miércoles, 30 de marzo de 2011

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Es muy difícil para mi en estos días no pensar en las elecciones presidenciales que se avecinan en mi país, hoy mientras corría y escuchaba “Latinoamérica”, un lindo tema que hace calle 13 con Susana Baca, no podía dejar de pensar en la batalla sangrienta entre la extrema izquierda, violenta y retrograda de mi país y la extrema derecha sin conciencia social que ve el país simplemente como una empresa. Uno es un Chavista que además cuenta con la discapacidad de ser militar y el otro un súper empresario que probablemente tendría como solución a la pobreza de “Perú S.A.”, agarrar a los mas pobres o menos eficientes de la empresa y despedirlos. Yo felizmente en estas elecciones no voy a votar, básicamente porque estoy en Montevideo y no llegué a tiempo para inscribirme en el consulado. Ya dos veces tuve que votar por alguien que consideraba nocivo para el país y no pienso volver a hacerlo, pero lo que ocupa mi mente es la preocupación por el destino de mi país, no solo por quién pueda salir elegido, sino también por la falta de análisis y juicio critico del electorado, la gente mas pobre se deja manipular por quien les promete una repartición mas “justa” de la riqueza, y ellos, que suelen formar parte del grupo con menos educación, caen redonditos. Pero en todo caso ¿no es normal que la gente con menos educación tenga mayores dificultades en cuanto a ver mas allá de lo que les vende un candidato? Yo pienso que si, así que lo que realmente me preocupa mas es que la gente de los estratos mas altos de la sociedad peruana, sea tan ingenua también para no darse cuenta de que el país no elige un gerente general, elige un presidente, básicamente porque el país no es una empresa, es un grupo humano, social, económico, artístico y sensible que se asemeja para mi mucho mas a una familia antes que a una empresa, en una familia no se sacrifica la vida de unos miembros por el bien de otros, no se discrimina a los hijos de un color para favorecer a los de otro, el hijo con mas plata aporta mas a la familia, pero recibe lo mismo. En fin, siento que esta especia de histeria colectiva que genera PPK no hace mas que exacerbar esa noción que tiene la clase alta de mi país de que ellos son los únicos que saben lo que al país le conviene, de que se nos está escapando la oportunidad de seguir avanzando si no elegimos a PPK y que básicamente, si no votas por él es porque eres un poco tarado y “no te das cuenta”, pero no se toman ni un momento para analizar que cada sector socio económico vota en base a su necesidad, que mucha gente hace un voto visceral y con odio hacia las clases altas porque están hartos de ser discriminados. El pobre no vota por Humala porque es bruto, vota por Humala porque de alguna manera lo identifica, porque la clase alta del Perú sigue representando para los pobres lo mismo que representaban los españoles en épocas de la colonia, básicamente el que elige a tu presidente, maneja a tu país pero no te deja entrar a sus discotecas, el que te tacha de bruto porque tomas una carretera en la selva cuando quieren administrar las tierras en donde se formó tu cultura sin ninguna consideración por los que viven ahí. El Perú no es una empresa, es un país con diferencias sociales y raciales tremendas, conformado por extremos que quisieran deshacerse del otro y confundido por una iglesia impertinente que no hace mas que manipular a todos con sus ya bastante desgastados trucos de magia. El Perú será gobernado a partir del próximo mes de julio por un derechista que no ve mas que números, un títere made in japan, un alcohólico cocainómano o un cachaco bruto, y probablemente muchos de los problemas que lo acecharon persistan, pero habrá que estar muy atentos a las consecuencias de nuestros votos para que si, lamentablemente, vuelve a estallar el conflicto social terrorista que atormentó la niñez de mi generación, no nos quedemos con la mirada perdida y preguntándonos por que. Una vez mas me siento aliviado de no tener que votar, pero creo que el candidato que de ganar me generaría menor desolación, seria el alcohólico cocainómano, desde la perspectiva racional básicamente porque es el que mayor concertación podría lograr y desde una perspectiva visceral porque es el que mas le joderia a Cipriani.

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