domingo, 23 de agosto de 2009

Crónica de un baile

Entre días de desocupación en Barcelona, hay veces en que ya no hay nada de nada que hacer, pero lo bueno de estar en una ciudad ajena (aunque cada vez menos ajena), es poder simplemente pasear y mirar.
Uno nunca sabe lo que podrá encontrarse en la calle, la risa, la vergüenza, la inspiración o todas las anteriores. Por eso mismo decidí hace unos días salir a pasear, al principio no tenia destino, pero luego me incline por uno ya conocido y me fui a la sagrada familia. Pero ya un poco cansado de contemplarla me fui al parque de enfrente, ahí como a las 6 30 de la tarde, decenas de ancianos jugaban a las bochas y decidí quedarme mirando. Era divertidísimo como estos ancianos competían entre ellos, la verdad que me daba ganas de alentarlos, pero no dije nada, me quede solo mirando. De pronto llego y se puso a mi lado un hombre en bicicleta, un tipo de pelo largo, cerveza en mano y muchísimo olor a alcohol, y como para representarse a si mismo, amarrado a la parte de atrás de la bicicleta, un peluche bastante grandecito del pájaro loco.
El tipo empezó a gritarles “venga!! A las olimpiadas joder!!!”, los viejos lo ignoraban y seguían en su partido, pero el seguía riéndose solo, luego de nuevo gritaba “venga!!! Q salgan ya las cheerleaders!!! Jajaja” la verdad que me resulto muy gracioso. Pero al mismo tiempo un poco frustrante… yo sentía lo mismo cuando veía a estos viejos jugar, y hubiese querido manifestarlo, pero la timidez me lo impedía.
Bueno al cabo de un rato decidí volver a casa, pero para esto tome el autobús, me senté en el ultimo asiento, prendí mi ipod y empecé a oír un disco de blind faith q realmente me movilizaba, estaba increíble, me dieron unas ganas de bailar alucinantes, pero no lo hice. Luego de un rato se subió al bus un hombre de entre 40 y 45 años, con audífonos también y con una pinta de drogadicto alucinante, mas o menos 3 minutos después este tipo empezó a bailar, pero realmente a bailar, como si fuera el mismísimo john travolta!! La verdad q todo el mundo lo miraba como si fuera un bicho raro, porque sinceramente lo era… deben de haber pensado que estaba drogado, lo cual posiblemente era cierto. Pero el tema es que la verdad yo sentí las mismas ganas de bailar que el. Empecé a pensar que ya era tiempo de que la espontaneidad dejara de ser solo un tema de gente “loca”, que estábamos tan reprimidos que ahora solo el que escapa de la realidad puede ser realmente humano. Pues esto me causo tanta indignación que antes de que me diera cuenta, estaba bailando yo también… ya me había parado y bailaba como un endemoniado, eso si, con mucho ritmo, ahora, ritmo que solo oía yo en mis oídos, pero eso ya no importaba. Por esos minutos me sentí realmente libre, pensé que tendría que bailar hasta que me bajar del autobús, eso hubiera sido lo lógico, para parecer loco y justificar mi baile, pero no!! Este era un baile de sobriedad, de reivindicación!! Así que el drogo bailaba por loco y yo por reivindicar la espontaneidad, por recuperarla para el sobrio que se quiere divertir a pesar de la vergüenza, no para el que esta tan drogado que ya no la tiene. Así que después de unos minutos paré, y me senté y recibí las miradas de extrañeza con una sonrisa en la cara. Luego llegue a mi parada y me baje pensando que de alguna manera algo había hecho bien ese día, así como también con la seguridad, de que la próxima vez que fuera a la sagrada familia, le voy a gritar algo a esos viejos.

1 comentario:

  1. Cada vez que te leo, me nacen ganas de comentarte. Nunca lo hago. Hoy, apoyando tu campaña en contra de la espontaneidad reprimida, te comento.. Jagger, Deimon, los tres gatos, Felix, aquel dios, Francesca, y unos cuantos más, seguramente agradezcan tus relatos. Desde luego, me incluyo. Gracias y adelante.

    ResponderEliminar