar, estoy perdiendo el tiempo” se le abrieron lo ojos, me llevó a un lado y me pidió que esperara, que ya venia el sacerdote y que hablara con el, que me estaba equivocando y que el sacerdote me lo haría entender…

Vino el dichoso sacerdote, me propuso ir a dar una caminata y yo accedí. Después de una media hora de conversación intensa con el sacerdote, en donde básicamente yo me dediqué a hablarle mal de toda la iglesia y el se dedicó a echarle la culpa de todo eso a congregaciones rivales a la suya como el Sodalicio y el Opus Dei, se dio cuenta que ya me había decidido y se ofreció a llevarme de vuelta a Lima. Yo volví a mi cuarto a sacar mis cosas y encontré a mi compañero de habitación, quien me dijo que todo el tiempo que estuve fuera, el guía había hecho que todo el resto de alumnos elevara una serie de plegarias por mi alma… así como también encontré encima de la cama en la que había dormido y en la que no dormiría ya nunca mas, una replica de tamaño casi natural de Jesús en la cruz, reemplazándome. La verdad que con cada una de estas acciones, lo único que hacían estos ineptos era reforzar mi voluntad de huir de ese lugar. Cuando me dirigía hacia el carro que me llevaría de vuelta, el guía se me puso delante una vez mas y me dijo “Jaime, lo que estas haciendo es una castración espiritual!!” - “ a lo que le respondí, no Max, es una masturbación espiritual mas bien, pero ya sabemos lo que piensas de eso…” y me fui.

Llegué a mi casa y explicarle a mi madre porque me había regresado, me di cuenta que esto de la confirmación no iba conmigo, que ya estaba claro que si algún día hubiese de encontrar una fe, esa no vendría a través de ineptos como los que habían monopolizado mi educación escolar y que si está “piedra filosofal” realmente existía, entonces llegaría a mi como premio a mi búsqueda o en todo caso, como premio a la misma, no llegaría nunca…

Pasó el tiempo, salí del colegio y el acoso paró, por lo menos el acoso directo, ya que seguí viviendo en un país en el cual el gobierno le teme a la iglesia y cuyo cardenal hizo las veces de espía militar al llevar un micrófono en la cruz, cuando medió en teoría por una salida pacifica en una crisis de rehenes. Pero yo me mantuve mas independiente, aprendí que existen cosas en que creer, que existen personas e ideales buenos en este mundo, y que hay que seguir mirando, nunca dejar de prestar atención a lo que el universo nos dice, que se puede ir cogiendo lo bueno de muchos sitios y siempre estar atentos y desconfiados cuando alguien intente convertirse en administrador de la fe ajena.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Voz

Mi hijo Jagger me mandó un poema. Hijo mio de mi sangre, no se a que edad escribiras esto, pero espero no te sea doloroso.


Voz


Se da vuelta y te sonríe,
de medio lado…
Se aferra a lo imposible y te crea,
De la tierra sale vida
Y de tu boca sale dios

Para una luz hacer de frente
Y para una moneda hacer valor
para cada quince o cada veinte,
Para todos menos yo
Cuando vierte todo lento, se transforma muy veloz
En tu aire, en tu sombra, en tu viento y en tu don

Es el miedo de dejarte,
es el miedo de poder
Es cantar y no cantarte.
Poder verte y no saber
Si te quedas al quedarte
o si llegas al volver

Como frío ya de invierno,
Como guarida de calor
Es tu pelo, tan intenso
Quien escribe, no soy yo…

Es tu sombra la que alumbra,
Es tu grito redentor,
Pobre niño, se acostumbra
A tu silencio tan atroz


Jagger

domingo, 25 de octubre de 2009

Lima y sus torres de Pisa

Después de mis primeros seis meses viviendo en Barcelona volví a Lima para, entre otras cosas, cumplir con ciertos compromisos familiares y también para, de alguna manera, despedirme emocional y ¿temporalmente? de la ciudad que me vio nacer. Lima es una ciudad que a mí, como a muchos otros limeños, siempre me ha causado un serie de sentimientos encontrados, es una ciudad que se deja querer pero de lejitos, algo así como tener de mascota a una hiena, por ahí que le coges cariño desde fuera pero si te acercas lo mas probable es que tengas que salir corriendo. Cuando estaba ahí me deprimía su cielo gris, sin embargo ahora en Barcelona cada vez que encuentro un día nublado al estilo limeño, no dejo de sentir una nostalgia cariñosa que me recuerda a mi ciudad, ni de añorar las veces en las que me levantaba temprano (casi nunca) y al salir encontraba todo bañado de esa pobre lluvia que nunca cae pero que siempre está. Es una ciudad que se ve preciosa desde Google maps por ejemplo, mas de una vez me he encontrado enseñándosela a alguien desde arriba en Internet, claro, las fotos de satélite te muestran de manera muy clara lo lindo del mar ahí cerquita pero no se ve a cantidad de basura que tiramos dentro, o ves la cantidad de árboles verdes que tiene San Isidro, debajo de cuyas copas seguramente se escondan (a pedido de la municipalidad y para la foto) varios de esos niños pobres que piden dinero en las esquinas, y sobre todo lo impresionante que es esa suerte de “Central Park” (pero privado por supuesto) al que llamamos Lima Golf, representación indiscutible de uno de los mas grandes defectos que tiene mi ciudad, la neo colonialista, súper ostentosa, discriminatoria y monumentalmente hipócrita aristocracia limeña dentro de la que me ha tocado crecer.

Yo viví siempre en un barrio bonito, a mí siempre me dejaron entrar a todas las discotecas y playas privadas, no salí “sorteado” para hacer el servicio militar y me he subido a un autobús de transporte público limeño en contadísimas oportunidades. Está claro que no sufrí de lo mismo que sufre un limeño cualquiera y que mi condición social me trajo muchos beneficios pero, al mismo tiempo, también me trajo limitaciones. Mientras fui creciendo en Lima me vine dando cuenta de estos problemas, y reaccioné de la manera que pude, me volví “anti”, porque de adolescente, antes de definir que y como quería ser, me di cuenta de cómo NO quería ser. Empecé por lo básico, pelos, barbas y banderita del Che Guevara, y de ahí básicamente dar la contra, digamos que si a ti te gustaba la Coca Cola (sucio imperialista) a mi me gustaba la Inca Kola, y si a ti también te gustaba la Inca Kola (falso nacionalista), a mi solo me gustaba el agua y todas las bebidas con gas eran una mierda, “Hasta la victoria siempre!” (aunque al distrito de La Victoria nunca, porque ahí roban).
Me era difícil adoptar una postura política porque no vivía los problemas del país en carne propia, la derecha me parecía entupida, retrograda y cerrada, y la izquierda perdía todo sentido cuando era administrada por revolucionarios radicales y asesinos. Estas dos tendencias me dan la impresión de ser como dos trenes que van en direcciones opuestas y si uno esta en la vías de uno, eventualmente se hallara teniendo que saltar a las vías del otro para no ser atropellado. Me di cuenta que la derecha y la izquierda eran al final lo mismo y todo dependía de la dirección en la que uno mire, así que entre derecha e izquierda, mejor estar encima. Me deshice de mi banderita del Che Guevara y me volví simplemente liberal, pero liberal de mi casa, o sea nunca fui a la plaza de armas a lavar la bandera, básicamente porque nunca me pasaron la voz (y esos eventos no se anuncian por Facebook). Bueno, digamos que soy de los que están a favor del matrimonio homosexual, la despenalización del aborto y en contra de básicamente todo lo que diga mi tío Rafa Dei ( u Opus Rey) y su iglesia católica. Ha habido pocas veces en las que he realmente salido a manifestar mi disconformidad, marché en Nueva York contra la guerra en Irak, marché en Barcelona en contra de los bombardeos de Israel a Palestina y finalmente, en la visita a Lima que mencioné mas arriba, atenté contra la infraestructura de una fiesta organizada por la Cerveza Peroni, hecho que paso a relatar a continuación:

Habían pasado ya unas semanas desde que había llegado a Lima, los compromisos familiares habían quedado atrás y me estaba dedicando básicamente a salir con mis amigos mas cercanos, cuantas veces pudiera y de la manera mas intensa, ya que sabia que dentro de no mucho tiempo regresaría a Barcelona por un periodo mas largo. Creo que era un miércoles o jueves cuando mi buena amiga Francesca Fernandini nos dijo que su tía estaba organizando una fiesta para la cerveza Peroni ese sábado y que nos había conseguido entrada a todos. Perfecto! Voy con todos mis amigos, cerveza gratis y siempre es divertido ir mal vestido a una de estas fiestas pitucas (o pijas, como se dice por aquí) y de ahí ya un poco borrachos nos podríamos ir a algún lugar mas divertido.

Llegó el sábado, no juntamos en casa de otra amiga a tomar unas cervezas y, como a eso de las doce de la noche, partimos hacia el local de la fiesta: el “Puericultorio Pérez Aranibar”, un orfanato gigante en donde irónicamente se organizan muchos eventos para hijitos de Papá. Llegamos, estacionamos los autos dentro y pasamos a la fiesta. todo estaba decorado muy muy bonito, me imagino que los cuartos de los huérfanos deben estar en las mismas condiciones, había fuentes de agua, sofás por todos lados, chicas lindas dándote cerveza, sushi para picar, un par de Dj’s haciendo la cosa esta que hacen los Dj’s y un montón, pero un montón de gente “nice”. Mucho saquito de cuero, cantidades de pelo engominado, cabelleras rubias por todos lados, “ todo regio, hija, todo regio”… y al fondo, como a unos doscientos metros de la fiesta, a través de un verdísimo jardín, una réplica de la torre de Pisa de la altura de un edificio de cuatro pisos.
Empecé a tomar unas cuantas cervezas con mis amigos mientras veía a montones de chicas ir a tomarse fotos con la torre de fondo, sosteniéndola como si estuvieran en Italia, era realmente ridículo… en eso empecé a sentir que esa torre me miraba, me miraba y riéndose con un monóculo en el ojo se burlaba de mi y de los huérfanos… y con un whisky en la mano se alzaba ahí como espantoso símbolo de la indiferencia limeña. Me di vuelta y me dirigí a dos amigos míos que, por motivos de privacidad, denominaré el camarada Vicich y el camarada Cabeza, y les dije: “muchachos, antes de que esta fiesta termine, habremos de derribar esa torre”, les expliqué los motivos y ambos estuvieron de acuerdo… pero me dijeron que por respeto a nuestra amiga Francesca, que nos había conseguido la entrada, debíamos contenernos y dejar de lado ese heroico acto para otra ocasión… la torre en ese momento me miro de reojo, exhaló el humo de su habano y estalló en una carcajada…”esto no se queda así, torre… esto no se queda así…”.

Pasó como una hora y la idea de derribar la torre no salía de mi cabeza, la había compartido ya con un tercer compañero a quien denominaré el coronel Peña, quien opinaba que la idea era genial, que era un deber y Francesca entendería, que lo haría el solo sino fuera porque necesitaba del apoyo de nosotros… y en eso, nos llegó una señal divina, algo que no pudimos ignorar, Francesca se nos acercó y nos dijo: “Chicos, yo me voy a dormir que me siento mal, ya nos vemos mañana pues, pórtense bien ah…”, ay Fran… si hubieras sabido…

Nos miramos las caras, no dijimos nada, sabíamos que había llegado la hora de actuar, en eso se nos acercó mi amigo Alonso Tejeda, uso su nombre real porque sé que esta historia no le traerá mas que orgullo y al explicarle el plan, lo primero que hizo fue darse vuelta y empezar a correr hacia la torre… los otros cuatro los seguimos y fuimos acercándonos por diferentes flancos. Los encargados de seguridad de la fiesta nos vieron venir a gran velocidad y dejando el desconcierto inicial, partieron a interceptarnos, el primero en caer fue el camarada Vicich, un mártir… yo vi al seguridad que venia hacia mí y pensé: “no te rindas, hazlo por los huérfanos!” y en una maniobra sin precedentes logré con un semi giro esquivar el intento de tacleo del seguridad y hallándome en frente de la torre simplemente me arrojé contra una de sus paredes y la atravece´… fracciones de segundo después vi la figura del coronel Peña abrir un forado similar en otro flanco de la torre e justo cuando me ponía de pie para eliminar ya por completo y desde el interior al enemigo, fui tomado por los hombres y arrojado al exterior, al caer al suelo oí al camarada Vicich gritar “El camarada Cabeza está herido, se ha cortado!”, me liberé de mi captor y fui en su ayuda mientras que el único miembro del comando que aun no había sido apresado, Don Alonso Tejeda, continuaba destruyendo las paredes con la técnica del cabezazo. Me acerqué al camarada Cabeza quien, con la cara llena de sangre me dijo, déjame, es muy tarde para mí, tu continua y así lo hice, me acerqué de nuevo a la torre y empecé a patearla hasta que los de seguridad, que contaban ya con refuerzos, nos apresaron a todos.

Mientras nos llevaban a su centro de operaciones, entiéndase una especie de carpa que estaba treinta metros mas allá, se nos acercó un fotógrafo de sociales de una revista y empezó a fotografiarnos, cosa que, evidentemente podría haber puesto en riesgo el éxito de futuras misiones, fue entonces cundo el camarada Cabeza, ensangrentado el por el corte de su frente y muy preocupado por el riesgo en que se ponía también su identidad procedió a tirarle cerveza en la cámara al sujeto este mientras muy apropiadamente lo llamaba “paparazzo de mierda”, esto causó una nuevo conmoción, la cual aprovechamos los miembros del escuadrón para escapar, de nuevo al interior de la fiesta y camuflarnos entre sus asistentes… pasamos desapercibidos durante un rato y luego decidimos abandonar la fiesta… la torre seguía en pie pero, seriamente dañada, no reía mas… abandonamos la fiesta muy orgullosos y contentos, habíamos manifestado nuestra disconformidad de manera justa y necesaria. Estaba de camino al auto cuando oí una voz de niño que me llamaba, me di vuelta y vi en una ventana a uno de los huérfanos que me dijo “Señor, gracias… ahora no harán mas fiestas aquí y podremos dormir tranquilos” a lo que le contesté “primero que nada niño, no me digas señor que me haces sentir viejo y segundo, no tienes nada que agradecerme, es mi deber, ahora ve y búscate un padre…”

Sabia que muchos no entenderían lo que nos motivó a hacer esto, como mi amiga Francesca, a quien quiero como una hermana pero cuando se enteró me gritó como si fuera mi madre, pero era nuestro deber manifestar nuestro desacuerdo y dejarles en claro a esos huérfanos, que el coronel Peña, los camaradas Cabeza y Vicich, Alonso Tejeda y yo estaríamos ahí para reivindicarlos y proteger la integridad de su hogar siempre que nos necesitaran.

domingo, 18 de octubre de 2009

Será de mi

Este es el poema que mi hijo mayor Jagger habrá de escribir en un futuro, si la vida así lo decide, yo hoy lo recojo, lo comparto y al mismo tiempo le doy la bienvenida como colaborador de mi blog a mi futuro hijo... bienvenido Jagger.

Será de mi

Será un canto, será de piedra, o talvez de flor
Como el viento y tu mirada…
Es muy lento,
Será de vida eterna y será de amor

Pero será cancino y de rima leve,
Tendrá algún giro y una labor
Vendrá en secreto, vendrá de nuevo
Como un ave, como un vino, como una canción

Como tu mano, la izquierda…
Que me das para ser devuelta al fin del frío
Como el final del eco de tu risa corta,
que espera escondido, para que otra broma lo reviva
y alumbrar de nuevo el largo túnel de mi muerte en vida

será de vidrio, negro y liso…
será de noche y será hoy, agotado y sin recurso,
expectante y salvador, repetitivo en su discurso,
será útil, paliativo y será conciliador

será leído, será observado, será un payaso
y si todo el peso de tu mirada, como un diluvio
lo parte en dos… será igual mío, será igual tuyo
será un error…


Jagger

lunes, 12 de octubre de 2009

Segundo reporte desde la antartida

Mi amigo y colaborador Deimos me pone al dia de como se le va congelando la vida en la antartida, y si mi hermano, serán tres gatos, pero hay q respetarlos.

Segundo reporte desde la antartida:

Mi hermano!! Q tal?? Como va todo? Q bien lo del nuevo trabajo q me contaste… me imagino q trabajar de noche no debe ser muy chévere, pero q bueno q te deje tiempo para escribir…

Oye quería pedirte perdón por tardarme tanto en responderte, la verdad q me quedé un poco molesto pq publicaste la carta q te mandé en tu blog, no sé, no sabia si quería q mis intimidades las sepa todo el mundo… pero igual después pensé q tu blog de mierda lo deben leer tres gatos jaja y q igual seguro ni se creen lo q leen, esas tonterías de tu raza y eso!! Déjate de tonterías, tendrás pinta de gringo, pero debes ser el gringo mas criollo q he conocido en mi vida! Bueno ya está, ese es tu rollo… la verdad q decidí volverte a escribir pq quería contarte algunas cosas, a ver q me decías…

Pues después de unos meses acá en la antartida el grupo cambió, vinieron nuevas personas y algunas se fueron tb… entre ellas Anna, la chica q me gustó en un principio, de la q te contaba en la anterior carta… bueno, igual mejor q se haya ido, me decepcionó mucho cuando llegue a hablar directamente con ella, realmente bruta la rubia… pero bueno ese es tema de otra carta… el asunto por el q te escribo es mas bien otro y no espero realmente q me digas q hacer, pq tu pa estas cosas eres creo q peor q yo, pero básicamente para q sepas de mi y poder desahogarme un poco, pues ahí va:

Entre la gente nueva q vino hay una chica, es estudiante de biología y la han enviado acá como practicante, hemos estado hablando mucho, le gusta mucho la literatura como a mi, aunque escribe mucho mejor q yo… y siempre me molesta con eso, yo me paso la vida leyendo y casi q ni escribo… me defiendo solamente en la conversaciones q tenemos citándole a todos los autores q conozco pero mas q escritor creo q me quedo en lector voraz y aficionado. Ella si q es escritora, pertenece a un grupo de poetas y cuentistas q se juntan a recitar todos los domingos por la tarde en un bar en Berlín, ah si, ella es de Berlín, pero no es una rubia como la otra, esta es mucho mas linda, tiene el pelo pintado de negro y una pinta medio gótica aunque sin exagerar, lo q lo hace mas real, sabes? Pues conversamos mucho, a veces salimos a fumar un cigarrito a la nieve y nos quedamos hablando por muchísimo rato, sabes cuando realmente conectas con alguien?? Pues yo creo q conectamos así, todo es natural, no hay vergüenza de hablar de nada, como si ya te conocieras de antes… y ni el frío q hace en donde salimos a fumar hace q tengamos ganas de volver a entrar rápido… cada cigarrito es de cómo media hora para los dos jaja… bueno el tema es q me gusta mucho, tiene una perspectiva ácida de la vida q me encanta, me hace reír mucho, nos la pasamos hablando mal de todo y riéndonos sin parar. Ella sabe q me gusta, no solo porque se lo he dicho sino porque realmente se nota, la mayoría de las veces en las q conversamos, ella me esta explicando algo q he entendido ya hace rato y la dejo hablar y hablar solo para contemplar la pasión con la q se expresa de todo… o tb la inocencia q sus 23 años le imponen a sus perspectivas sobre la vida y el mundo. Cuando llegó tenia un novio, me lo dijo desde q la conocí, me lo dijo con esa actitud q tienen las mujeres para advertirte q no pierdas tu tiempo, ese tiempo q a nosotros no nos importa perder si es q pensamos q pueda existir alguna posibilidad de éxito a futuro, ese tiempo q por mas largo q llegue a ser, se vuelve insignificante cuando uno se halla en frente de una sonrisa cómplice suya arrancada por una broma tonta q le hacemos, ese tiempo.
El novio terminó con ella, estas relaciones a larga distancia no funcionan casi nunca, pero creo q ella sigue bastante enganchada con el… el tipo es también escritor, y muy bueno según lo q me dice Eva. Ah si, se llama Eva, tu sabes q no soy religioso, pero no te puedo negar q ese nombre no hace mas q aumentar las ganas q tengo de reiniciar la raza humana con ella.
Pues bueno, lo del novio es una mierda, la verdad q venir a enamorarse de una chica q piensa en otro… ¿Q te puedo decir? Lo digo de nuevo es una mierda… y cuando le dije de lo q siento, me dijo q ya lo sabia, q se notaba… pero q ella no quería lo mismo, q disfrutaba siendo mi amiga y q esperaba q las cosas pudieran seguir así… yo no se si pueda… lo único q hago con la energía q me da no tenerla es escribir y escribir… me ha llenado el alma de una necesidad de expresión q no tenia desde la adolescencia, tal vez es pq estoy de nuevo adoleciendo? Jaja no lo se… disfruto escribiendo, escribo por ella, por ahí q termina haciéndome por fin publicar algo, pero creo q prefiero la anonimia eterna a su lado q un premio nobel escrito con la pluma de su ausencia... jaja mira las tonterías q digo ya brother… tu sabes q tanto como tu, yo siempre he sido un enamoradizo idiota y sin remedio… bueno, no se cuanto mas resista en este estado, ya te iré contando. Más bien perdóname por malgastar tu tiempo con tanta tontería… y si lo quieres poner en tu blog, ponlo, al final es igual, q lo lean los 3 gatos y se rían de mi jaja.
Un abrazo fuerte mi querido Jaime, o jaume, como te gusta q te digan ahora, alienado!

Deimos

martes, 1 de septiembre de 2009

El Origen de las especies (o por lo menos de la mía)

¿Qué soy? A uno le asalta la pregunta esta de vez en cuando, pero no me refiero a la eterna disyuntiva filosófica esta… no no, a ver, sinceramente esa no me importa tanto, pero por lo menos quisiera definir una respuesta rápida y practica para mi, o sea q me permita responder de manera satisfactoria, porque mas que preguntármelo yo solo, ¡me lo preguntan! Me explico, tengo un metro noventa, el pelo y la barba roja, soy mas blanco que la luna y esto se presta para muchas confusiones…

cuando vivía en Perú y era niño se me enseñó que era peruano y me dije :”bueno, peruano, todo bien” , luego me acuerdo que me iba a pasar lo veranos en la playa de Ancón, ahí compartía el espacio con otros cientos de personas, peruanos también, pero que al parecer no parecían aceptarme como uno de los suyos, “gringo” me decían… y mi condición de gringo al mismo tiempo me permitía entrar a clubes y playas privadas de las que nunca fui socio, cosa que, a las personas que controlaban el ingreso de dichos “yacht clubs” o “casinos”, nunca pareció molestarles, ya que cumplía con el requisito indispensable de ser “gringo”. Bueno, entonces seria un “Peruano – Gringo” ya está, chévere, “peruano – gringo” entonces pues ¿no? Con eso me quede tranquilo, pero estaba muy equivocado. Unos años después, en uno de los múltiples viajes a Estados Unidos con mi familia, país que para mí en esos tiempos se llamaba “Miami”, acompañado por mi hermana, quien es mas pelirroja que yo, hacia la fila para subir a uno de los juegos de Disneyworld, específicamente el “splash mountain”, mirando a mi alrededor había un montón de gente que se parecía mas a mí, “ah claro, estos son gringos, como yo” pensé. Esto me dio una sensación de pertenencia que había venido buscando desde aquella época “anconera” en la que me había sido arrebatada, claro, esto era lo mió. Pero todo idiota yo empecé a hablar con mi hermana en castellano y uno de estos gringos verdaderos nos escuchó y procedió a reventarme la burbuja de la peor manera. Empezó a conversarle a mi hermana en inglés, a preguntarle de donde éramos, le contó ella que veníamos de Perú, de Sudamérica, El dijo amistosamente que venia de Iowa (mas gringo que eso creo que no se puede llegar a ser) y luego de unos minutos, cogida ya la confianza soltó la pregunta que rondaba su cabeza hacia rato y que procedo a traducir al español: “ah mira, y ustedes ahí en Perú, ¿tienen televisores? ¿autos? ¿viven en casa, o árboles? Porque yo he visto en la tele aquí que ahí viven indios con plumas ¿no?” “mierda…” dije, “este gringo no nos ve como sus iguales, ah o sea no soy peruano pero tampoco soy gringo! ¿qué soy?”

La respuesta hizo amagues de aparecer unos años después, cuando llegó el momento de tramitar mi pasaporte italiano, vencida a mi visa a estados unidos, mejor que renovarla era obtener dicho pasaporte y viajar tranquilamente. “ah claro” dije una vez mas, “soy medio italiano” digamos que soy descendiente de italiano entonces!! Claro, mi apellido es italiano y por ahí había oído que mi bisabuelo o alguien por ahí había ido a Perú de Italia! Fui a “ambaciata” de Italia a tramitar dicho documento sintiéndome italianisimo. Sentimiento que se vio reforzado por el cuidador (peruanísimo) de la puerta de la embajada que me recibió con un muy cordial “Bongiorno caballero”. Claro!! No era peruano, y felizmente no era gringo, ya que por ese momento empezaba a sentir poquísimas ganas de pertenecer a esa cultura de la ignorancia y el consumismo, ¡¡era finalmente Italiano!! Muy bien, muuuuuy bien.

El rollo este de sentirme italiano me duró un tiempo mas, hasta que decidí venirme a vivir a Barcelona, ya en el aeropuerto de Lima había sido puesta en duda mi procedencia, en el momento en el que unos adolescentes (peruanísimos también) me habían visto con mi guitarra a la espalda y mi pinta de gringo y habiéndose armado de valor me pidieron en inglés un autógrafo, pedido al que me negué respondiendo también en mi perfecto inglés, idioma que domino bastante desde la época en la que me creía gringo. Una vez en el continente europeo, y trabajando en un hotel, me empecé a encontrar con diversos personajes, quienes me adjudicaban y cuestionaban todas las procedencias que me venia atribuyendo, empezando por Estado Unidenses ignorantes que me decían cosas como “¿eres de Perú? Ah, yo he estado en Costa Rica…”, lo cual considero equivalente a decirle a un Portugués que te fascinó Rusia y esperar que se sienta alagado, u otro que luego de hacerme la misma pregunta me contó que tenia en EE UU una amiga de Brasil, para luego pasar a decirme su nombre y ver si por ahi la conocía de alguna de esas caminatas por el amazonas en las seguramente nos mezclamos peruanos y brasileños… Estúpidos… Pero lo peor vino al encontrarme con mis “compatriotas” los italianos, a quienes por cierto les entiendo muy poco, porque no hablo el idioma, y quienes al mismo tiempo, siendo concientes de que Sudamérica esta poblado de “descendientes” de italianos, me miraban con desprecio antes que con el cariño que esperaba… me di cuenta que no era italiano, no era gringo, no era Peruano no era nada… y como para colmo de males, llega un holandés y me pregunta “ a ver, dices que eres peruano, tienes cara de alemán, vives en España con pasaporte italiano, no hablas italiano y hablas ingles con acento americano, me confundes realmente…” “ay señor, si se confunde usted, imagínese yo” pienso…

En conclusión, creo que no me queda mas que seguir buscando, o sentirme un hijo de la tan mentada “globalización”, ciudadano del mundo que le dicen, y citar a Manu Chao cuando canta “no soy de ningún lugar, ay giramundo, giramundo”

martes, 25 de agosto de 2009

Reporte desde la antártida

Este mail me lo envió un amigo mio, me pareció divertido y estoy pensando pedirle que colabore con este blog enviando futuros reportes.

mi querido Jaime, te escribo desde la antártida, no se si te conté pero me
vine a la antártida con un grupo de gringos y peruanos q necesitaban un
traductor y bueno, aquí estoy. es bonito por acá, me levanto como a las 7 AM
y todavía es de noche, salimos con los peruanos q son los encargados de
recorrer las zonas aledañas a la base para ver si es q la nieve o el hielo
esta bueno para caminar y ver si los gringos (q en realidad son alemanes)
pueden salir de manera segura, lo mas gracioso es q uno de los peruanos q se
llama Gabriel dice q siempre quiso ser judío pq Jesús le parece un tarado y
por ende odia a los de la expedición y todo el día los insulta en español y
yo tengo q inventar cosas q dice en ingles cuando les traduzco. ya le he
dicho como 3 veces al Dr. Voeller q se ha acabado la comida de los perros
para no tener q traducir lo q Gabriel dice de su madre. y bueno ya q te hablo
de los perros te cuento q son bonitos, aunque yo nos muy fan de lo animales
pero estos son tranquilos y son huskies q es una de las pocas razas q me
gustan pues, entonces normal pues los aguanto. tu q tal por Barcelona???? asumo q bravazo, hace calor?? acá hace un friazo fortísimo, pero tenemos como q mil capas de ropa o sea q normal, bueno no tan normal pero mientras estamos adentro normal. lo bueno de acá es q hay unos paisajes bien bonitos, como q todo azul y blanco, entre hielo y el mar pues, estoy tomando muchas fotos o
sea q después te enseño. entre los alemanes hay una chica q me gusta, pero
no le he hablado todavía, bueno en realidad si, pero no cosas mías sino solo
traducción de lo q le dicen los otros peruanos q clásico, son mucho mas lanzados q yo y se la trabajan a través mió porque no hablan ingles, y como te
imaginaras eso me desespera pq yo no me atrevo a decirle un montón de
cosas q en realidad le estoy diciendo pero por otro. es bien gracioso estar
en el medio de los dos grupos eso si, pq como q ver como interactúan es
muy loco, es el choque de culturas mas loco q he visto, y raro pues no? pq
casi todos son científicos y deberían ser mas parecidos. bueno la chica esta
q se llama anna es un poco mas baja q yo y rubia, y a mi me encantan las
rubias pues tu sabes. pero bueno espero q me ligue total todavía tengo para 4
meses mas acá y si se la levanta otro me voy a morir. bueno me voy que me llaman a trabajar, cuidate, espero que todo vaya bien por ahí, ya te escribo.
Deimos

domingo, 23 de agosto de 2009

Crónica de un baile

Entre días de desocupación en Barcelona, hay veces en que ya no hay nada de nada que hacer, pero lo bueno de estar en una ciudad ajena (aunque cada vez menos ajena), es poder simplemente pasear y mirar.
Uno nunca sabe lo que podrá encontrarse en la calle, la risa, la vergüenza, la inspiración o todas las anteriores. Por eso mismo decidí hace unos días salir a pasear, al principio no tenia destino, pero luego me incline por uno ya conocido y me fui a la sagrada familia. Pero ya un poco cansado de contemplarla me fui al parque de enfrente, ahí como a las 6 30 de la tarde, decenas de ancianos jugaban a las bochas y decidí quedarme mirando. Era divertidísimo como estos ancianos competían entre ellos, la verdad que me daba ganas de alentarlos, pero no dije nada, me quede solo mirando. De pronto llego y se puso a mi lado un hombre en bicicleta, un tipo de pelo largo, cerveza en mano y muchísimo olor a alcohol, y como para representarse a si mismo, amarrado a la parte de atrás de la bicicleta, un peluche bastante grandecito del pájaro loco.
El tipo empezó a gritarles “venga!! A las olimpiadas joder!!!”, los viejos lo ignoraban y seguían en su partido, pero el seguía riéndose solo, luego de nuevo gritaba “venga!!! Q salgan ya las cheerleaders!!! Jajaja” la verdad que me resulto muy gracioso. Pero al mismo tiempo un poco frustrante… yo sentía lo mismo cuando veía a estos viejos jugar, y hubiese querido manifestarlo, pero la timidez me lo impedía.
Bueno al cabo de un rato decidí volver a casa, pero para esto tome el autobús, me senté en el ultimo asiento, prendí mi ipod y empecé a oír un disco de blind faith q realmente me movilizaba, estaba increíble, me dieron unas ganas de bailar alucinantes, pero no lo hice. Luego de un rato se subió al bus un hombre de entre 40 y 45 años, con audífonos también y con una pinta de drogadicto alucinante, mas o menos 3 minutos después este tipo empezó a bailar, pero realmente a bailar, como si fuera el mismísimo john travolta!! La verdad q todo el mundo lo miraba como si fuera un bicho raro, porque sinceramente lo era… deben de haber pensado que estaba drogado, lo cual posiblemente era cierto. Pero el tema es que la verdad yo sentí las mismas ganas de bailar que el. Empecé a pensar que ya era tiempo de que la espontaneidad dejara de ser solo un tema de gente “loca”, que estábamos tan reprimidos que ahora solo el que escapa de la realidad puede ser realmente humano. Pues esto me causo tanta indignación que antes de que me diera cuenta, estaba bailando yo también… ya me había parado y bailaba como un endemoniado, eso si, con mucho ritmo, ahora, ritmo que solo oía yo en mis oídos, pero eso ya no importaba. Por esos minutos me sentí realmente libre, pensé que tendría que bailar hasta que me bajar del autobús, eso hubiera sido lo lógico, para parecer loco y justificar mi baile, pero no!! Este era un baile de sobriedad, de reivindicación!! Así que el drogo bailaba por loco y yo por reivindicar la espontaneidad, por recuperarla para el sobrio que se quiere divertir a pesar de la vergüenza, no para el que esta tan drogado que ya no la tiene. Así que después de unos minutos paré, y me senté y recibí las miradas de extrañeza con una sonrisa en la cara. Luego llegue a mi parada y me baje pensando que de alguna manera algo había hecho bien ese día, así como también con la seguridad, de que la próxima vez que fuera a la sagrada familia, le voy a gritar algo a esos viejos.

Dar

Pienso que en esta primera entrada tendría que definir el concepto de este blog, pero he decidido no hacerlo, creo que mejor lo dejo para mas tarde...¿Será que la "procrastinación" se hará positiva por una vez en la vida? Creo que sí, porque siendo este un medio de expresión bastante directo y que sirve mas para satisfacer las ganas de ser leído del que escribe, antes que las ganas de leer del que lee, entonces reducirlo a un solo tema seria, para mí, caprichoso y realmente inútil, ya que probablemente me sea imposible ajustarme a una sola cosa. Así que creo que lo convertiré en un resumen eventual de lo que se me venga en gana y a ver si después de un tiempo lo logramos definir.