sábado, 30 de enero de 2010

Tiempo

Jagger siente que el tiempo es cruel con quien no debe, que su transcurrir tendría que estar sujeto a la voluntad del pasajero y que un momento, por mas efímero que sea, puede llegar a encerrar una infinidad de eternidades.




Tiempo


Me miras lento, con una nota en tus ojos
Mis manos tiemblan conteniendo un verso
Reprimiendo elogios a lo etéreo
Mientras la tarde grita, mientras se calla el tiempo

Tu voz de nieve se aloja en tu garganta
Mis manos solo escriben en tu cuello
Un delirio, de una tarde, de tu pelo
De dos verdades, de un minuto, de lo eterno

Te adivino un gesto, un canto nuevo
Lo haces libre, con los ojos, con tu aliento
Un silencio oscuro precede a tu partida
Tus manos se hacen aire y tus dedos…
Fugaces y violentos se confunden entre acordes

La noche reclama su lugar, yo te pierdo,
Mis manos buscan un verso en tu ausencia,
Contemplan vacías y serenas el naufragio de otro sueño
Viven entre pausas, encontrando desenfreno, evocando…
Reviviendo el destello de lo ajeno, de lo pasado.

Vuelven las horas, el sol traiciona
Se duerme el verso junto a tu voz de nuevo,
Se pierde el día, se confunde con tus manos,
No se mueven más mi pluma y tus acordes,
Una vez mas la tarde grita, una vez más se calla el tiempo.



Jagger

domingo, 24 de enero de 2010

Yo quiero ser bombero


Yo empecé mi “educación” en el “Little Villa”… oh yeah, a beeeautiful pre-school en donde le enseñaban a uno que el rojo, era rojo, si… pero era mejor rojo si es que el rojo era “red”, también que tu perro era lindo, pero que era muuuuucho mas lindo si es que era “dog, or even doggie” y la lección mas importante de todas, la que debía aprenderse bien y muy bien para el resto de la vida… no hablarle al señor ese feo y moreno que venia al parque en donde salíamos a jugar a vendernos helados, “ese te secuestra pues hijito!! y te lleva y te vende por ahí”, nos explicaba la “miss”… - “¿y al otro señor también feo y moreno que está vestido de guardia? ¿A ese si le puedo hablar, miss?” – “claro Jaimito, a ese si, el está para cuidarte, pero tampoco le hables tanto, uno nunca sabe, a estos los cambian seguido, salúdalo no mas y de ahí te vas a jugar con tus amiguitos”. Era lindo el “Little Villa”, yo me lo pasaba bien jugando ahí, corriendo de un lado para el otro o matando insectos que encontraba en la tierra, eso si, siempre muy atento de la mirada del heladero demoniaco que nos acechaba desde la esquina… con mucho cuidado de no ir por ahí…

Luego pasé al colegio, al “Inmaculado Corazón”, ahí se hacían cinco años y, de la manera que las monjitas estas nos pintaban la situación, este era una especie de purgatorio en donde seriamos evaluados todos constantemente para ver si es que podíamos acceder al paraíso que era el “Santa Maria”, - “ahí solou aceptan a los mehores jaimitou! Only the best, and con essa letra que tienes no vas entrar!” me decía la monja y yo sufría, mierda tengo que mejorar mi letra!!! Pensaba… y mi Mamá lo pensaba también, así que me puso en clases con una mujer que me recibía en su casa, me daba cuadernos de caligrafía y unos juegos raros de armar que, por lo que escuché alguna vez a ella decirle a mi Mamá, mejorarían mi “motora fina”, -“ma, ¿estoy mal de la motora fina? ¿qué es eso, donde está…? ¿mejor sino vamos al doctor pues…?” – mi Mamá me decía que no me preocupara, pero yo estaba aterrado, ojala no me tuvieran que operar de la motora fina… ángel de mi guarda… por favor cúrame la motora fina que quiero estar vivo para poder ir al Santa Maria!!
Bueno, la motora fina no me mató, es un mal que cargo hasta hoy pero cuyos síntomas se manifiestan cada vez menos gracias a las computadoras y al Microsoft Word que son, para un discapacitado motoro fino como yo, una especie de silla de ruedas.

En la primera parte de la primaria no recuerdo nunca haber estudiado, yo simplemente iba, soñaba despierto toda la clase y milagrosamente pasaba los cursos, nunca con las mejores notas, pero pasaba y todos los años, al final, en la ceremonia de entrega de premios a los mejores estudiantes, me debatía entre la ganas de que llamaran mi nombre para sacarle una sonrisa a mi Mamá y la vergüenza que me daba salir ahí delante de todo el colegio a pararme como un cojudo… lastimosamente nunca le saqué la sonrisa y gracias a dios, nunca me llamaron. (sorry ma, algún día).


El patio del colegio era grande, pero a los niños nos dividían por zonas para jugar, y para evitar que nos saliéramos de la zona demarcada, convertían a una cierta cantidad de niños del ultimo año en “policías”, estos tipos, portando una placa y usando una banda naranja, estaban encargados de atraparte y privarte del resto del recreo si lo consideraban necesario. Esto se convirtió en mi juego preferido, me transformé en una especie de fugitivo de la ley, no tenia muchos amigos con quienes jugar y la vida solitaria del fugitivo me atraía, entonces me dedicaba a correr por todo el patio llamando la atención de estos fascistas para que me persiguieran y me atraparan, para luego escaparme de su prisión y empezar de nuevo… para mi era un juego, me cayeron algunos golpes ya que estos niños eran mayores que yo, pero me divertía mucho. Luego de un tiempo cuando llegué al ultimo año y mi tamaño hacia que fuera muy difícil que estos tipos pudieran detenerme, el juego se volvió aburrido, así que cogí una placa de policía que me había comprado en un viaje y empecé a ejercer la “justicia” yo mismo, fueron dos días en los cuales me convertí en un policía ejemplar, atrapaba a todos los que ahora jugaban mi anterior juego favorito, esto no agradó a los policías reales y después de un enorme operativo fui arrestado por varios de mis compañeros y llevado a ver a la sister Goebbels, ella me miró un rato y me dijo “mmm así que impersonating an officer… ¿no quierrres ser un poulicia de verrrdad?” - “yes, master! Perdón… yes sister!” respondí y me volví policía, pero mi carrera duró poco, al par de semanas fui acusado de brutalidad policiaca en un arresto y se me despidió de la fuerza con todos los deshonores del caso… una pena, pero parece que me embriagué de poder, yo no nací para fascista.

Al siguiente año, contra todo pronóstico y aun cargando con el fino mal motoro, entré al Santa María. Los primero meses fueron extraordinarios, el colegio era gigante, no había zonas que delimitaran nuestra diversión en los recreos, uno podía pasearse por donde quisiera, pelearse con algún compañero sin que nadie te molestara, jugar futbol, etc… era genial! Lo malo era que ya en este colegio, la técnica del sueño diurno y la vegetación contemplativa en clase, me traían resultados académicos bastante desastrosos… a mi me gustaba leer y creo que los buenos resultados en los cursos de letras los lograba obtener gracias a que me limitaba a satisfacer mi curiosidad leyendo lo que me dieran y luego, apelando a mi buena memoria, repetirlo en los exámenes. Pero todo se fue a la mierda cuando aparecieron las matemáticas, un enemigo vil, ruin y desalmado que, disfrazado de ciencia se dedicó a desaparecer mi autoestima, vapulear mi inteligencia y casi destruir mi relación con madre, este enemigo cuadriculado, rígido, severo como un militar, me resultaba absolutamente espantoso y, lo peor de todo era que, parecía ser muchísimo mas importante para las autoridades escolares que los cursos que a mi me gustaban. La matemática esta no era ninguna tonta, inclusive llegó, bajo el alias “algebra” a intentar aliarse con las letras, a quienes yo si apreciaba, para atacarme desde adentro convirtiéndose en una especie de caballo de Troya académico. La batalla fue ardua y muy larga, tomé diferentes posiciones para combatirla, al comienzo, como pacifista que soy, usé la técnica de Mahatma Gandhi, la de la resistencia pacifica, simplemente decidí esperar a que se rindieran y me dejaran en paz pero los resultados no fueron los mejores. En esa batalla fallecieron compañeros muy queridos por mi como la televisión, el acceso a los videojuegos y casi casi pierdo mi vida social! Mi madre sufría con mis resultados académicos y la verdad que yo también, así que al final tuve que rendirme y empezar, de vez en cuando, a ceder ante este repugnante enemigo para poder sobrevivir. Y es que yo sentía que en mi colegio, si a uno no le iba bien con los números, era considerado un alumno de menor nivel intelectual, o sea bruto. El sistema esta definido de esa manera, no importaba que pudieras mostrar algún tipo de habilidad en otro campo, los números eran los que mandaban, sentía que solo se buscaba mecanizarnos, quitarle peso al juicio crítico, a la capacidad reflectiva o de expresión artística, cualidades que eran consideradas simplemente como algo complementario, pero en lo absoluto determinante o tan siquiera representativo de la capacidad intelectual con la que uno pudiese contar como arma para enfrentarse a la vida. Recuerdo una vez en el colegio en una feria vocacional que se organizó y a la que llegaron representantes de muchas profesiones a hablar con los alumnos, me senté a conversar con un escritor y cronista limeño para que me contara un poco de lo que hacia, me acuerdo también que solo uno o dos compañeros mas míos se le acercaron también y que hablamos un largo rato sobre las ventajas y desventajas de la profesión, me comentó que era difícil, que el también había tenido que enfrentarse a profesores que como a mi, al decirles que le gustaban las letras, le habían respondido “bueno, entonces estudia derecho! Ahí te darán mucho para leer!” como si uno solamente porque le gusta leer va a sentirse contento leyendo una monumental cantidad de información que le puede importar tres carajos… Porque lamentablemente en estos tiempos se prioriza en demasía la necesidad compulsiva de hacer dinero, se olvida el hecho de que el dinero es solo un medio y se transforma en un fin de tal manera que, cualquier persona que pretende de alguna manera dedicarse a un oficio que “no da plata” es considerado un marginal, un “socialiston”, una persona sin ambición y muchísimas veces un fracasado… solo se le otorga la licencia para hacerlo una vez que ya es exitoso, o sea, claro te dicen “si! Puedes ser pintor, pero sé el mejor pintor!” o “sé lo que quieras, si quieres músico, pero mejor termina una carrera antes y después sé músico” (o sea, a ver si te desanimas en el camino) , pero si uno no es el “mejor” entonces la cagó… “si pues, pinta sus cuadritos, pero nada espectacular, no como Llona o Szyslo, esos si que pintan reeeeeeeeeegio… creo”.

Al cabo de algunos años logré terminar el colegio (para disgusto de la matemática, la física y la química) y decidí ir a la Universidad Católica, básicamente porque era la que mejor se adecuaba a mi muy tardíamente adolescente perfil de “anti”, “socialiston” y/o básicamente “vago”. No me fue difícil entrar, pude compensar con las letras la parte de las matemáticas y aprobé el examen pero, ya en estudios generales, la matemática se apareció de nuevo, con mucho mas fuerza y yo, simplemente, ya no tenia ganas para combatirla… me trasladé a una universidad que parecía estar mas adecuada para educar “vagos”, intenté un poco mas, me di cuenta que no quería estar ahí y me fui.


Alguna vez en mi casa escuché a alguien contar con cariño que mi hermano Carlos, de niño, se ponía un casco rojo y con sus cuatro o tres años de edad juraba, con convicción, que de mayor seria bombero. Esto inspiraba ternura en las personas mayores pero, dios nos salve de que se le hubiese ocurrido ser bombero en verdad! Y es que en Lima los bomberos son voluntarios, no son como los bomberos neoyorquinos medianamente bien pagados que vemos en la tele, en Lima los bomberos para muchos son unos cojudos, inclusive existe esa nefasta expresión muy limeña que dice “Pa cojudos… los bomberos”, que realmente lo que quiere decir es que si haces lo que sientes, a lo que la nobleza que tienes dentro te lleva pero no haces dinero, entonces eres un cojudo y mi hermano no es ningún cojudo, no solo es un tipo inteligente sino que es una de las personas mas buenas y nobles que debe haber en este mundo y creo yo que hubiese sido un excelente bombero, ahora trabaja en un tema de seguros que no entiendo muy bien y que la verdad espero no entender nunca, pero solo me importa que es feliz, que adentro suyo sigue siendo bombero, tan bombero como yo cuando escribo estas estupideces, y es que no pretendo quitarle valor a ninguna profesión ni oficio, pienso que todos son necesarios, pero que son igualmente necesarios. Alguien muy especial hace unos días me contó un anécdota de su familia, en la cual uno de sus hermanos, el mas serio y formal, le dijo al otro hermano, uno bastante ”hippie” o “vago” que sentía que los dos jugaban un rol de igual importancia para el mundo, uno para cambiarlo y el otro para manejarlo. Espero que pronto la educación publica en mi país mejore, pero creo que para que eso ocurra, tendrá que mejorar también la educación privada, que los colegios y universidades empiecen a darle el peso necesario a los factores humanos que todos llevamos dentro y el tema del dinero se convertirá en simplemente una consecuencia positiva de el trabajo que se haga, espero que podamos darle igual valor al artista que sensibiliza que al empresario que administra, que el abogado que defiende al pobre se sienta tan realizado profesionalmente como el crápula que sale en las noticias exculpando a algún dictador asesino. Que los profesores en los colegios enseñen a los alumnos a buscar la felicidad antes que el éxito y, que en todo caso, estos dos se trasformen realmente en sinónimos, así como espero también, que algún día, mi hermano Carlos y yo, podamos apagar juntos algún incendio.



A pia.

sábado, 16 de enero de 2010

De un sueño

El siete de julio de algún año todavía lejano lloverá, será una lluvia suave pero durará lo que dura una noche y en esa noche, en algún lugar y con alguien, Jagger sentirá que su existencia, al menos por unos segundos tiene sentido, se verá retratado en la calma de quién lo acompaña y, mientras la ve dormir, pensará que el universo a veces se distrae, que hay noches que no tendrían que acabar y que también a veces, soñar y estar despierto es una cuestión de perspectiva.



De un sueño


Cae el viento oscuro de tu sueño,
Contemplo quieto, en silencio
Desde una esquina, en tu hombro
Mojándome en el mar de tu deseo

Un sobresalto de versos encontrados,
En la noche,
Dos dedos tuyos en mi pecho,
Dos versos míos en el tuyo…

Tu paciencia y tu mentira,
tu descanso, tu cordura hecha de acero
escondida tras tus parpados cerrados,
duerme lento y sin ventajas,
el final de un día, de un martes tuyo,
de una corta y cruel noche de verano

no me duermo, no me canso…
cada espacio es un desierto,
en mi cama, en tu reino,
en ese suspiro, hecho de mi carne y de tu sueño

un universo arriba nuestro, muy oscuro y en silencio,
todo tuyo, todo mío, todo…
el puñal de las horas venideras, del sol que sale…
de dos versos míos que se mueren,
de dos dedos tuyos que lo matan,
de una espera muy amarga, cotidiana…
para otra noche de silencio, para otro viento, para otro sueño,
y yo despierto…
tú sin dueño y yo, con una lagrima en mi pecho.


Jagger

sábado, 2 de enero de 2010

De tu único verso

Jagger no sabe lo que quiere, pero sabe lo que quiere decir. Y hoy y en un futuro, cuando te toque a ti, Jagger, leerme a mí, como te leo yo, espero me acompañes en el sentimiento como yo siento que lo hago contigo, que ese tiempo, cada vez menos lejano, en el que hayas de escribir esto, te sea noble, te encuentre bien, te impulse a querer y te lo permita. Que cada rastro de tu amor, que desde el futuro envias, adolescente o maduro, sea antes que nada tuyo, sea sincero y sea real.


De tu único verso


De querer verte los ojos,
Una vida y una vez, con la mano…
De un aire familiar, de lado, de lejos
De un común camino
con un común destino

El sentir frío de cada puerta, el viejo olor de tu retorno
Un piso, una cama y frío corredor,
Mil asientos, tu, adentro, tu pelo, la navaja de tu pelo,
El principio de tu pelo, el final de tu calor.

De tu ombligo, de lo efímero, de lo etéreo,
de su abismo, del borde de tu abismo,
del comienzo de tu abismo, del final de mi prisión
de la verde espuela, que a mi ser flagela, que a mi ser ignora
ya partiendo, sin tu vuelta, sin tu abismo, sin tu ombligo.

De ver de nuevo tu nariz, cada día, no en tu cara,
Sin prisa, cada día, de lejos, en su cara, en la de ella…

De ver tu olor, de oler tu miedo, de crecer de nuevo,
De escribirte un verso, de escribirte un universo,
De que vivas en el, de no borrarlo nunca,
De dártelo, de darte un universo, con tu ombligo,
Con tu abismo, con tu nariz, con tu pelo y con tu olor…
Con el retorno del principio de tu risa, con tu mano, con la mía.

De la espuela, del dolor, de tu indiferencia, de tu ausencia


Jagger