sábado, 2 de enero de 2010

De tu único verso

Jagger no sabe lo que quiere, pero sabe lo que quiere decir. Y hoy y en un futuro, cuando te toque a ti, Jagger, leerme a mí, como te leo yo, espero me acompañes en el sentimiento como yo siento que lo hago contigo, que ese tiempo, cada vez menos lejano, en el que hayas de escribir esto, te sea noble, te encuentre bien, te impulse a querer y te lo permita. Que cada rastro de tu amor, que desde el futuro envias, adolescente o maduro, sea antes que nada tuyo, sea sincero y sea real.


De tu único verso


De querer verte los ojos,
Una vida y una vez, con la mano…
De un aire familiar, de lado, de lejos
De un común camino
con un común destino

El sentir frío de cada puerta, el viejo olor de tu retorno
Un piso, una cama y frío corredor,
Mil asientos, tu, adentro, tu pelo, la navaja de tu pelo,
El principio de tu pelo, el final de tu calor.

De tu ombligo, de lo efímero, de lo etéreo,
de su abismo, del borde de tu abismo,
del comienzo de tu abismo, del final de mi prisión
de la verde espuela, que a mi ser flagela, que a mi ser ignora
ya partiendo, sin tu vuelta, sin tu abismo, sin tu ombligo.

De ver de nuevo tu nariz, cada día, no en tu cara,
Sin prisa, cada día, de lejos, en su cara, en la de ella…

De ver tu olor, de oler tu miedo, de crecer de nuevo,
De escribirte un verso, de escribirte un universo,
De que vivas en el, de no borrarlo nunca,
De dártelo, de darte un universo, con tu ombligo,
Con tu abismo, con tu nariz, con tu pelo y con tu olor…
Con el retorno del principio de tu risa, con tu mano, con la mía.

De la espuela, del dolor, de tu indiferencia, de tu ausencia


Jagger

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