Esto de escribir algo y que alguien lo lea es un tema, un tema complicado, yo hablé tonterías toda mi vida y sigo dedicándome, hasta el día de hoy, a ver la manera de hablarlas mas aun y, de ser posible, haciendo uso de diferentes idiomas y medios de expresión. Pero no toda mi vida supe que está era la actividad que mas me habría de llenar, antes de eso hubo que experimentar y yo de niño experimenté con varias actividades diferentes, la gran mayoría impuestas por mi madre quien siempre quiso (y me imagino que aun quiere) que fuera deportista. La primera de todas las que puedo recordar se dio cuando tenía unos tres o cuatro años en el “Little Villa”, el lovely pre school este que mencioné en algún post anterior, en donde me matricularon en clases de Kung Fu. Todavía me acuerdo lo genial que me sentía antes de empezar las clases, soñaba que aprendería Kung Fu, me cambiaria el nombre a “Sonny” en honor al protagonista de “Miami Vice” y saldría junto con los otros niños de la clase a combatir el crimen a la calles mas peligrosas de Lima. Pero la cosa no fue exactamente así, básicamente lo que hacíamos era hacer como ranas, como conejos y algún otro animal estúpido que ya no recuerdo durante la hora entera que duraba la clase… “Paciencia Sonny, este es solo el comienzo, Bruce Lee no pateaba cráneos desde el primer día de clases” pensé y me quedé mas tranquilo, talvez el año siguiente ya tendríamos nuestras primeras incursiones callejeras, por ahora había que dedicarse a que lo del nuevo nombre pegara, así que me la pasé casi todos los regresos en el carro tratando de convencer a mi prima Ceci, quien salía de sus clases de ballet, de que me dijera Sonny.
Este plan tampoco resultó, los criminales siguieron delinquiendo impunes por las calles, Ceci nunca me dijo Sonny, en la clase seguimos haciendo como ranitas y yo no podía salir a combatir el crimen con un nombre como Jaime, no era digno.
Al cabo de un par de años, ya en el colegio, mi Mamá insistió en que me metiera a jugar basket como lo hacia mi hermano mayor, y la verdad que me era fácil, yo para ese entonces ya era bastante mas alto que mis compañeros o sea que no tuve mayor problema hasta que el entrenador me dijo que había que correr… ahí si que no estuve de acuerdo y eventualmente convencí a mi Mamá de que me sacara de ahí. Pero no significaba que este era el fin de mi carrera como un deportista frustrado, ahí pasé a deportes mas aristócratas como el tenis y el golf en el primero duré dos meses y me aburrí, el segundo lo disfruté un poco mas, hasta que le inventé un variante en donde yo me metía dentro de la piscina vacía de mi casa y disparaba la pelota contra las paredes para esquivarla, un día perdí y de la peor manera cuando la pelota me cayó en la cabeza y me desmayé, esto me causó un lesión psicológica que impidió que siguiera jugando… pasé al surf y la natación con resultados similares, intenté andar en skate , me dolió mucho y el futbol me gusta para mirarlo y jugarlo solo en el PlayStation… Así que adiós deportes, muy rico todo, muchas gracias…
Siempre me gustó mucho la música, me gusta mucho hasta el día de hoy, creo que debe ser una de mis tres cosas favoritas de la existencia, por lo que de ahí decidí que aprendería a tocar la guitarra, decisión que hasta el día de hoy no he podido llevar a cabo propiamente ya que creo que no tengo el talento, pero sigo cargando mi guitarra por donde voy con el fin de regalársela a mi hijo Jagger algunos años después de que decida nacer y con la esperanza de que él la use para reparar de una vez este mundo deforme e insensible…
Pero fue durante una obra de teatro, “La vida es sueño” para ser mas especifico, cuando que me di cuenta que me gustaba la poesía y la literatura en general, la fui a ver y al día siguiente escribí mi primer poema, un poema terrible que todavía me sé de memoria pero que no comparto por vergüenza, lo guardo escondido en un recuerdo que quemaría si quemar los recuerdos fuera posible… un tiempo después empecé a escribir estas crónicas y hace algunos meses, con el afán de que se me forzara a escribir mas seguido, decidí empezar este blog. El problema es que ahora este afán está dando resultado, hay algunas personas que lo leen y me fuerzan a través de mails o en vivo a escribir mas seguido y ya que simplemente me he quedado sin ideas, he decidido, ya habiendo explicado como es que llegué a verme secuestrado por este medio de expresión, a explicarles que si no publico alguna crónica no es por vago sino porque no se me ocurre nada, y no es que no busque, no, si busco, me la paso intentando interpretar lo que el universo me quiere decir, por ahí que despierta alguna idea y me dan ganas de contar lo que pienso al respecto de algo en particular y lo termino expresando de esta forma. Lo que pasa es que el universo me habla de maneras muy particulares, o es que talvez yo me la paso intentando escuchar demasiado… hace unos días me ocurrieron una par de eventos a los cuales les intento dar sentido y ver si algo me quieren comunicar…
Todo empezó una tarde hace unos días, volvía yo del trabajo en un estado famélico pues no había comido nada en todo día, así que decidí pasar a mi buen amigo Shaq, un pakistaní que prepara uno de los mejores Kebap del mundo entero, Shaq a mi me quiere, debo ser uno de sus mejores clientes, ya ni me pregunta lo que quiero, simplemente me ve venir y lo prepara, un genio… compré mi kebap de medio kilo con todo menos aceitunas, lo pedí para llevar y cuando iba hacia mi casa, cargando el oloroso Kebap en una bolsita en mi mano derecha y a ala altura de la rodilla se me acercó por detrás un vil y cruel perro, que debe haber sido chino porque llegó silente como un Ninja y de un solo mordisco arrancó mi anhelado almuerzo de la bolsa y partió a la carrera mas que satisfecho… un literal y completo hijo de perra! Después de quedarme atónito por unos segundos no me quedó otra alternativa que darme media vuelta y volver a donde Shaq para comprarme otro Kebap, este lo cuidaría mejor por supuesto, ningún perro habría de arrebatármelo ya… ya en mi casa, comiendo el segundo Kebap, avergonzado por la forma en la que Shaq me había felicitado al nombrarme el engullidor mas rápido que había visto en su vida, pensé un rato en lo que me había pasado con este perro y concluí que era mala suerte y ya…
Al día siguiente tenia que bajar al centro de Barcelona a hacer algunos tramites y tomé el autobús, mi medio de transporte preferido, cómodo, lento y tranquilo, como si fuese un representación metálica y funcional de mi ser… genial, me encantan los buses en Barcelona, así como toda su fauna compuesta por decenas de desconcertados ancianos que se suben y andan por sus pasillos con la misma peligrosidad con la que uno caminaría por una cuerda floja en el circo. Me senté en mi lugar preferido y mientras oía música miraba por la ventana muy contento hasta que, en una de las paradas, sucedió uno de los sucesos mas traumáticos de toda mi vida, se abrió la puerta del autobús y como si fuera una cosa normal entró y se puso casi al lado de mis pies un animal repugnante y terrorífico, capaz de causarme un infarto simplemente usando el poder de su existencia, una paloma gris y gorda, lista para empezar a aletear por todo el autobús llevándose las vidas mías y de algún otro fóbico que se encontrara ahí… es que yo a las aves, y sobre todo a las palomas, les tengo miedo, pavor, pánico!! Pero a lo único que le temo más que a una paloma, es a una paloma en un lugar cerrado! Es para mí como un cartucho de dinamita con la mecha prendida y a punto de estallar en un sinfín de aleteos asesinos! Y adentro de un autobús lleno de gente inocente! Esta era una catástrofe a punto de ocurrir! Así que mientras seguí meditando que hacer, noté que mi pierna derecha, en un acto heroico y absolutamente independiente, ya que mi cerebro se hallaba paralizado, se aferró a su instinto de supervivencia y le pego una patada tal al monstruo este que lo mando a estrellarse con uno de los vidrios para yacer luego muerto al lado de la puerta… fue increíble! había salvado la vida de todos en el autobús, pero mas importante aun, había salvado la mía! Pero luego observé que todas las personas de bus me miraban horrorizadas, como si no reconocieran el heroísmo de mi acto, me miraban con la desaprobación con la que mira un vegetariano a un parrillero argentino! Ancianos malagradecidos! Ese bicho lleno de gérmenes les podría haber causado un enfermedad y matado cosa de minutos… pero bueno… entiendo que no todos saben apreciar lo que un ciudadano hace por ellos así que me dirigí a la puerta, no en la que yacía el cadáver del enemigo, por si acaso no mas, no fuera a volver de la muerte… uno nunca sabe… me dirigí a la otra puerta y me bajé del autobús.
Ya caminando por el centro y pensando en lo que había ocurrido, sumándole el suceso con el perro, empecé a pensar que talvez el universo me estaba haciendo pensar en mi vinculo con los animales, o cuestionar mi actitud hacia el pájaro… el perro se comió mi Kebap pero básicamente por hambre, de hecho hubo un poco de mala onda ahí, pero bueno no lo juzguemos, podía haber tenido un mal día el pobre perro chino ninja, por ahí que se lo robó para darle a sus cachorros, pero la agresión del pájaro si había sido claramente un ataque directo… pensé en la violencia que por ejemplo se da en las corridas de toros, en cuan en contra estoy de ese espectáculo en el cual se le tortura a un toro hasta que cae muerto… lo comparé con mi reacción ante el pájaro… talvez debía escribir sobre eso, claro, cuestionar la afición que tiene la gente por un espectáculo que a mi me parece repugnante. Pero claramente no tenia sentido, lo que me había pasado a i era diferente, yo a diferencia del torero no había decidido concientemente colocarme en esta situación de vida o muerte, eras o tu o yo paloma! Lo siento, pero te tocó perder… me quedé pensando en que esto era talvez una simple manifestación arbitraria de eventos, que no me forzaban a escribir sobre algo en particular, sino talvez a escribir un texto arbitrario como la vida, que a veces suena cierta pero a veces también ridícula y sin mucho sentido, que tenia que ponerme a escribir simplemente, con la misma obligación que uno se ve obligado a vivir por mas arbitraria, ridícula y estúpida que la vida o este texto pudieran parecer. Quedará solamente enfrentarme en la ansiedad posterior a una de estas entradas, enfermedad que me gusta llamar en mi cabeza como “el síndrome post post” y ver que pasa.
domingo, 28 de febrero de 2010
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