lunes, 7 de noviembre de 2011

Rock&Roll Yo : RocK&Roll and Make up Festival 2005


En un mundo en el cual el consumismo exagerado y la sobre explotación del consumidor han deformado en su totalidad el concepto de arte, existen todavía legiones que se resisten a verse a si mismas como representantes de dicho fenómeno. Existen manifestaciones artísticas puras que mucho mas allá de su calidad o su propia conciencia de la obra, se presentan intachables en cuanto a compromiso, ilusión y lo que es mas importante, expresión sincera. Mi mas reciente encuentro con una de ellas, hace algunos días no hace mas que confirmar dicha teoría. El suceso en sí fue mas bien una noche entera, en donde una vez mas, el medio de expresión que llego a salvar el día, fue el que suele, con mayor facilidad, atrapar la atención de mis sentidos, el Rock.

Montevideo es una ciudad pequeña, lo cual hace que muchas de sus manifestaciones culturas se vean reducidas y bastante sectorizadas. Si bien existe una movida rockera, esta no cuenta ni con muchas bandas ni con un calendario galopante organizado que les de a estas mismas una exposición constante. La primera línea de bandas uruguayas, las medianamente conocidas, las que podrían ser consideradas el main stream, suelen centrar sus esfuerzos en incorporarse a la movida rockera argentina en busca de un mayor mercado de exposición. Esto que deja la vía libre en el medio local, para que las que tomen la escena sean las bandas mas amateur, ya sean de covers o bandas de rock de expresión visceral que no necesariamente cuentan con un producto de calidad, pero saben también (o no) que eso es lo que menos importa.

La noche de hace algunos sábados tuve la oportunidad de encontrarme cara a cara con tres de los ejemplos mas representativos de esta situación, tres bandas de rock de distinta onda que supieron, mas allá del gusto, atrapar mi atención y ganarse mi respeto. La primera fue una banda de covers de Foo Fighters, banda que no me entusiasma mucho pero cuyos temas fueron interpretados con la precisión y el ahínco necesarios para no decepcionar. La banda de fondo, la que había ido yo a ver, fue “Gregorio Samsa” la banda de un reciente y buen amigo mío que, junto a un grupo de rockeros medianamente veteranos, hace muy buenos covers en clave un tanto heavy de “The Velvet Underground”.  Pero fue la segunda anda de la noche, un adefesio musical llamado ANAXIMANDRO la que concitó realmente mi atención, esta banda, conformada por tres tipos con una pinta de rockeros bastante cliché, venía de Maldonado a tocar a un pequeño bar montevideano junto con un puñado de groupies viajeros y cargados de muchísimo espíritu rocanrolero. Los tipos estos dejaron la vida en el escenario, tocaron unos seis o siete temas malísimos plagados de exagerados solos de guitarra, el abuso de la palabra “nena” y en dos de ellos, la emotiva participación en la voz del hijo del cerebro, vocalista y guitarrista de la banda. ANAXIMANDRO cerró su presentación con su hit “Música para garchar”, un himno medio funky en donde se repetía que cada clase social tiene sus miserias y se pasaba luego a afirmar que esa música era para garchar. El nivel de compromiso mostrado por esta banda me hizo pensar en mi relación con la música y especialmente el rock & roll, me llevó a recordar el primer momento en que sentado en la camioneta que me llevaba al colegio y con siete años de edad, mientras escuchaba en la radio sonar “Time of my life” el tema central del soundtrack de dirty dancing caí en cuenta que me gustaba la música. Recuerdo que esa melodía se quedó conmigo durante varios días y que me acerqué a mi prima Cristina a comentárselo pero no obtuve mayor respuesta. En mi familia, en cuanto a la música, crecí bastante solo, mi madre en el auto si no pone noticias, pone la música tan bajita que se oye mas el aire acondicionado, mi padre no sabe diferenciar el tema de Star Wars del de Superman, mi hermano mayor lanza lamentos indios en la ducha y mi hermana mayor escucha Celine Dion, es decir, a ninguno realmente le gusta. Por esto motivos tuve que educarme un tanto solo o con la ayuda de buenos amigos que comparten hasta el día de hoy mi gusto y afición por la mas linda de las expresiones artísticas. Con los años fui entendiendo el sentido de la música, empecé a escribir poesía y a conectar realmente con lo que hicieron Led Zeppelin, Pink Floyd, los Beatles, Bowie, Dylan y muchos otros. Algunos años después, llegó la posibilidad de descargar de manera gratuita toda la música de Internet, cosa que empecé a hacer en ese momento y decidí no terminar nunca. Siempre quise cantar y tocar la guitarra, para lo primero no soy buenísimo pero tampoco soy malo y para lo segundo soy terrible. Llevé clases de guitarra en tres periodos distintos, el ritmo siempre lo llevé de manera correcta, pero para contorsionar los dedos y hacer adecuadamente los acordes, no estoy hecho. Por eso mismo la única manera en la que sentí que me expresaba correctamente en cuanto a la música fue compartiéndola e intentado así poder trasmitir lo que sentía yo al oírla, lo he logrado pocas veces, pero la mas importante fue allá por el año 2005, cuando gracias a que mi abuela y mi madre estaban de viaje, decidí impulsivamente organizar en mi casa una fiesta que logró quedarse grabada en la memoria de sus asistentes como el mejor musicalizado y mas sangriento “Rock&Roll and Make up Festival Lima 2005”.

Todo empezó un lunes, yo hablaba por Messenger con la chica que por esas épocas me gustaba y que después de que yo le contará que me quedaba solo en mi casa por las siguientes tres o cuatro semanas, me preguntó ¿cuándo es la fiesta? Ah lo que yo con toda naturalidad contesté, el sábado. Ahí mismo empezó la organización y la elaboración del playlist que habría de sonar, iba a ser una fiesta de rock, solo y exclusivamente de rock, bailable, cantable y todo eso, pero ningún otro tendría lugar en mi homenaje a dicho genero musical y a la que por esas épocas fuera la victima de mis desaciertos románticos. Empecé a avisar que podía asistir quien quisiera y que lo único que había que hacer era traer alcohol, ponerle onda, no inmiscuirse con la música y si se podía, disfrazarse y/o maquillarse con motivos rocanroleros. A lo largo de la semana me dediqué a ordenar todos lo temas que sonarían el día de la fiesta, todo estaba planeado para que no hubiese necesidad de cambiar la música en ninguna momento y también a promover la fiesta para asegurar su éxito. Llegado el sábado, mi amigo Carlos roe y yo empezamos a acomodar las cosas, esconder adornos y construir los diversos ambientes de la fiesta. Luego salimos a comprar dos botellas de whisky, empezamos a pintarnos la cara el y yo con maquillajes de la onda de Fischerspooner y David Bowie respectivamente y nos sentamos a esperar.

La gente fue llegando en grupos, muchos muy bien disfrazados y otros no tanto pero lo que siempre estuvo presente fue la onda, todo el mundo tenía ganas de pasarla bien, pero ella todavía no llegaba y yo ya iba, de los nervios por el cuarto whisky. Al rato llegó, tenía fiebre y no me daba mucha bola o sea q opté por divertirme con todos los demás asistentes que para ese momento ya rondaban las cien personas, entre conocidos y conocidos de conocidos. La fiesta era un éxito, yo me había evidentemente pasado de whiskys calmando la ansiedad que me había generado organizar tan magno evento y observaba la fiesta desde una perspectiva torcida y difusa así que decidí que era momento de bailar un poco. La gente bailaba adentro de la piscina vacía desde hacía ya un rato y yo me uní, primero fue Sympathy for the devil, uno de mis temas favoritos y después el éxtasis latino ochentero que representa persiana americana los que me hicieron mover el esqueleto. En ese momento, cuando rondaban ya las 4 de la mañana, y mientras yo giraba y me hacia uno con el teclado de Gustavo Cerati, uno de mis amigos, quien es un antiguo rockero devenido a Dj de música electrónica y cuyo amor por el rocanrol cuestiono seriamente hasta el día de hoy, decidió celebrar que era la primera noche que “tocaba” en una discoteca limeña tirándose a la piscina en un intento de stage diving pero sin avisarle a los de abajo que tenían que atraparlo. Entre estas personas estaba yo, bailando sin prestar mayor atención a nada cuando sentí el fuerte impacto en la nuca y el posterior golpe contra la pared que me dejó finalmente tendido en el suelo. Al levantarme vi la imagen de mi hermano mayor que me llamaba desde afuera de la piscina y yo, haciendo uso de todos mis recursos, escalé hacia fuera para hablar con el. Cuando nos encontrábamos cara a cara noté que mi brazo izquierdo estaba totalmente bañado en sangre y hasta goteaba, alguien había roto una botella y yo no había tenido mejor idea que apoyarme en ella al levantarme de tan brutal caída. Mi hermano y unos amigos cercanos me llevaron a mi cuarto para ayudarme y mientras me ayudaban a lavarme la heridas de la mano yo me reía y deliraba pensando en el éxito de mi fiesta. Has perdido mucha sangre me decía mi amigo Rodrigo, frase que yo en mi borrachera interpretaba como cinematográfica y entre risas se la atribuí a su afición por el cine sin hacerle mayor caso y asumiendo el rol cinematográfico también de hombre fuerte que ante cada propuesta de llevarme al hospital me hacia reaccionar diciendo ¡nada de médicos!. Minutos después me llego el rumor de que mi tía, le hermana de mi madre que vive tres pisos mas arriba, había bajado a ponerle fin a tan grandioso festival porque todo esto había sido demasiado rocanrol para ella. En pijama y diría que casi hasta con ruleros expulsó a todos los creyentes que ahí invocaban a los Morrisons, Lennons y Hendrix que flotaban en el aire y estaban a punto ya de poseer cualquiera de las almas que se encontraban ahí dispuestas poniéndole fin a mi fiesta. Minutos después ya todos se habían ido y yo yacía confundido y muy adolorido en mi cama pensando en que dicho festival no podía haber terminado mejor que de manera abrupta, que las glorias de la música tendrían que apreciar el sacrificio que hice yo al derramar mi propia sangre en beneficio del rock, que al haber venido la autoridad a echarlos a todos por escandalosos no se había logrado otra cosa que alcanzar el objetivo sublime de la celebración pagana y manifestación visceral del amor por algo que es mas grande que yo, que tu y que todos juntos, el Rock!.

domingo, 2 de octubre de 2011

El Ratón de Ulises

El día se tornó bastante mas largo de lo normal, clases aburridísimas y después, el trayecto eterno desde la universidad hasta su casa, hacían que Ulises no pensará mas que en llegar, echarse en la cama a ver televisión y talvez, solo talvez, comer un chocolate. Pasaban los minutos y el autobús seguía detenido en la misma esquina, hacía amagos de avanzar pero volvía a detenerse tras pocos centímetros, era como si el chofer intentara calmar la ansiedad que compartía con los pasajeros acortando la distancia entre su vehiculo y el que se presentaba, igual de estático, delante de el. Ulises miraba sus libros, tenía que estudiar y la verdad que este trayecto se hubiese presentado ideal para hacerlo si no fuera porque le resultaba imposible pensar en otra cosa que en tomar la decisión de comerse o no el chocolate… y si sí, ¿cuál? ¿Un milky way? Mmmm no, ese es muy grande, es casi un desperdicio en un momento como este, talvez un KitKat, esos me encantan, pensaba Ulises y se llenaba de ansiedad ante la situación. Minutos después subió al autobús un vendedor de golosinas y Ulises, al verlo, pensó que esa era la solución, quitarse el antojo con un chocolatito chico, barato, peruano, talvez no tan rico, pero muy eficaz en la tarea de aportarle azúcar y evitar así que al llegar comiera uno de los buenos. Dos chocolates en un día ya iba a ser mucho, ¡perfecto, me como uno de estos y así me guardo los míos! Es una idea genial, pensó Ulises mientras llamaba al vendedor,¿qué tienes?, tengo galletas joven, galleta de vainilla, de soda y chizito , anímese joven, lléveme algo. Puta madre, ni un solo chocolate, puras galletas de mierda… la solución se desvaneció con la misma rapidez con la que había aparecido, la disyuntiva volvió, ahora reforzada con el factor destino, hacia parecer inevitable comer un chocolate al llegar, no habían mas excusas, tenía que comerlo, a menos que pudiera encontrar algún otro pretexto para no hacerlo.

Minutos mas tarde, Ulises pensó en su padre, empezó a recordar con mucha rabia el episodio transcurrido esa misma mañana, cuando este le había pedido un chocolate y el se había negado a convidárselo. Hace siete meses que te trajiste esos chocolates de estados unidos, ¡no puede ser que todavía te duren! ¡Convídame pues! Hasta tu amigo Tristán me convidó algunos cuando volvieron… dijo su padre mitad en broma y mitad en serio. Pareces un ratón escondido en un rincón comiendo los chocolates que le roba a la vida. Ulises recordaba el episodio con una mezcla de rabia con vergüenza, esos chocolates representaban los últimos rezagos de su privacidad e independencia, eran suyos y nadie decidiría que se hacía con ellos, solo él tendría ese poder. Su padre no tenía derecho alguno a poner en duda su potestad, él no diferenciaba un chocolate del otro, se los comía de a dos juntos… un desastre, pensaba Ulises mientras se ofendía por haber sido comparado con Tristán, un devorador compulsivo de KitKats que, si bién era su mejor amigo y con quién compartía muchísimas opiniones, en cuanto al consumo de chocolates le parecía un inepto. El gordo ese se presentaba en su memoria fumado y envuelto en una docena de envolturas de KitKat y con una soberbia tremenda lo aleccionaba, Ulises, no seas huevón, si tienes ganas de comerte el chocolate, COMETELO! No le des mas vueltas! El verdadero ejercicio de poder y de libertad está en darles el uso que te de a ti la gana. Si quieres comerte cuatro, comete cuatro.

Al entrar en su cuarto Ulises puso sus ojos en el armario dentro del cual se encontraba el tesoro, decidió comerse dos kitkats juntos y a la mierda todo! Tomó uno con cada mano y se quedó estático mirando la bolsa que, de marzo a noviembre, había sobrevivido tan privada como valiosa y sujeta a múltiples obsesiones y pajas mentales.  Esta bolsa se presentaba colmada de milky ways, chocolates hershey’s y uno que otro crunch, pero ya ningún KitKat, ni uno mas que los que sostenía él en cada una de sus manos. Eran los dos últimos y esto lo cambiaba todo, el último KitKat no podía ser consumido al mismo tiempo que el penúltimo, eso no tenía ninguna gracia, ¿que clase de despedida era esa? El disfrute de los dos chocolates se vería condicionado por el consumo del otro y esto le quitaría cualquier tipo de particularidad al momento. Ulises dejó caer uno de ellos sobre la bolsa y cerró el armario de golpe para luego caer tendido en la cama, abrió la envoltura del elegido y empezó a devorarlo con lentitud, disfrutando cada momento al máximo y muy contento con su decisión de descarte. Segundos después sintió una deformación en la parte posterior del chocolate, algo extraño en la textura de este, le dio vuelta rápidamente y vio como la galleta que rellena el KitKat estaba expuesta, estaba como raspado, mordido, roído para ser mas exactos. Las marcas eran bastante mas grandes que las de un ratón y mientras Ulises encontraba agujeros en el envoltorio vacío pensó que tendría que haber sido un ratón gigante el que habría ultrajado su botín. Empezó a revisar la bolsa solo para notar que todos estaban en las mismas condiciones, esto lo puso tremendamente triste, se sintió invadido, apagó la luz y se volvió a tirar en la cama a dormir para, exactamente  dos horas después, levantarse sonámbulo, ir derecho al armario a buscar la bolsa y mordisquear los chocolates al ritmo del menear de su cada vez mas extensa cola.

martes, 16 de agosto de 2011

El árbol



Tenía su cabeza apoyada en mi pecho,  y se movía lentamente, como denotando las señales iniciales de  su incomodidad. El llanto era inminente, lo cual me aterraba –“tengo que actuar rápido”- pensé.  Si empezaba a llorar, si pasaba de unos cuatro o cinco segundos llorando, ya no habría como detenerla, habría que derivar el caso y eso era lo último que quería, así que empecé a cantar. Arranqué con un tema de Sui Generis, le gustó, se quedó tranquilita, poco a poco se fue acomodando entre el sonido de mi corazón y este hermoso himno hippie llamado “aprendizaje”. Acto seguido continué con uno de “Buena Vista Social Club”, un tema sobre un árbol en cuyo tronco una niña graba su nombre dejándolo marcado física y emocionalmente para siempre. Al terminar la canción, el estado de relajación suyo era tan profundo como contagioso, cargado de una comodidad extrema y altamente envidiable, y yo, cubierto en ese instante por su energía pura y su belleza intacta e inocente, decidí disfrutar del momento. Se durmió profundamente y pensé que esto podría durar horas y que no debía ni moverme, así que habría que quedarse ahí, echado en ese sillón, esperando el tiempo que fuera necesario, sin encender la luz ni el televisor ni nada. Atiné a hacer un movimiento lento y suave para apagar mi celular y me dije a mi mismo –“bueno, aquí tienes por lo menos una hora para disfrutar, pensar y experimentar plenamente una de las sensaciones que justifican la propagación de nuestra torcida e inclemente especie”-. Tras unos segundos de puro silenció, suspiró, muy suavemente, pero con la intensidad suficiente para conmoverme aun más de lo que ya lo estaba y hacerme pensar que me podría quedar ahí toda una vida.

Yo tenía puesta una de mis camisetas favoritas, una de “The Clash” y mientras empecé a pensar que talvez tendría que poner algo entre esta y la cara de Vania, su mano izquierda se cerró apretando entre sus dedos mi camiseta y unos cuantos pelos de mi pecho. En ese instante no pude evitar pensar en la noche previa a enterarme de que venía. Fue un viernes en la noche, fui a casa de mis primas a mirar un película con alguna de ellas, al subir me encontré con Micaela, lo cual era muy extraño, ya que ella, recién entrada en los veintes, no carecía de opciones en cuanto al divertimento de fin de semana y por lo general, solía aprovecharlas, pero ese día se había quedado en casa. Recuerdo que nos tiramos en un sillón a ver la televisión y Mica casi no habló, se le sentía distante y sensible, con la cabeza en otro lugar. Miramos por un rato un programa biográfico sobre gente del espectáculo hollywoodense, comentando rara vez alguno de los sucesos narrados y evidenciando, tras cada uno de esos comentarios, que los dos sentíamos, que ese viernes en la noche no era un viernes común. Pasó un buen rato y yo, que no suelo ser bueno para ignorar temas de conversación necesarios, estaba empezando a obsesionarme con el tema, tenía ganas de decirle algo, salvo que no sabía que, pero estaba seguro que ella necesitaba oír algo de mí, o tal vez yo necesitaba decirlo. Segundos después decidí dejarlo a la improvisación, solo abriría la boca  y dejaría las palabras fluir, esto no podría fallar, pero en el instante en el que mis labios se separaron, Mica me abrazó y cerró su mano izquierda  apretando mi camiseta y unos cuantos pelos de mi pecho.

Al día siguiente, a la hora del almuerzo, yo me encontraba mirando la televisión en mi cuarto cuando mi madre entró y sin ninguna introducción me dijo – “Tristán, ¿sabias que vas a ser tío?” – al levantar la cabeza noté que la expresión suya traía una mezcla de seriedad y desconcierto – “no es tu hermana”- me dijo – “es tu prima Micaela la que está embarazada”- . Yo no se si ella vino a buscar en mí alguna palabra que la ayudara a procesar la sorpresiva noticia de que su sobrina y ahijada, a quién ella quería como a una hija, había quedado embarazada a los veintipocos y estando soltera; pero lo que era seguro es que no la iba a encontrar. Dejé pasar unos segundos y me levanté de mi asiento, tomé mi teléfono celular y me fui del cuarto con la intención de encontrar mi destino mientras caminara. Mica se encontraba tan solo tres pisos arriba de mí, sin embargo yo no tenía idea de que decirle ni como, la improvisación que la noche anterior hubiese sido correcta, en este caso me resultaba inútil y hasta estúpida. Yo tenía que averiguar como se sentía ella para poder saber como debía de sentirme yo. Segundos después me hallé hablando por teléfono con una amiga en común y muy cercana a ella, le pedí que me contara por favor si Mica estaba feliz. Yo consideraba que no tenía ningún derecho a sentirme de una manera u otra por mi cuenta, ya que desde ese momento, solo importaban Mica y quién meses después llegaría a este mundo bajo el nombre de Vania. Yo sentía en mi corazón un hueco enorme, una sensación intensa pero indescifrable, algo así como un sentimiento genérico que rogaba porque la realidad le ayudase a tomar forma. Cuando la voz en el teléfono me confirmó que Mica estaba feliz, que no cabía en si misma y que si bien lo sabía ya desde hacía algunos días, no había dicho nada porque quería hablar con su madre primero. El hueco en mi pecho empezó a llenarse de alivio, alivió que pasó a transformarse en alegría, colgué el teléfono sin despedirme y  subí las escaleras para verla y darle un abrazo.

Los cinco dedos de Vania sobre mi pecho me llenaron de amor y energia, me sentí conectado con algo superior. La esencia mas pura de la vida yacía acostada sobre mi pecho y yo, echado como estaba, noté como mis raices se metían en el suelo y mis hojas la envolvían buscando protegerla. De mi cabeza nació una flor blanca que cayó encima de ella y se fue a esconder en su sonrisa, donde habría de quedarse para siempre. Ahora yo, varios años después, y aun mas árbol que en ese entonces, me alzo orgulloso mostrando la marca que Mica hizo en la corteza de mi pecho y en donde Vania metió su mano para, con todo el poder de su existencia, revivir mi corazón.


domingo, 19 de junio de 2011

Canción


Son pequeñas vibraciones, básicamente, pero es innegable su poder seductor. Empiezan a recorrer el aire que existe entre los dos y lo envuelven a uno como una espesa niebla de armonía. Cuando te das cuenta estas escuchando la letra con el pecho, sintiendo que su voz te hace vibrar las rodillas, te deja con un sentimiento de lividez plena y a la vez nerviosa. Para, se desespera, hace una descarga graciosa de energía sacudiendo la mano rápidamente y tres segundos después le pega a una nota alucinante y casi no proceso lo que escribo, su música ha secuestrado mis dedos, ahora ellos solo bailan bajo su control. “Blossom” escucho en un momento, justo después “good bye” , un tema de Tom Waitts, el lo vomita desde un infierno y ella lo revive como llenandolo de naturaleza. Se detiene, se distrae con algo. Empieza la guitarra de nuevo, un arpegio lindo, nunca pude con los arpegios… “put your head where your Heart used to be” de nuevo, es como paseito en bote, uno se mece pero junto con el piso bajo sus pies. Me rindo.

domingo, 29 de mayo de 2011

El correr del día – Reporte final


Mientras pasaba al lado de la caseta del guardián, que me mira desconcertado todos los días cuando corro, la música repentinamente paró. El cable de mis audífonos  se enganchó en mi brazo y se desconectó del iPod sin tener por mí la mas mínima consideración, dejándome sin mas fleet foxes y a merced de los ruidos de la calle. Me detuve y pensé en volver a conectarlo, ya que aun me faltaba unos minutos para llegar al final del recorrido, pero justo cuando estaba por hacerlo, note que al seguir teniendo puestos los audífonos, todo lo que podía oír era el palpitar de mi corazón y el ritmo en el que estaba respirando. Sin quitarme los audífonos ni volver a poner play empecé a correr de nuevo, escuchando los ruidos que hace mi cuerpo cuando corro, sentía el impacto de mis piernas contra el suelo, el pasar del aire por mi garganta, sentía también como se inflaban y desinflaban mis pulmones. Este era, sin lugar a dudas, un concierto sinfónico hermoso, me hallé ante la banda sonora de la película orgánica basada en los tres meses del reto que me propuse a cumplir, y cuyo fin se presentaba a tan solo dos cuadras de distancia. He cumplido largamente el reto inicial, no solo porque corrí seis veces a la semana durante tres meses, si no también porque me acostumbré a hacerlo, logré convertirlo en una necesidad, y además porque fui aumentando el recorrido de manera periódica hasta llegar a cuatro veces la distancia inicial. Todo esto me llena de orgullo, pero al mismo tiempo me lleva a pensar que adquirí una responsabilidad que ahora no podré dejar de lado, pienso que si no sigo corriendo, que si no sigo escribiendo y que si no sigo progresando en los dos campos, esta “primera piedra” no será mas que un simple pedazo de roca tirado en el enorme campo del fracaso y la frustración. Es evidente que no queda otra alternativa, hay que convertir esta actividad en un habito, para de esta forma, hacer que lo que alguna vez se presentó delante de mi como un camino, con punto de partida y destino, se convierta ahora en un recorrido circular e infinito. Llegó la hora de dejar de pensar en los pasos que voy dando y esos pasos que alguna vez constituyeron para mi un logro, serán ahora un recuerdo casi inconsciente, algo así como la primera vez que uno respira, un acto automático pero a la vez vital.

Además de la evolución del recorrido y de la adquisición de cierta disciplina, han existido otros avances, mi cuerpo se ha visto reducido en volumen, he perdido algunos kilos, la verdad no se cuantos, no se cuanto peso ahora ni lo sabía al empezar, pero digamos que dejando de lado la balanza y utilizando instrumentos de medida mas benevolentes, como los huecos del cinturón, pude notar con mis propios ojos y con los de los demás, que existe un cambio. Tengo que admitir que esta pérdida de peso no es del todo merito mío, la responsabilidad es compartida en medidas casi equivalentes con otros dos factores. El primero de ellos es el mate, esta costumbre extraña que me presentó Josefina allá en Barcelona pero que ya aquí en Montevideo se ha transformado también en un lindo habito que compartimos ella, yo y el 99.9% de las personas que habitan este país. Es impresionante la devoción con la que se lleva acabo dicho ritual y lo contagioso que puede llegar a ser. Aquí la gente al nacer tiene un termo bajo un brazo y bajo el otro, el libro de reglas (un tanto fachistas) para el consumo del mate, reglas que uno se ve obligado a cumplir así no quiera, ya que esta es una actividad colectiva que implica ciertas obligaciones ineludibles. Pero una vez que uno entra de lleno en esta dinámica (digamos, se apega al régimen) no puede evitar admirar el ejercicio de buena onda que constituye cebar el mate y pasarlo.
El otro factor, mucho mas importante e infinitamente mas lindo, es Josefina, no solo porque me enseño a tomar mate, sino porque a través del cariño, el ejemplo y la cocina, me enseñó a comer mejor. Cuando digo comer mejor no me refiero ni a comer mas rico (cosa que a un peruano no se le puede enseñar), tampoco hablo de dietas macrobióticas estilo John y Yoko, porque los dos comemos alfajores, pizzas y demás, hablo de dejar de ponerle a la comida esa responsabilidad de hacerlo a uno feliz. Yo sigo siendo feliz cuando como, pero esa felicidad no tiene nada que ver con lo que como, cuanto como o de la manera en la que lo hago, es una felicidad real. Mi vida tiene, como la de todos, una carga importante de problemas a resolver, dificultades que a veces nos pueden resultar desalentadoras y que pueden reducirnos a las versiones mas insignificantes de nosotros mismos. Pero soy feliz, básicamente porque descubrí que dicho sentimiento radica en tener las herramientas para resolver dichos problemas y también en que cuando dicha resolución es imposible, entonces las felicidad está en poder compartir esas derrotas con quién te quiere a pesar de ellas. Para mí hay ciertas cosas de la vida diaria que constituyen un esfuerzo, pero al mismo tiempo estoy logrando que dicho esfuerzo deje de tener la connotación negativa que alguna vez tuvo dentro de mí y eso se lo debo a ella. Pero dejando de lado las incontenibles declaraciones de amor por Josefina y el mate, quisiera agradecer a los otros auspiciadotes que hicieron que mi (para algunos) insignificante reto se hiciera realidad. Primero quiero mencionar la excelentísima labor que durante muchas jornadas realizo el hermoso par de Chuck Taylors con las que corrí en un principio, zapatillas que tras unas merecidas y ventilantes vacaciones en la terraza de mi casa, han regresado al rol de prenda de uso social, eso si, con la frente en alto y la suelas orgullosamente desgastadas. En segundo lugar quisiera agradecer a Movistar por hacerme llegar a través de uno de mis cuñados una camiseta blanca con la que corro diariamente evitando así el desgaste de mi hermoso polo de los stones que sobrevive desde el año 2003 y con el que corrí en un principio. Y finalmente a mi madre por regalarme unas hermosas zapatillas para correr que hacen que el recorrido sea mucho mas placentero, tanto que de haberlas recibido al comienzo, me hubiesen desbordado de optimismo, y hubiesen hecho que el reto no hubiese sido de tres meses sino de un año, ya que tres meses no son nada corriendo con ese par de nubecitas envolviendo mis pies. Así que dicho todo esto me despido y me voy a correr, actividad a la que ahora en lugar de ejercicio, percibo mas bien como una especie de paseito acelerado.

lunes, 9 de mayo de 2011

Volver




Jagger sabe que el tiempo no se pierde, se escapa, y al ver que la tristeza es quién lo libera, ha decidido ser feliz a través un destino cada vez mas claro.



Volver

Como de mil campanas y sonidos, de ayer
Me quiebro irresoluto ante tu juicio, tus ojos
Me hallo descifrado en el movimiento de tus labios,
Me sé hilvanado y conviviente, superado….

Soy un cansancio hecho de robles, una perspectiva de ausencia
Un calvario a punto de coronar al cristo equivocado,
Soy un canto de verdades nuevas y silencios tranquilos
El cómplice de tus risas y lagrimas
Soy la sombra tuya y de tu vivir eterno

Pido al tiempo un atisbo de locura
Obtengo pedazos de tu risa, de tus parpados,
Me refugio en el calor de tus carencias y me adapto,
Solo, de pie y lleno coraje,
Conquisto tus insomnios carente de lenguaje,
Resolviendo el secuestro tuyo de mi poesía.

Te entrego sereno el devenir de mis proezas
Mientras admito tranquilo la derrota clara,
Ante tus piernas vendo un sin fin de miedos
Y me hago uno con el querer pleno,
De tus ojos, de mis ojos y el devenir de tu sonrisa.

domingo, 3 de abril de 2011

El correr del día – Semana 6


Día 1
29/03/2011

Hay quienes descargan sus tensiones corriendo, a mi, como neo corredor, me parece que para eso no me sirve, mas bien correr me energiza y si hay algún tema que me tenga preocupado, por lo general al terminar de correr, si bien estoy relajado, lo que siento son muchas ganas de ir, darle forma y canalizar toda esa energía nueva en partirlo a patadas. Hoy ese problema tiene forma y fondo de notaria, o escribana como le dicen aquí, un ser rastrero, irresponsable y descarado que ha decidido tomar en sus manos mi tiempo y el de Josefina y manipularlo sin ninguna consideración complicando y alargando nuestros tramites de residencia de una manera alucinante. No se si es una agente de migraciones que lo que hace realmente es probar los limites de nuestra paciencia con la voluntad de comprobar nuestro real deseo de ser residentes, o es simplemente una persona incompetente que no es capaz de escribir una carta, notarizarla, meterla a un sobre y enviarla a una dirección. A mi la carrera de abogacía se me sugirió muchas veces mientras crecía, especialmente cuando afirmaba que me gustaba leer, pero la verdad es que no es una ocupación que me llame mucho la atención, pero si es cierto lo que me dice la gente, si todos los “escribanos” son así, y si siendo abogado uno tiene que tratar con esta gente muy seguido, entonces compadezco tremendamente a todo abogado de este mundo.

Bueno, hecha la descarga correspondiente puedo volver a pensar en mi ya no tan nueva ocupación, la de correr, hoy en la sexta semana de mi reto inicial decidí arrancar un martes y correr los seis días hasta el domingo, salí a eso de las siete y media de la noche, la temperatura en Montevideo está bastante mas baja pero se mantiene agradable como para hacer deporte, no he podido despegarme de mis Chuck Taylors para correr aun, me parece que les quedan un par de semanas de vida y luego volverán a la función de zapatillas de uso meramente social, eso si, con una memoria física cargada de todo mi aprecio y agradecimiento por haberme cargado hasta donde me habrán de cargar. Arranqué con un buen ritmo, Jack White y su banda “The Raconteurs” fueron quienes a ritmo de un buen rocanrol guitarrero me llevaron en sus brazos por las catorce cuadras de las que consta ahora mi recorrido. Mi respiración es ahora mucho mas fluida al momento de correr, he perdido algunos kilos, cuantos no se porque no creo en las balanzas si no en la ropa y me siento mucho mejor y mas enérgico que antes, definitivamente correr no es lindo, pero se hace digamos que menos difícil con el tiempo y con una costumbre que poco a poco se transforma en necesidad.



Día 2
30/03/2011

Es muy difícil para mi en estos días no pensar en las elecciones presidenciales que se avecinan en mi país, hoy mientras corría y escuchaba “Latinoamérica”, un lindo tema que hace calle 13 con Susana Baca, no podía dejar de pensar en la batalla sangrienta entre la extrema izquierda, violenta y retrograda de mi país y la extrema derecha sin conciencia social que ve el país simplemente como una empresa. Uno es un Chavista que además cuenta con la discapacidad de ser militar y el otro un súper empresario que probablemente tendría como solución a la pobreza de “Perú S.A.”, agarrar a los mas pobres o menos eficientes de la empresa y despedirlos. Yo felizmente en estas elecciones no voy a votar, básicamente porque estoy en Montevideo y no llegué a tiempo para inscribirme en el consulado. Ya dos veces tuve que votar por alguien que consideraba nocivo para el país y no pienso volver a hacerlo, pero  lo que ocupa mi mente es la preocupación por el destino de mi país, no solo por quién pueda salir elegido, sino también por la falta de análisis y juicio critico del electorado, la gente mas pobre se deja manipular por quien les promete una repartición mas “justa” de la riqueza, y ellos, que suelen formar parte del grupo con menos educación, caen redonditos. Pero en todo caso ¿no es normal que la gente con menos educación tenga mayores dificultades en cuanto a ver mas allá de lo que les vende un candidato? Yo pienso que si, así que lo que realmente me preocupa mas es que la gente de los estratos mas altos de la sociedad peruana, sea tan ingenua también para no darse cuenta de que el país no elige un gerente general, elige un presidente, básicamente porque el país no es una empresa, es un grupo humano, social, económico, artístico y sensible que se asemeja para mi mucho mas a una familia antes que a una empresa, en una familia no se sacrifica la vida de unos miembros por el bien de otros, no se discrimina a los hijos de un color para favorecer a los de otro, el hijo con mas plata aporta mas a la familia, pero recibe lo mismo. En fin, siento que esta especia de histeria colectiva que genera PPK no hace mas que exacerbar esa noción que tiene la clase alta de mi país de que ellos son los únicos que saben lo que al país le conviene, de que se nos está escapando la oportunidad de seguir avanzando si no elegimos a PPK y que básicamente, si no votas por él es porque eres un poco tarado y “no te das cuenta”, pero no se toman ni un momento para analizar que cada sector socio económico vota en base a su necesidad, que mucha gente hace un voto visceral y con odio hacia las clases altas porque están hartos de ser discriminados. El pobre no vota por Humala porque es bruto, vota por Humala porque de alguna manera lo identifica, porque la clase alta del Perú sigue representando para los pobres lo mismo que representaban los españoles en épocas de la colonia, básicamente el que elige a tu presidente, maneja a tu país pero no te deja entrar a sus discotecas, el que te tacha de bruto porque tomas una carretera en la selva cuando quieren administrar las tierras en donde se formó tu cultura sin ninguna consideración por los que viven ahí. El Perú no es una empresa, es un país con diferencias sociales y raciales tremendas, conformado por extremos que quisieran deshacerse del otro y confundido por una iglesia impertinente que no hace mas que manipular a todos con sus ya bastante desgastados trucos de magia. El Perú será gobernado a partir del próximo mes de julio por un derechista que no ve mas que números, un títere made in japan, un alcohólico cocainómano o un cachaco bruto, y probablemente muchos de los problemas que lo acecharon persistan, pero habrá que estar muy atentos a las consecuencias de nuestros votos para que si, lamentablemente, vuelve a estallar el conflicto social terrorista que atormentó la niñez de mi generación, no nos quedemos con la mirada perdida y preguntándonos por que. Una vez mas me siento aliviado de no tener que votar, pero creo que el candidato que de ganar me generaría menor desolación, seria el alcohólico cocainómano, desde la perspectiva racional básicamente porque es el que mayor concertación podría lograr y desde una perspectiva visceral porque es el que mas le jodería a Cipriani. Hoy también corrí y me fue muy bien.

Día 3
31/03/2011

Hoy tuve que ir a hacer tramites todo el día de nuevo, el día trascurrió entre angustia, estrés y mucha frustración dado que por nuevo errores de la maldita escribana, los tramites estuvieron a punto de no realizarse, felizmente pudimos sortear los obstáculos y logramos terminar la parte del tramite que involucra a la persona esta. Al volver a mi casa tras todo el día yendo de un lado al otro de la ciudad, lo ultimo que quería hacer era correr, además contaba con tan solo unos 30 minutos antes de tener que partir a reunirme con quién será mi asesora en mi próximo proyecto. Antes de salir hacia la casa de Patricia, decidí abrigarme con un saco de cuadros que heredé de un tío mío ya que dicho saco, además de la tremenda onda que tiene, me da un look de escritor moderno y cool, como para causar un buena impresión en mi nueva asesora de escritura. Al llegar a su casa y tras notar que no hacia el suficiente frío como para cargar dicho saco, no me quedó mas remedio que quitármelo, no sin antes por supuesto pasar por la presentación inicial.
Tras un rato largo de conversación sobre mi nuevo proyecto me quedé con la impresión de que Patricia, una mujer argentina de mas de cuarenta años, está un poco loca, pero la locura que posee es precisamente la que necesito para complementar el proceso creativo de los meses venideros, así que salí realmente satisfecho y al cruzar la calle y empezar a caminar por la rambla con dirección a mi casa, noté que la distancia que separa a la misma de la casa de Patricia es igual a la que suelo recorrer diariamente en mis salidas a correr, así que sin pensarlo dos veces, doblé el saco sobre mi brazo derecho y vestido de jean y con unas Chuck Taylor no de correr, empecé el recorrido hasta mi casa.
Correr con jean no esta bueno, pero hoy fue bastante mejor que no correr del todo.

Día 4
01/04/2011

Hoy salí un buen rato después de haber vuelto del trabajo, después de manejar un situación tensa que involucra de la transferencia de un dinero que vengo esperando recibir desde la semana pasada y que en estos momentos hace una real falta, me puse los audífonos y a través de la música de “Sabor y control”, lo único que hice fue preocuparme, a ritmo de salsa dura, por la forma de resolver este tema. La verdad que el tener que lidiar con algunas personas y situaciones en este, el universo del ser adulto, a veces me hacen estrellarme con mis limitaciones, mi falta de experiencia el estrés de coadministrar un hogar. El recorrido pasó casi inadvertido, mi cabeza se debatía entre mis preocupaciones y la salsa que la inundaba, así que no quedó lugar para pensar en correr, siento que de alguna forma esta es una buena señal, una señal de que mi forma física mejora, ya que hace algunas semanas, podría haber tenido una pistola en la cabeza y me hubiese sido imposible prestarle atención mientras intentaba sobrevivir a la carrera esta de todos los días. Espero los siguientes días correr mas contento y al iniciar mi proyecto nuevo, poder tener la cabeza lista y enfocada en las exigencias del mismo, para eso por supuesto, cuento con no cruzarme con escribanas incompetentes y transferencias que no saben hacerse llegar. Ya veremos.

Días 5 y 6
02 y 03 /04/2011

A un mes y medio de haber empezado con esta gracia, noto que el camino hacia delante se extiende cada vez mas, es evidente que para que este mes y medio de correr tenga sentido, hay que correr los tres meses y para que esos tres meses tengan sentido habrá que correr toda la vida. La costumbre esta, que ligo con el hermoso oficio de la escritura, se ha convertido en una especie de placer masoquista, me cuesta pero lo disfruto, es como cuando te hacen uno de esos masajes que duelen pero que al terminar te dejan extasiado. Ayer, dos de abril del dos mil once, salí a correr justo antes del almuerzo, interrumpiendo una linda conversación vía skype con el ser desquiciado y divertido que me presentó a mi novia, me puse los headphones y “Kanaku y el tigre” me divirtieron a través de la que fue una carrera tranquila y sin mayor novedad que la música de esta banda que cada vez me divierte mas. El verdadero desafío vino hoy domingo, el día en el que debía completar la mitad del reto amaneció muy nublado y antes de que hubiesen trascurrido dos horas desde el momento de mi despertar, empezó una tormenta apocalíptica, de esas que te hacen pensar en el 2012! Pensé que habría que esperar a que se despejara un poco para salir y a eso de las cuatro de la tarde paró. Me puse el uniforme de correr o sea el polo con cuello que lleva el nombre de mi sponsor en el frente (Telefónica) y bajé rápidamente mientras sintonizaba mi iPod en la frecuencia de Vampire Weekend, ni bien llegué a la puerta la crucé y empecé a correr. Las calles estaban vacías y esto me trajo la sensación de que lo que hacia era realmente importante, que si yo había esperado con ansias una pausa en la tormenta para poder arrancar, esto significaba que ya no podía vivir sin esto, que el universo en ese instante giraba alrededor mío, así que mientras sentía el sol que salía y se posaba sobre mis hombros, pensé que nunca había que subestimar el poder de un escritor que corre! que la trinidad divina (Jimmy Page, Bob Dylan y David Bowie) estaban haciendo salir el sol solo para mi y mi carrera, pero mientras continuaba con mi recorrido mirando a todos lados, buscando un local en donde fundar un templo para honrar semejante revelación divina, el mundo se empezó a caer encima mío en forma de agua, pensé que había que seguir, que ya solo faltaban cinco cuadras. Mientras subía en el ascensor pensé que había pecado de soberbio y que la santísima trinidad esta había decidido ponerme a prueba por mi atrevimiento pero me colmó una sensación de triunfo y relajación que se complementó con la felicidad de abrir la puerta y ver a Josefina sonriente tomando mate con un arco iris tras de ella, sobre el mar y reflejado en su sonrisa.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Vota aquí

Es muy difícil para mi en estos días no pensar en las elecciones presidenciales que se avecinan en mi país, hoy mientras corría y escuchaba “Latinoamérica”, un lindo tema que hace calle 13 con Susana Baca, no podía dejar de pensar en la batalla sangrienta entre la extrema izquierda, violenta y retrograda de mi país y la extrema derecha sin conciencia social que ve el país simplemente como una empresa. Uno es un Chavista que además cuenta con la discapacidad de ser militar y el otro un súper empresario que probablemente tendría como solución a la pobreza de “Perú S.A.”, agarrar a los mas pobres o menos eficientes de la empresa y despedirlos. Yo felizmente en estas elecciones no voy a votar, básicamente porque estoy en Montevideo y no llegué a tiempo para inscribirme en el consulado. Ya dos veces tuve que votar por alguien que consideraba nocivo para el país y no pienso volver a hacerlo, pero lo que ocupa mi mente es la preocupación por el destino de mi país, no solo por quién pueda salir elegido, sino también por la falta de análisis y juicio critico del electorado, la gente mas pobre se deja manipular por quien les promete una repartición mas “justa” de la riqueza, y ellos, que suelen formar parte del grupo con menos educación, caen redonditos. Pero en todo caso ¿no es normal que la gente con menos educación tenga mayores dificultades en cuanto a ver mas allá de lo que les vende un candidato? Yo pienso que si, así que lo que realmente me preocupa mas es que la gente de los estratos mas altos de la sociedad peruana, sea tan ingenua también para no darse cuenta de que el país no elige un gerente general, elige un presidente, básicamente porque el país no es una empresa, es un grupo humano, social, económico, artístico y sensible que se asemeja para mi mucho mas a una familia antes que a una empresa, en una familia no se sacrifica la vida de unos miembros por el bien de otros, no se discrimina a los hijos de un color para favorecer a los de otro, el hijo con mas plata aporta mas a la familia, pero recibe lo mismo. En fin, siento que esta especia de histeria colectiva que genera PPK no hace mas que exacerbar esa noción que tiene la clase alta de mi país de que ellos son los únicos que saben lo que al país le conviene, de que se nos está escapando la oportunidad de seguir avanzando si no elegimos a PPK y que básicamente, si no votas por él es porque eres un poco tarado y “no te das cuenta”, pero no se toman ni un momento para analizar que cada sector socio económico vota en base a su necesidad, que mucha gente hace un voto visceral y con odio hacia las clases altas porque están hartos de ser discriminados. El pobre no vota por Humala porque es bruto, vota por Humala porque de alguna manera lo identifica, porque la clase alta del Perú sigue representando para los pobres lo mismo que representaban los españoles en épocas de la colonia, básicamente el que elige a tu presidente, maneja a tu país pero no te deja entrar a sus discotecas, el que te tacha de bruto porque tomas una carretera en la selva cuando quieren administrar las tierras en donde se formó tu cultura sin ninguna consideración por los que viven ahí. El Perú no es una empresa, es un país con diferencias sociales y raciales tremendas, conformado por extremos que quisieran deshacerse del otro y confundido por una iglesia impertinente que no hace mas que manipular a todos con sus ya bastante desgastados trucos de magia. El Perú será gobernado a partir del próximo mes de julio por un derechista que no ve mas que números, un títere made in japan, un alcohólico cocainómano o un cachaco bruto, y probablemente muchos de los problemas que lo acecharon persistan, pero habrá que estar muy atentos a las consecuencias de nuestros votos para que si, lamentablemente, vuelve a estallar el conflicto social terrorista que atormentó la niñez de mi generación, no nos quedemos con la mirada perdida y preguntándonos por que. Una vez mas me siento aliviado de no tener que votar, pero creo que el candidato que de ganar me generaría menor desolación, seria el alcohólico cocainómano, desde la perspectiva racional básicamente porque es el que mayor concertación podría lograr y desde una perspectiva visceral porque es el que mas le joderia a Cipriani.

lunes, 7 de marzo de 2011

El Correr del Día – Semana 2

Día 1
28/02/2011


Hoy me duele la panza, es que después de un par de años me tomé una taza de café, estaba en el trabajo y el sueño me consumía, fue como si todo el cansancio acumulado de la semana pasada hubiese decidido emerger y ser procesado en mi cama anoche, me acosté temprano después de intentar ver “The King’s Speech”, película que me aburrió tremendamente ya que me di cuenta de que, con otros actores y otros personajes, es una película que ya vi 40 veces en otras versiones y que me cansó desde la trigésima vez. En el trabajo estaba quedándome dormido desde las 11 AM y previendo el hecho de que después de almuerzo me suele costar mucho combatir el sueño, decidí tomarme una taza de café para evitar vergüenzas. A mi el café me cae muy mal, me genera acidez y mucho malestar, pero definitivamente me levanta y eso era lo que necesitaba hoy, algo que me animara, que me hiciera luchar contra la fuerza del lunes y derrotarla. Camino al trabajo terminé de leer el libro de Murakami, en la ultima parte el habla de lo agradecido que está y lo orgulloso que se siente con respecto a correr, habla de que si definitivamente esto es un sufrimiento, siente que sin el aguante que le da el ejercicio, nunca hubiera podido culminar una de las tantas novelas que escribió y que si no le costara tanto, no tendría caso hacerlo ya que lo bueno de esta tarea es sobrepasarla, mas aun que practicarla. A penas terminé el libro, Josefina me preguntó si ahora no me sería mas difícil encontrar la motivación para correr y le contesté que realmente no lo sé, definitivamente el libro fue lo que me empujó a empezar con este nuevo reto y esperar transformarlo en habito, peo pienso también que en el fondo, el libro recogió y dio forma en mi cabeza a un montón de diversos sentimientos e inquietudes que ya se encontraban adentro mío, me ayudó a identificarlas y a canalizarlas hacia esta tarea. Al terminar con Murakami y antes de empezar con otro de sus libros, decidí hacer un paréntesis para volver a leer un libro que leí hace unos 8 años y que me encantó, “El Huerto de mi Amada” de Alfredo Bryce Echenique y pensé que talvez la personalidad de Bryce podría meterse adentro mío, que me convertiría en un borracho empedernido y consideraría que esto de correr es una cojudez, pero al recorrer las primeras 60 paginas de dicha novela empecé a pensar en San Isidro, en sus calles y el Lima golf, un club que nunca fue de mi agrado pero que cuya circunferencia me encantaría conquistar corriendo la próxima vez que visite Lima, así que noté que la motivación es mía, que la puedo encontrar ahora mucho mas fácil, ya que la tengo casi a flor de piel y que hasta la lectura de este borracho simpático y sus sátiras de la sociedad limeña pueden ser traducidas en este, mi nuevo habito.

Llegué a casa a eso de las siete y a eso de las siete con cinco minutos ya estaba en la puerta encendiendo el iPod y listo para arrancar, el recorrido transcurrió de manera normal, soporté tranquilo toda la vuelta y puede concentrarme en el tema que sonaba en mis oídos, “People Turn Around”, un hermoso himno de protesta que se escapo de los sesentas y se re encarnó en la música de una joven banda de nombre Delta Spirit. Yo sé que uno puede interpretar el universo de diferentes formas, pero para mí en este momento, casi todo habla de lo mismo y este tema no es la excepción, el tema habla de tomar conciencia, como casi toda la música de protesta que no es de militancia política y la verdad que siento que eso es lo que estoy haciendo, tomando conciencia de que este es un mundo que nos pertenece y que si bien no podemos hacer de el lo que nos de la gana, bien podemos intentarlo.

Adjunto el video, muy lindo.


http://www.youtube.com/watch?v=-nNXC0u9yoE&feature=related



Día 2
01/03/2011

Hoy es una linda noche en Montevideo, corre un poco de viento y no hace calor pero tampoco frió, es el clima perfecto para correr y yo, parado frente a la puerta de mi casa, buscando en mi iPod el tema perfecto de Radiohead para arrancar, me hallo abrumado ante la indesición y concluyo que talvez, a pesar de haber tenido un antojo auditivo de dicha banda durante todo el día, deba de escuchar algo distinto, reflexiono un segundo sobre si debo correr en silencio, me dijeron por ahí que así me escucharía mejor, pero no me animo por ahora y mientras recorro la lista de artistas que tengo encerrados en mi mano derecha, empieza a sonar en mi cabeza un tema alucinante del buen Robert Zimmerman, mejor conocido como Bob Dylan. Las notas de “When the ship comes in” llenan mi cerebro de adentro para afuera y con prisa aprieto play para darle alcance, arranco la carrera, segundos después el iPod y mi cabeza se encuentran ya en perfecta sincronía. Mientras voy llegando a la mitad del recorrido empiezo a pensar en la muerte y paso junto a un viejo que camina con dificultad, Dylan intenta convencerme de que el mundo no esta condenado, de que va a llegar un momento en que los ideales de los justos y buenos prevalecerán por encima del afán de poder de quienes nos arrastran ciegos con el cartel de lideres, imagino la sonrisa de mi abuela y me siento totalmente convencido que de la muerte no es solo cosa de los viejos, solo que algunos de ellos son, quienes mejor la manejan. Unos metros mas adelante pienso en un comentario que un viejo amigo del colegio, a quien no veo hace años, me puso en el blog, sorprendido por que dejé de fumar, me alienta a seguir corriendo y me dice que es mas fácil que dejar el tabaco, pienso que no estoy de acuerdo, en ese momento me colma la responsabilidad de correr con el peso de quienes me hacen el favor de leerme sobre mis hombros y me pregunto hasta donde llegará todo esto. Estoy otra vez frente a la puerta de mi casa, mi respiración es normal y casi no he sudado, creo que es momento de ampliar el recorrido. Será para mañana.

Día 3
02/03/2011

Según lo acordado ayer hoy debía ampliar el recorrido y en todo el día casi no puede pensar en otra cosa, imaginaba el sufrimiento que me iba a generar, pensé que sentiría lo mismo que en aquellas épocas lejana de la semana pasada cuando inicié toda esta gracia, en la falta de aire y el exceso de fuerza de voluntad, pero la verdad no me costó tanto, amplié el recorrido en un 50% y dentro de todo lo disfruté.
Hoy me hice acompañar por el genio sueco del folk, “The Tallest Man on Earth”, un músico que canta como gringo sureño, tiene un timbre de voz parecido al de Bob Dylan pero su poesía es de un lenguaje mas abstracto en cuanto a las metáforas que usa, una de las cosas que mas me engancha de este artista es su capacidad interpretativa, lo oigo mil veces y si cierro los ojos es como si lo escuchara en vivo, casi puedo ver las gotas de saliva que salen de su boca cuando se enfrenta a los momentos mas intensos de sus canciones, un capo. La música esta me llena de energía y he pensado que debería intentar escuchar algo nuevo cada vez que salga, por lo menos en los tres meses que dure el reto inicial, música no me falta y ganas de reanalizarla tampoco. Ahora mismo, mucho mas sudado que los últimos días y súper motivado con el tema este de correr, pienso que si la sensación que tengo ahora mismo fuera la misma antes de partir, no tendría que luchar contra la flojera, es como si el sentimiento inicial y el posterior estuvieran invertidos, deberían estar al revés, como el hambre, una vez que comes, ya no tienes ganas de comer ni espacio, ahora tengo ganas de correr pero no fuerza.


Día 4
03/03/2011

Empieza a oscurecer cada vez un poco mas temprano en Montevideo, mis salidas a correr llevan cada vez menos luz y siento que se van convirtiendo en momentos mas íntimos, además de que cada vez conozco mejor mi nuevo barrio y sus calles me son menos incógnitas, la actividad en si se viene convirtiendo en una especie de masaje para el alma. Hoy arrancar fue un poco mas difícil porque estoy un tanto resfriado, pero de la mano de Joy Division, mientras completaba el nuevo y recientemente ampliado recorrido podía visualizar como el virus del resfriado iba siendo expulsado de mi cuerpo, veía en mi mente como si un gigantesco moco empezara a manar de los poros de mi espalda se transformara en gas al tomar contacto con el aire. He decidido no resfriarme mas, aunque recién estoy en el primer día de los tres que me suelen durar estos procesos, he tomado la decisión de mañana levantarme curado y al correr de nuevo, espero que ese espacio que la nube mucosa dejó dentro de mi, se rellene con un poco de la brisa marina que sopla a esta hora.

Día 5
04/03/2011

con el bicho indeseable totalmente fuera de mi cuerpo, en parte por la desición de no estar mas resfriado y también por expulsarlo por mis poros, corro de nuevo un viernes para recopilar energías y salir a tomar un par de cervezas, me pongo un disco de los Talking Heads y me doy cuenta de que mi ser ha cambiado, me siento muy feliz corriendo y dedicándome de lleno a ello, pero escribir al respecto no me genera la misma ilusión que al comienzo, digamos que el ejercicio disciplinario sigue funcionando pero ha llegado la hora de canalizarlo hacia otra cosa. Terminaré el resumen diario sobre mi reto esta semana, seguiré informando sobre la evolución del mismo pero de una manera mas eventual, pero he decidido que por el bien mío y el de las pocas personas que siguen este blog, que la escritura y los posts tendrán que tomar otros rumbos.


Día 6
06/03/2011

Correr en domingo tiene un feeling especial, la calle está mas tranquila, me puedo dar el lujo de correr durante el día y de respirar otro aire. Mi proceso interno va variando y me hace notar que mi mente divaga por otros caminos que antes al correr, de alguna forma y aunque parezca prematuro, parece que ya he adquirido cierta parte del habito, esto me llena de orgullo, se ha convertido en un ritual hermoso, desde que voy poniéndome mi Chucks de correr, voy pensando en que música oír y analizando el recorrido mientras lo llevo acabo, todo se vuelve placentero y hasta religioso. A partir de mañana el rumbo que mi ejercicio literario tomará será otro, esto de alguna manera me llena de ansiedad, pero felizmente tengo un nuevo arma con que con que combatirla. Mi nuevo proyecto tomará un tiempo mas largo para desarrollarse, espero poder completarlo y compartirlo cuando esté terminado y en cuanto a la mirada atenta de quienes me han venido acompañando en las dos primeras semanas de mi reto, no pienso evadirla, es parte de la motivación y traicionarla seria tan cobarde como parar de correr.

domingo, 27 de febrero de 2011

El Correr del Día

Día 1
21/02/2011

Hace mas de un mes, como parte de una compulsiva necesidad consumista y coleccionista, ni bien había leído unas cincuenta paginas de “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” de Haruki Murakami, decidí comprarme tres títulos mas de mismo autor quién, con solo esas cincuenta paginas, se había convertido en uno de mis favoritos. Uno de esos tres libros habla de cómo logró convertirse en un corredor de maratones, de la relación que lleva con el footing y de cómo lo vinculaba con el oficio de escritor. Murakami no predica nada pretencioso, no habla de técnicas y razonamientos que se puedan adaptar a todo el mundo, no son instrucciones de cómo correr ni de cómo escribir, es simplemente un relato sincero de su experiencia con la literatura y el footing.

Yo tengo veintinueve años, veintinueve años de vivir en pésima forma, tengo mucho sobrepeso, muy poca energía y muy poca disciplina, pero me encanta escribir, espero algún día poder vivir de la escritura o que en todo caso la escritura no me cause la muerte. Escribo esporádicamente, me limito muchísimo a la inspiración y son por lo general los recuerdos de situaciones extremas a las que me he visto enfrentado durante toda mi vida, las que me empujan a tomarlas y transformarlas a relatos, así que al leer de un tirón casi todo el libro del autor japonés titulado “De que hablo cuando hablo de correr” decidí que el universo me estaba comunicando algo, que para lograr la disciplina como autor, tenia que escribir siempre, que tendría que generar mas de estas situaciones extremas a las que me veo enfrentado, para contar así, con mas material para escribir y que la mejor manera, era correr. Para mi correr es extremadamente difícil, mi tamaño, mi sobrepeso y mi falta de antecedentes deportivos son un claro obstáculo en el camino, pero eso no me detendrá, hoy he decidido correr para poder escribir. He decidido que durante los próximos tres meses, pase lo que pase, piense lo que piense, sin importar cualquier razonamiento ultra coherente que mi cerebro pueda elaborar con la finalidad de sacarme de el camino, correré seis veces a la semana.

Hoy al volver del trabajo decidí que correría la vuelta a dos manzanas, llegué, me cambié de ropa, me puse unas All Stars, ya que no tengo mejores zapatillas para correr y pensando que si Chuck Taylor jugaba con esas, yo por ahora las puedo usar para correr, y salí.
De pie al frente de mi casa en Montevideo, con gafas oscuras para defenderme de la vergüenza que me genera que mis vecinos me vean correr, los headphones puestos y un disco de los Beastie Boys listo para sonar en el iPod, arranqué mientras los mejores raperos blancos de la historia repetían en mi cabeza “intergalactic, planetary, planetary, intergalactic” la energía me invadió, la velocidad y yo nos hicimos uno, y ya habiendo recorrido unos miserables veinte metros, me di cuenta de que estaba corriendo a una velocidad altísima, capaz de hacer sonrojar al mismísimo Usain Bolt, por supuesto, cinco segundos después sentí que me quería morir, tuve que bajar la velocidad dramáticamente, me di cuenta de que el rap este que sonaba en mi cabeza había sido capaz de llenar de energía mi mente, pero que mis piernas se encontraban muy muy lejos de mis audífonos y que no se habían dado por enteradas.

Ya con un ritmo bastante mas lento llegué a la mitad del recorrido, paradas en la vereda y, junto a una moto, se encontraban dos chicas bastante lindas conversando amenamente hasta que el espacio se vio violentado por este ser gigantesco que rebotaba y jadeaba al borde de la muerte a solo tres metros suyos, pensé en bajar el ritmo, no era un espectáculo presentable el que me encontraba dando, normalmente hubiera parado, pero pensé en que hay que correr para escribir, hay que seguir, pensé también en que tengo una novia bastante mas linda que esas dos estúpidas que estaban ahí, y que no podrían detenerme! “váyanse a la mierda!” les grité pasando a su lado y seguí con mi camino. Ese suceso en medio de mi carrera me llenó de energía y me alimentó lo suficiente como para llegar hasta el final. Ya en la puerta de mi casa, toqué el intercomunicador, intenté identificarme pero no tenia aire, Josefina me abrió la puerta sospechando que esa respiración moribunda no podía pertenecerle a nadie mas y yo subí a mi casa esperando el correr del segundo día.

Día 2
22/02/2011

Camino al trabajo leí unas cincuenta paginas mas del libro de Murakami, en ellas el hablaba de la concentración que requiere para escribir y de lo que normalmente piensa cuando corre, Murakami dice que si bien hay que tener talento para escribir, este talento no es nada sin la disciplina que requiere sentarse a exprimirlo. La inspiración es algo que a todos nos toma muchas veces por sorpresa y hay quienes pasamos muchísimo tiempo esperándola y somos casi incapaces de escribir sin ella, pocas veces he forzado la inspiración, pero en varias de esas ocasiones he notado que el resultado, si bien al comienzo no me era del todo satisfactorio, al pasar los días y al volverlos a leer, cambiaba de opinión y terminaba convencido de que dichos textos eran de los mejores que había escrito. También me pasó que muchas veces al intentar forzar la inspiración, sentía que mi escritura no fluía, que las ideas eran malas, me distraía fácilmente y terminaba dejando el texto a medias o inclusive borrando lo poco que había avanzado.

Hoy al volver del trabajo, Josefina se fue directamente a la casa y yo tuve que tomar otro autobús para ir a la estación central de Montevideo, recoger los papeles que nos enviaba la abogada y que necesitamos para dentro de dos días presentar en el ministerio de relaciones exteriores y obtener así la visa de trabajo. El camino de ida se me hizo largo, tardé un buen rato en encontrar la parada del autobús que debía tomar, una vez que lo tomé, me bajé a unas dos cuadras de la estación y caminé hasta ella. Una vez adentro de la estación de tres cruces, me dirigí a la oficina en donde había que recoger el sobre. Montevideo es una ciudad muy linda, su gente es muy amable y sobretodo atenta, pero la burocracia y la ineptitud es igual en todos lados (menos en España, donde es mucho peor) así que por culpa de un empleado incompetente tuve que esperar unos veinticinco minutos e insistir unas tres veces para que por fin el tipo se diera cuenta de que el sobre que buscaba si había llegado y que lo tenia en sus narices. Salí de la estación y caminé unas cuatro cuadras para tomar el autobús a casa, dicho bus me dejó a unas dos cuadras de la misma y cuando me hallaba en la puerta lo único en lo que podía pensar era en que había sido un día largísimo, que quería llegar a comer a casa y lo último que quería hacer era subir, cambiarme de ropa y volver a bajar para correr, pero pensé en que había que escribir y que para escribir había que correr, así que pensé que la vida no me detendría, la flojera no podría con mi necesidad de correr, así que con los bolsillos llenos de cosas, en zapatos, pantalón de traje y camisa, encendí mi iPod, busqué “Joey” de Concrete Blonde y arranqué.

Esta vez arranqué mas lento que con los Beastie boys, pero la pendiente en la que se encuentra la mitad del trayecto (pendiente de la cual cualquiera que haya corrido mas de dos veces en su vida se reiría) me empezó a causar dolor en los músculos de las canillas e hizo que esta corrida fuera mas difícil, pero al mismo tiempo me hizo pensar en que ese dolor era de ayer, que era de haber corrido ayer y que había ya dejado una marca en mi cuerpo, esto me llenó de orgullo y fuerza para terminar todo el circuito sin problemas. Al llegar a casa y mientras subía por el ascensor empecé a quitarme la camisa bañada en sudor y de pie frente a la puerta de mi casa, escuchando un tema de La Portuaria que Josefina tenia puesto adentro de la casa, me di cuenta de que el sobre que fui a buscar había desaparecido. Me inundó el pánico, me empecé a volver a poner la camisa y a bajar de nuevo en el ascensor. Al llegar a la calle me topé con un viento tremendo, en Montevideo siempre sopla el viento y empecé a pensar que el sobre ya bien podría estar flotando en el mar, arranqué el mismo recorrido y nada mas caminar cinco metros, lo encontré tirado en el suelo, el alma me volvió al cuerpo y pude dirigirme de nuevo a casa, a llegar por fin y a comerme las hamburguesas con puré de papas que me esperaban sobre la mesa.


Día 3
23/02/2011

Hoy es un día lluvioso en Montevideo, ha venido lloviendo desde que amaneció y esto naturalmente acrecienta las ganas de quedarse en casa y mirar la lluvia a través de la ventana, sin embargo hubo que ir a trabajar y en el trayecto me reuní una vez mas con el libro de Murakami. En lo que leí hoy mi buen amigo Haruki habla de “eso” que tenemos los escritores adentro que nos fuerza a vivir vidas no convencionales para toparnos con lo “real” y de esa forma conocer el mundo con el fin de describirlo y utilizarlo a nuestro gusto, dice también que a mucha gente le sorprende que el corra ya que no relacionan directamente a un escritor con la vida sana. Murakami sostiene que no tiene nada que ver una cosa con la otra, que dentro de la mente de un escritor pueden convivir la insania con la salud de una manera natural y que para poder tener la energía suficiente para poder canalizar esa locura y darle forma, no hay mejor método que albergarla en un cuerpo sano, disciplinado y lleno de energía. El no se compara con los deportistas empedernidos, se declara un amante de la cerveza y el Dunkin Donuts como lo soy yo también, pero lo que mas disfruto es su intención de dejar en claro que no es que disfruta necesariamente de correr por correr, lo disfruta por el placer que le da saber que dicho sacrificio está orientado a satisfacer otras necesidades de su existencia, es ahí en donde yo me identifico, me inspiro y logro también empezar a disfrutar de estas cortas carreras que hoy cumplen tres días. En esta parte del relato, Murakami cuenta, además de la historia de cuando corrió la ultra maratón de Japón que consta de cien kilómetros, cuenta también que al volver a Boston después de dicha carrera, no salió a correr durante muchos días por culpa de la lluvia. Yo al volver hoy caminando desde el autobús hasta casa y refugiándome bajo árboles y techos para no mojarme mucho, no podía pensar en otra cosa que en las pocas ganas que me genera correr nada mas volver del trabajo, y la lluvia me da la excusa perfecta para no hacerlo, pero ni bien me vi reflejado en la puerta de vidrio que inicia la entrada a mi edificio, me di cuenta de que no podía fallar, que hay que correr para poder escribir, así que subí a cambiarme y baje a los dos minutos totalmente preparado, encendí el iPod, invoqué a mi amigos de The Clash y al ritmo de “London Calling” arranqué, el ritmo del punk rockero de The Clash se compaginó perfectamente con mi ritmo de correr y la primera mitad del recorrido, la parte de la pendiente, se me hizo mucho mas fácil que en días anteriores. Al llegar a la mitad de camino me di cuenta de que mi rendimiento había mejorado, puede sonar ridiculo pero aunque sea solo el tercer día, me costó menos que los dos primeros. Al terminar el recorrido, ya en la puerta de mi casa y aun bajo la lluvia, pensé en Murakami metido en su casa, refugiandose de la lluvia, viendome pasar por afuera de su ventana y anotando en una pequeña pizarrita Jaime Ferraro 1 – Haruki Murakami 0.

Día 4
24/02/2011

“Welcome to the jungle, we’ve got fun ‘n’ games…” me grita en los oídos Axl Rose mientras yo arranco a correr, el ritmo me es aun mas fácil de llevar que ayer y sé que no me costará tanto esta vez completar mi recorrido. Yo dejé de fumar hace casi cinco años pero creo que es la primera vez que hago algo de deporte desde que dejé de ensuciar mis pulmones con el humo del cigarro y realmente siento como estos en estos cuatro días se han venido abriendo. Arranqué con un ritmo tranquilo, fijándome mucho en cuidar como apoyo el peso sobre mis rodillas, ya que las pobres deben estar desconcertadísimas con esta nueva situación y sé que es una de las partes del cuerpo que mas sufren. Aun no me compro zapatillas para correr, ese será mi premio al completar las primeras dos semanas de esta misión, aunque el verdadero premio fue la emoción que me colmó al darme cuenta de que estaba por llegar al final del recorrido y podía seguir corriendo. Y es que hoy corrí todo el día, Josefina y yo nos pedimos el día en el trabajo para completar los tramites de residencia legal, por supuesto que no los completamos aun gracias a la desesperante burocracia que gobierna en cualquier edificio del estado en cualquier país de Sudamérica, pero de todos modos nos pasamos el día entero yendo de un lado al otro intentando avanzar lo mas posible en el tramite y en todos los lugares en donde hubo que esperar nos hicimos acompañar por Haruki Murakami, Jose lee “Kafka en la orilla” novela que yo aun no he leído y yo continuo por un par de días mas con el libro en el que habla de correr y escribir, Murakami habla de cómo cuando le va llegando la edad le va costando cada vez mas entrenarse y mejorar sus tiempos, habla también de cómo ahora es un corredor mas introspectivo, de cómo al correr suele sentirse como si mirara dentro de un pozo oscuro hasta que se le revelan algunos conceptos y se le simplifican procesos mentales y creativos. Este libro ha sido una muy grata sorpresa para mi, ha superado largamente mis expectativas y me ha dejado realmente satisfecho, además de admirar a Murakami como escritor, también lo admiro como persona y como critico musical, el tipo sabe mucho de música y los trasmite a través de sus libros y por eso hoy, al leer el encabezado de un capitulo del libro que se titulaba “18 hasta que muera” casi me muero de la decepción ya que me di cuenta rápidamente que era la traducción del título de un disco de Brian Adams… lo cual me llevó a pensar que Murakami escuchaba a Brian Adams, ese patético músico canadiense que si bien colmó mi adolescencia con su pop meloso, ahora al remover la melancolía que me genera escuchar sus temas antiguos, no me queda mas que considerarlo una especie de niño-viejo empalagoso y realmente lorna. Pero decidí continuar con el libro ya que quería ver que era lo que realmente pasaba con esto de Brian Adams y felizmente, tras leer varias paginas, me topé con que dicho título si hacia referencia al disco del tipo este, pero para irónicamente burlarse de él, ya que es el nombre que Murakami le puso a su bicicleta simplemente para pensar en que las diferentes etapas de la vida tienen cada una sus virtudes y defectos y que la única manera de tener “18 hasta que muera” es si uno se muere a los 18.
Al final de mi trayecto pude caminar con mucho orgullo a la ferretería a comprar unos clavos para los cuadros de bandas de rock que estamos colgando en la sala de nuestra nueva casa y sentí que me encanta esto de mi nueva casa, del nuevo país en el que me encuentro y de la vida que empezamos a construir juntos Josefina y yo, así que cuando me comparo también con el estúpido que era a los 18 años, y pienso que el que quiere vivir en esa edad para siempre es un tanto patético, un tanto Brian Adams.

Día 5
25/02/2011

Hoy casi no leí, casi no trabajé y casi no salgo a correr, llegué cansado salimos temprano en la mañana a hacer algunos tramites, de ahí al trabajo saliendo del mismo a comprar un televisor para nuestra nueva casa. Al volver en el autobús pensaba en que hoy definitivamente no quería correr y la verdad tampoco tengo ganas de escribir, pero me imagino que de eso exactamente es de lo que se trata, de hacerlo hoy especialmente, en una día como este es donde uno aprende a sobreponerse a la falta de ganas y a fabricarlas, uno siente que su cuerpo se alimenta a través de los dedos y por el simple ejercicio de apretar estas teclas. Lo mismo sentí al correr, con cada paso me daban mas ganas de seguir, Mick Jagger me explicaba su simpatía por el demonio al oído y yo iba entendiendo que uno en esta actividad se puede concentrar y pensar, pensaba en la letra de ese tema de los Stones y concluí que debe haber sido fruto de uno de los momentos mas inspirados de la banda, la música es realmente atrapante, atemporal, inagotable y la letra es simplemente genial, una obra de ficción con tintes teatrales de una profundidad filosófica enorme y a la vez accesible. De todos mis temas favoritos, algunos entran y salen de la lista con mucha regularidad, pero estoy seguro de que “Sympathy for the Devil” no saldrá jamás. Con el correr de los días, se me venido haciendo esto cada vez mas fácil, ya no me falta el aire y no me agito tanto, esto ha hecho que por primera vez hoy pueda pensar libremente en algo que no sea la actividad que vine haciendo, lo cual me parece genial, además, ahora al terminar tengo mas energía que antes y creo que saldré a tomar unas cervezas por ahí, cosa que mañana tenga algo mas interesante que sudar y si es que logro conseguirme una resaca, por ahí que el esfuerzo se hace mas grande y le puedo imprimir alguna particularidad a mi primera corrida de sábado.


Día 6
27/02/2011

Ayer sábado no pude correr, entre la resaca, la playa y los compromisos que tenia para la noche, se me llenó la agenda del día, decidí no salir y salir hoy domingo, a pesar de que el reto que me impuse me permite descansar un día a la semana, no pude evitar sentir que de alguna manera fallaba, sentí que debía haber salido. Ayer la flojera me atacó, pero realmente me ataca todos los días, solo que ayer me tomé la licencia de dejarla ganar, pero sentir que para la flojera eso pudo haber sido un pequeño triunfo me molesta mucho y me hace pensar en que no se como voy a manejar este tema en las siguientes semanas.
Hoy Domingo si salí a correr, me levanté tarde en la mañana, limpiamos la casa, almorzamos y nos fuimos a la playa. Felizmente la playa del barrio de pocitos en Montevideo queda a dos cuadras de mi casa, nunca viví con una playa tan cerca y la verdad que es muy agradable, en lima uno veranea siempre lejos de casa, no es normal salir e ir a la playa ahí cerquita, no es que no hayan playas cerca, las hay, solo que las normas sociales con las que fui criado hacen que no sea para mi una costumbre ir a esas playas. En fin, en Montevideo realmente lo disfruto y junto a esa playa se extiende un malecón muy largo que aquí es conocido como “la Rambla”, lo cual me trae cierta nostalgia de mi vida en Barcelona, y en esa rambla corre mucha gente, corren los corredores de verdad y como yo no soy un corredor de verdad, pues aun no tengo derecho a correr por ahí, pero espero al finalizar el periodo de tres meses que constituye el reto inicial, terminar corriendo en la rambla junto a las playas vacías y debajo del cielo invernal. Ahora mientras culmino esta, la primera semana de mi reto personal y mientras reviso el texto antes de subirlo al blog, pienso en que es un reto difícil el que me he impuesto, pero ya pasó la primera semana, solo faltan once mas y espero sea cada vez mas fácil, gratificante y placentero, espero también que en un domingo como este la energía para correr salga de adentro mío y no tenga que alimentarme como hoy de AC/DC y su “highway to hell”.

jueves, 3 de febrero de 2011

Jaime Ferraro, las pistolas, las palomas y la ayahuasca

Yo tengo una fobia terrible a los pájaros, es algo que va mucho mas allá de mi control, la sola presencia de una paloma en el mismo lugar cerrado en el que me encuentre yo me llena de pánico, nubla mi mente y hace que solo piense en salir de ahí lo antes posible para evitar que mi corazón atraviese mi pecho y muera de un paro cardiaco. Me encantaría decir que tengo esta fobia desde que tengo uso de razón, talvez de esa forma podría eximirme de el sentimiento de culpa que me trae tenerla, ya que también soy conciente de que un tipo de un metro noventa como yo y de casi treinta años, se ve realmente ridículo cuando se desmorona ante la presencia de una inofensiva palomita, pero lamentablemente mi fobia tuvo origen en algún punto de mi vida. La prueba de ello es una foto en la que aparezco, a los cinco o seis años, en un parque en Miami que se llama el “Parrot Jungle” posando para la cámara con una sonrisa en la cara y dos gigantescos loros en cada uno de mis brazos extendidos. Mirar esa foto me genera un ansiedad terrible, es mas, el solo hecho de saber que esa foto existe, que ese momento fue real, me causa una incomodidad tremenda, en pocas palabras, me da mucho, pero mucho miedo. La clase de miedo que a uno normalmente le da el verse enfrentado a un situación de muerte inminente como cuando te apuntan con una pistola.


A mi no me gustan las armas de fuego, nunca me gustaron, considero que traen mucho mas violencia de la que evitan o remedian, pienso que una persona desde el momento en que se adueña de un arma de fuego vive siempre en función de usarla, es como tener un auto rápido, puedes circular por la calles con toda normalidad, pero nunca sentirás que le diste un uso real hasta que lo aceleras en serio. Las armas para mi cumplen el mismo principio, creo que el primer pensamiento que ocupa la mente de quien compra ha de ser el de dispararla, no necesariamente en contra de alguien, pero de dispararla, lo cual es ya de por si un acto agresivo y violento.

Cuando tenia unos cinco años, mi familia y yo vivíamos en el cuarto piso del edificio en cuyo primer piso vive hasta hoy mi abuela y recuerdo una noche, en la que mis hermanos y yo veíamos “The Sound of Music” con toda tranquilidad mientras mis padres, quienes aun no se habían divorciado, conversaban en la habitación contigua. Yo distraje mi vista por unos segundos de el televisor para mirar por la ventana y observar la figura oscura de un inmenso árbol que sale de la casa del vecino, en ese momento escuche el estruendo brutal de un disparo, disparo cuyo ruido hizo huir despavoridas a las decenas de palomas que dormían ese árbol y que me colmó de miedo. Al comienzo no sabia que había ocurrido pero luego de algunas llamadas telefónicas escuché que la casa de mi abuela había sido robada, habían entrado ladrones y la habían tenido en su cuarto encerrada junto con los empleados mientras robaban las cosas de valor que tenia. Al salir los ladrones, mi abuela avisó de lo ocurrido a mi tío, quién vivía en el segundo piso y quien con el afán de ahuyentar a los ladrones sacó su arma y dio un tiro al aire que condicionaría para siempre mi manera de percibir a las armas y a las aves.

Mas o menos unos dos años después a los ocho años, estaba pasando unos días en casa de mi padre quien al separase de mi madre se había ido a vivir al otro lado de la ciudad, cuando llegada la noche decidimos ir a alquilar algunas películas para ver los siguiente días, mi padre sacó algunas cosas de su armario mientras se alistaba para salir y yo, desde el sofá, pude ver en el fondo de su armario un enorme revolver y le pregunte ¿por qué no lo llevas? - ¿para que? Me contestó- puede ser peligroso llevar armas todo el tiempo-. Salimos, alquilamos las películas y al regreso mi padre decidió para en un cajero a sacar plata, se estacionó frente a el, bajó de la camioneta dejando su puerta abierta y se acercó a la maquina, a penas terminó se dio vuelta y pude ver como un hombre se acercaba a él, le pegaba un empujón y le agarraba los brazos. Yo no entendía que estaba pasando y repentinamente otro hombre se subió a la camioneta a mi lado, en el asiento del conductor, yo me asusté y baje rápidamente de la misma pero cuando había puesto ambos pies en el suelo, un tercer tipo me puso una pistola en la cara y me gritó que me detuviera. El miedo me inundo, inmediatamente sentí un liquido caliente que bajaba por mis piernas y mientras el tipo este me tomaba por el cuello y me subía al asiento trasero, solo atiné a sacarme el reloj y guardármelo en el entonces mojado calzoncillo. Una vez arriba del auto me hallé al lado de mi padre, estábamos los dos en el asiento trasero entre dos tipos armados, había uno adelante y otro en el asiento del chofer que mientras encendía el motor preguntaba insistentemente por algo llamado el trabagas, yo no tenia ni idea de que era (hasta ahora no lo tengo muy claro, algo de autos), mi padre respondía que no tenia trabagas, el tipo preguntaba entonces por el radar mientras agarraba el control para abrir la puerta del garage y lo agitaba, no se si había viajado desde el futuro y pensaba que era algún tipo de GPS o era pura paranoia suya, pero la tensión en el ambiente subía rápidamente mientras nos paseaban por zonas de Lima en las cuales yo nunca había estado antes. Todo esto se me hacia muy, muy extraño, veía a mi padre totalmente reducido por estos tipos, llevaban ametralladoras y granadas de guerra, pero lo que noté es que no tenia miedo, o sea, entendía que debía de tenerlo, mi cuerpo lo sentía evidentemente, si hasta me había meado en los pantalones, pero mi mente se hallaba tranquila, pensaba con frialdad, había pensado en quitarme el reloj y me arrepentía de no haberme arrancado la cadena de oro que llevaba en el cuello, cosas que para aquellos tipos eran de un valor casi nulo pero que para mi en ese momento representaban mis posesiones mas valiosas, pensaba si nos llevarían a un cuarto oscuro y nos mantendrían encerrados con solo un colchón en el suelo, pensaba que nos mantendrían a pan y agua, estaba convencido de que esto era un secuestro. Al cabo de unos minutos el copiloto empezó a decirle a mi padre que la camioneta la usarían para trasladar dinamita, que la encontraría unos días después tirada por algún lado, yo preguntaba que nos iban a hacer y ellos me decían que me quedara tranquilo que ya nos dejarían ir. Después de unos minutos nos bajaron del auto mientras nos apuntaban con las pistolas y uno de ellos me decía que no fuera a gritar, a lo que le respondí que no fuera tarado, que era obvio que no iba a gritar, y es que había llegado a un nivel de negación tal, que realmente ya no tenia miedo y hasta había perdido el respeto por el delincuente, mi mente había adoptado algún tipo de mecanismo de defensa a través del cual yo percibía la situación como si fuera parte de una película, como si no me encontrara en peligro alguno. Los tipos se fueron, mi padre y yo nos tomamos un taxi a su casa.

Al día siguiente volví a mi casa con mi mama, no sin antes pasar por una tienda a comprarme juguetes, escogí muñecos de Thor, The Punisher, Linterna Verde y Spiderman, con los que al llegar recreé la situación vivida la noche anterior pero con algunos cambios en la historia, específicamente cambiando la huida de los asaltantes por un final mas violento a manos de mis nuevos refuerzos.

Muchos años después, a los diecisiete, me encontraba volviendo del colegio en un taxi con unos amigos, uno de ellos estaba bastante disforzado y empezó a bajarse del auto en los semáforos para, metiendo medio cuerpo por la ventana del copiloto de otros autos, asustar a los choferes, hasta que una de sus victimas se nos puso luego adelante y cerrándonos el paso con su auto sacó un revolver, me apuntó al pecho ya que yo estaba en el asiento delantero y nos amenazó. El tipo se quedó mirándome a los ojos durante unos treinta segundos, de haber disparado la bala hubiese ido a parar directamente al medio de mi pecho, recuerdo que solo le decía – tranquilo, no pasa nada, ya está, tranquilo- pero lo que mas recuerdo es que en ese momento, no tenia miedo. Un tiempo después, cuando todavía vivía en Barcelona, me encontraba en la recepción del hotel en donde trabajaba cuando entro un tipo con acento y aspecto marroquí, me apuntó con una pistola y me dijo –abre la caja- yo dejé el libro que leía y me paré lentamente, el tipo me grito -¿a dónde vas?- ¿cómo que a donde voy? Le respondí, -a abrirte la caja- le di todo el dinero y un par de minutos después se había ido no sin antes meternos a mi y a mi jefe al ascensor. Otra vez la sensación de falta que me originaba no tenerle miedo a las armas me empezó a atormentar. Y no es que intente pasar por un macho desafiante que no le tiene miedo a nada, no, creo que si me vieran cerca de una paloma verían que soy cualquier cosa menos eso, basta con que alguien traiga una en sus manos para que yo salga corriendo hasta la siguiente cuadra, lo que aparentemente ocurría era que el miedo mío a las armas se había suprimido por alguna razón extraña, pero al mismo tiempo, en los días siguientes, caminando por un ciudad infestada de palomas como es Barcelona, se me hacia muy complicado lidiar con ellas, cuando habían muchas en alguna esquina, la sensación era como si me hallara caminando por un campo minado y que en cualquier momento una de estas minas podría estallar en un aleteo asesino que me mataría de un infarto.

Hace un par de meses, en Buenos Aires, junto a mi novia y mas gente decidimos hacer una sesión de ayahuasca, yo había escuchado que los efectos terapéuticos de dicha planta eran increíbles, que había buenas y malas sesiones, que uno se la podía pasar llorando o muy feliz, pero que valía la pena y yo pensé que después de años en terapia, habiendo por fin establecido que el miedo que le tengo a las aves era proporcionalmente inverso al que le tengo a las armas, decidí que me concentraría en eso.
La toma de ayahuasca no fue la mejor, nos dieron muy poco, nos cobraron mucho y no duró casi nada, en resumen, nos cagaron, pero las tres horas que estuve tirado en la oscuridad y meditando, el poco efecto que la planta tuvo en mi, me hizo ver una y otra vez la imagen de las palomas volando despavoridas en la oscuridad, escapando del árbol aquella noche en que entraron a robar a casa de mi abuela y me hizo llegar a la conclusión de que esa noche, las aves se llevaron el sonido del disparo con ellas y que cada vez que las veo volar, es como si alguien disparara a mi lado. No se si alguna vez supere esta fobia, espero hacerlo algún día, pero espero también que la forma en la que haya de superarla, que el método que utilice, no implique la presencia de pistolas o palomas porque realmente me daría mucho miedo, no se, talvez un poco mas de ayahuasca.