lunes, 7 de noviembre de 2011
Rock&Roll Yo : RocK&Roll and Make up Festival 2005
domingo, 2 de octubre de 2011
El Ratón de Ulises
martes, 16 de agosto de 2011
El árbol
domingo, 19 de junio de 2011
Canción
domingo, 29 de mayo de 2011
El correr del día – Reporte final
lunes, 9 de mayo de 2011
Volver
domingo, 3 de abril de 2011
El correr del día – Semana 6
miércoles, 30 de marzo de 2011
Vota aquí
Es muy difícil para mi en estos días no pensar en las elecciones presidenciales que se avecinan en mi país, hoy mientras corría y escuchaba “Latinoamérica”, un lindo tema que hace calle 13 con Susana Baca, no podía dejar de pensar en la batalla sangrienta entre la extrema izquierda, violenta y retrograda de mi país y la extrema derecha sin conciencia social que ve el país simplemente como una empresa. Uno es un Chavista que además cuenta con la discapacidad de ser militar y el otro un súper empresario que probablemente tendría como solución a la pobreza de “Perú S.A.”, agarrar a los mas pobres o menos eficientes de la empresa y despedirlos. Yo felizmente en estas elecciones no voy a votar, básicamente porque estoy en Montevideo y no llegué a tiempo para inscribirme en el consulado. Ya dos veces tuve que votar por alguien que consideraba nocivo para el país y no pienso volver a hacerlo, pero lo que ocupa mi mente es la preocupación por el destino de mi país, no solo por quién pueda salir elegido, sino también por la falta de análisis y juicio critico del electorado, la gente mas pobre se deja manipular por quien les promete una repartición mas “justa” de la riqueza, y ellos, que suelen formar parte del grupo con menos educación, caen redonditos. Pero en todo caso ¿no es normal que la gente con menos educación tenga mayores dificultades en cuanto a ver mas allá de lo que les vende un candidato? Yo pienso que si, así que lo que realmente me preocupa mas es que la gente de los estratos mas altos de la sociedad peruana, sea tan ingenua también para no darse cuenta de que el país no elige un gerente general, elige un presidente, básicamente porque el país no es una empresa, es un grupo humano, social, económico, artístico y sensible que se asemeja para mi mucho mas a una familia antes que a una empresa, en una familia no se sacrifica la vida de unos miembros por el bien de otros, no se discrimina a los hijos de un color para favorecer a los de otro, el hijo con mas plata aporta mas a la familia, pero recibe lo mismo. En fin, siento que esta especia de histeria colectiva que genera PPK no hace mas que exacerbar esa noción que tiene la clase alta de mi país de que ellos son los únicos que saben lo que al país le conviene, de que se nos está escapando la oportunidad de seguir avanzando si no elegimos a PPK y que básicamente, si no votas por él es porque eres un poco tarado y “no te das cuenta”, pero no se toman ni un momento para analizar que cada sector socio económico vota en base a su necesidad, que mucha gente hace un voto visceral y con odio hacia las clases altas porque están hartos de ser discriminados. El pobre no vota por Humala porque es bruto, vota por Humala porque de alguna manera lo identifica, porque la clase alta del Perú sigue representando para los pobres lo mismo que representaban los españoles en épocas de la colonia, básicamente el que elige a tu presidente, maneja a tu país pero no te deja entrar a sus discotecas, el que te tacha de bruto porque tomas una carretera en la selva cuando quieren administrar las tierras en donde se formó tu cultura sin ninguna consideración por los que viven ahí. El Perú no es una empresa, es un país con diferencias sociales y raciales tremendas, conformado por extremos que quisieran deshacerse del otro y confundido por una iglesia impertinente que no hace mas que manipular a todos con sus ya bastante desgastados trucos de magia. El Perú será gobernado a partir del próximo mes de julio por un derechista que no ve mas que números, un títere made in japan, un alcohólico cocainómano o un cachaco bruto, y probablemente muchos de los problemas que lo acecharon persistan, pero habrá que estar muy atentos a las consecuencias de nuestros votos para que si, lamentablemente, vuelve a estallar el conflicto social terrorista que atormentó la niñez de mi generación, no nos quedemos con la mirada perdida y preguntándonos por que. Una vez mas me siento aliviado de no tener que votar, pero creo que el candidato que de ganar me generaría menor desolación, seria el alcohólico cocainómano, desde la perspectiva racional básicamente porque es el que mayor concertación podría lograr y desde una perspectiva visceral porque es el que mas le joderia a Cipriani.
lunes, 7 de marzo de 2011
El Correr del Día – Semana 2
28/02/2011
Hoy me duele la panza, es que después de un par de años me tomé una taza de café, estaba en el trabajo y el sueño me consumía, fue como si todo el cansancio acumulado de la semana pasada hubiese decidido emerger y ser procesado en mi cama anoche, me acosté temprano después de intentar ver “The King’s Speech”, película que me aburrió tremendamente ya que me di cuenta de que, con otros actores y otros personajes, es una película que ya vi 40 veces en otras versiones y que me cansó desde la trigésima vez. En el trabajo estaba quedándome dormido desde las 11 AM y previendo el hecho de que después de almuerzo me suele costar mucho combatir el sueño, decidí tomarme una taza de café para evitar vergüenzas. A mi el café me cae muy mal, me genera acidez y mucho malestar, pero definitivamente me levanta y eso era lo que necesitaba hoy, algo que me animara, que me hiciera luchar contra la fuerza del lunes y derrotarla. Camino al trabajo terminé de leer el libro de Murakami, en la ultima parte el habla de lo agradecido que está y lo orgulloso que se siente con respecto a correr, habla de que si definitivamente esto es un sufrimiento, siente que sin el aguante que le da el ejercicio, nunca hubiera podido culminar una de las tantas novelas que escribió y que si no le costara tanto, no tendría caso hacerlo ya que lo bueno de esta tarea es sobrepasarla, mas aun que practicarla. A penas terminé el libro, Josefina me preguntó si ahora no me sería mas difícil encontrar la motivación para correr y le contesté que realmente no lo sé, definitivamente el libro fue lo que me empujó a empezar con este nuevo reto y esperar transformarlo en habito, peo pienso también que en el fondo, el libro recogió y dio forma en mi cabeza a un montón de diversos sentimientos e inquietudes que ya se encontraban adentro mío, me ayudó a identificarlas y a canalizarlas hacia esta tarea. Al terminar con Murakami y antes de empezar con otro de sus libros, decidí hacer un paréntesis para volver a leer un libro que leí hace unos 8 años y que me encantó, “El Huerto de mi Amada” de Alfredo Bryce Echenique y pensé que talvez la personalidad de Bryce podría meterse adentro mío, que me convertiría en un borracho empedernido y consideraría que esto de correr es una cojudez, pero al recorrer las primeras 60 paginas de dicha novela empecé a pensar en San Isidro, en sus calles y el Lima golf, un club que nunca fue de mi agrado pero que cuya circunferencia me encantaría conquistar corriendo la próxima vez que visite Lima, así que noté que la motivación es mía, que la puedo encontrar ahora mucho mas fácil, ya que la tengo casi a flor de piel y que hasta la lectura de este borracho simpático y sus sátiras de la sociedad limeña pueden ser traducidas en este, mi nuevo habito.
Llegué a casa a eso de las siete y a eso de las siete con cinco minutos ya estaba en la puerta encendiendo el iPod y listo para arrancar, el recorrido transcurrió de manera normal, soporté tranquilo toda la vuelta y puede concentrarme en el tema que sonaba en mis oídos, “People Turn Around”, un hermoso himno de protesta que se escapo de los sesentas y se re encarnó en la música de una joven banda de nombre Delta Spirit. Yo sé que uno puede interpretar el universo de diferentes formas, pero para mí en este momento, casi todo habla de lo mismo y este tema no es la excepción, el tema habla de tomar conciencia, como casi toda la música de protesta que no es de militancia política y la verdad que siento que eso es lo que estoy haciendo, tomando conciencia de que este es un mundo que nos pertenece y que si bien no podemos hacer de el lo que nos de la gana, bien podemos intentarlo.
Adjunto el video, muy lindo.
http://www.youtube.com/watch?v=-nNXC0u9yoE&feature=related
Día 2
01/03/2011
Hoy es una linda noche en Montevideo, corre un poco de viento y no hace calor pero tampoco frió, es el clima perfecto para correr y yo, parado frente a la puerta de mi casa, buscando en mi iPod el tema perfecto de Radiohead para arrancar, me hallo abrumado ante la indesición y concluyo que talvez, a pesar de haber tenido un antojo auditivo de dicha banda durante todo el día, deba de escuchar algo distinto, reflexiono un segundo sobre si debo correr en silencio, me dijeron por ahí que así me escucharía mejor, pero no me animo por ahora y mientras recorro la lista de artistas que tengo encerrados en mi mano derecha, empieza a sonar en mi cabeza un tema alucinante del buen Robert Zimmerman, mejor conocido como Bob Dylan. Las notas de “When the ship comes in” llenan mi cerebro de adentro para afuera y con prisa aprieto play para darle alcance, arranco la carrera, segundos después el iPod y mi cabeza se encuentran ya en perfecta sincronía. Mientras voy llegando a la mitad del recorrido empiezo a pensar en la muerte y paso junto a un viejo que camina con dificultad, Dylan intenta convencerme de que el mundo no esta condenado, de que va a llegar un momento en que los ideales de los justos y buenos prevalecerán por encima del afán de poder de quienes nos arrastran ciegos con el cartel de lideres, imagino la sonrisa de mi abuela y me siento totalmente convencido que de la muerte no es solo cosa de los viejos, solo que algunos de ellos son, quienes mejor la manejan. Unos metros mas adelante pienso en un comentario que un viejo amigo del colegio, a quien no veo hace años, me puso en el blog, sorprendido por que dejé de fumar, me alienta a seguir corriendo y me dice que es mas fácil que dejar el tabaco, pienso que no estoy de acuerdo, en ese momento me colma la responsabilidad de correr con el peso de quienes me hacen el favor de leerme sobre mis hombros y me pregunto hasta donde llegará todo esto. Estoy otra vez frente a la puerta de mi casa, mi respiración es normal y casi no he sudado, creo que es momento de ampliar el recorrido. Será para mañana.
Día 3
02/03/2011
Según lo acordado ayer hoy debía ampliar el recorrido y en todo el día casi no puede pensar en otra cosa, imaginaba el sufrimiento que me iba a generar, pensé que sentiría lo mismo que en aquellas épocas lejana de la semana pasada cuando inicié toda esta gracia, en la falta de aire y el exceso de fuerza de voluntad, pero la verdad no me costó tanto, amplié el recorrido en un 50% y dentro de todo lo disfruté.
Hoy me hice acompañar por el genio sueco del folk, “The Tallest Man on Earth”, un músico que canta como gringo sureño, tiene un timbre de voz parecido al de Bob Dylan pero su poesía es de un lenguaje mas abstracto en cuanto a las metáforas que usa, una de las cosas que mas me engancha de este artista es su capacidad interpretativa, lo oigo mil veces y si cierro los ojos es como si lo escuchara en vivo, casi puedo ver las gotas de saliva que salen de su boca cuando se enfrenta a los momentos mas intensos de sus canciones, un capo. La música esta me llena de energía y he pensado que debería intentar escuchar algo nuevo cada vez que salga, por lo menos en los tres meses que dure el reto inicial, música no me falta y ganas de reanalizarla tampoco. Ahora mismo, mucho mas sudado que los últimos días y súper motivado con el tema este de correr, pienso que si la sensación que tengo ahora mismo fuera la misma antes de partir, no tendría que luchar contra la flojera, es como si el sentimiento inicial y el posterior estuvieran invertidos, deberían estar al revés, como el hambre, una vez que comes, ya no tienes ganas de comer ni espacio, ahora tengo ganas de correr pero no fuerza.
Día 4
03/03/2011
Empieza a oscurecer cada vez un poco mas temprano en Montevideo, mis salidas a correr llevan cada vez menos luz y siento que se van convirtiendo en momentos mas íntimos, además de que cada vez conozco mejor mi nuevo barrio y sus calles me son menos incógnitas, la actividad en si se viene convirtiendo en una especie de masaje para el alma. Hoy arrancar fue un poco mas difícil porque estoy un tanto resfriado, pero de la mano de Joy Division, mientras completaba el nuevo y recientemente ampliado recorrido podía visualizar como el virus del resfriado iba siendo expulsado de mi cuerpo, veía en mi mente como si un gigantesco moco empezara a manar de los poros de mi espalda se transformara en gas al tomar contacto con el aire. He decidido no resfriarme mas, aunque recién estoy en el primer día de los tres que me suelen durar estos procesos, he tomado la decisión de mañana levantarme curado y al correr de nuevo, espero que ese espacio que la nube mucosa dejó dentro de mi, se rellene con un poco de la brisa marina que sopla a esta hora.
Día 5
04/03/2011
con el bicho indeseable totalmente fuera de mi cuerpo, en parte por la desición de no estar mas resfriado y también por expulsarlo por mis poros, corro de nuevo un viernes para recopilar energías y salir a tomar un par de cervezas, me pongo un disco de los Talking Heads y me doy cuenta de que mi ser ha cambiado, me siento muy feliz corriendo y dedicándome de lleno a ello, pero escribir al respecto no me genera la misma ilusión que al comienzo, digamos que el ejercicio disciplinario sigue funcionando pero ha llegado la hora de canalizarlo hacia otra cosa. Terminaré el resumen diario sobre mi reto esta semana, seguiré informando sobre la evolución del mismo pero de una manera mas eventual, pero he decidido que por el bien mío y el de las pocas personas que siguen este blog, que la escritura y los posts tendrán que tomar otros rumbos.
Día 6
06/03/2011
Correr en domingo tiene un feeling especial, la calle está mas tranquila, me puedo dar el lujo de correr durante el día y de respirar otro aire. Mi proceso interno va variando y me hace notar que mi mente divaga por otros caminos que antes al correr, de alguna forma y aunque parezca prematuro, parece que ya he adquirido cierta parte del habito, esto me llena de orgullo, se ha convertido en un ritual hermoso, desde que voy poniéndome mi Chucks de correr, voy pensando en que música oír y analizando el recorrido mientras lo llevo acabo, todo se vuelve placentero y hasta religioso. A partir de mañana el rumbo que mi ejercicio literario tomará será otro, esto de alguna manera me llena de ansiedad, pero felizmente tengo un nuevo arma con que con que combatirla. Mi nuevo proyecto tomará un tiempo mas largo para desarrollarse, espero poder completarlo y compartirlo cuando esté terminado y en cuanto a la mirada atenta de quienes me han venido acompañando en las dos primeras semanas de mi reto, no pienso evadirla, es parte de la motivación y traicionarla seria tan cobarde como parar de correr.
domingo, 27 de febrero de 2011
El Correr del Día
21/02/2011
Hace mas de un mes, como parte de una compulsiva necesidad consumista y coleccionista, ni bien había leído unas cincuenta paginas de “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” de Haruki Murakami, decidí comprarme tres títulos mas de mismo autor quién, con solo esas cincuenta paginas, se había convertido en uno de mis favoritos. Uno de esos tres libros habla de cómo logró convertirse en un corredor de maratones, de la relación que lleva con el footing y de cómo lo vinculaba con el oficio de escritor. Murakami no predica nada pretencioso, no habla de técnicas y razonamientos que se puedan adaptar a todo el mundo, no son instrucciones de cómo correr ni de cómo escribir, es simplemente un relato sincero de su experiencia con la literatura y el footing.
Yo tengo veintinueve años, veintinueve años de vivir en pésima forma, tengo mucho sobrepeso, muy poca energía y muy poca disciplina, pero me encanta escribir, espero algún día poder vivir de la escritura o que en todo caso la escritura no me cause la muerte. Escribo esporádicamente, me limito muchísimo a la inspiración y son por lo general los recuerdos de situaciones extremas a las que me he visto enfrentado durante toda mi vida, las que me empujan a tomarlas y transformarlas a relatos, así que al leer de un tirón casi todo el libro del autor japonés titulado “De que hablo cuando hablo de correr” decidí que el universo me estaba comunicando algo, que para lograr la disciplina como autor, tenia que escribir siempre, que tendría que generar mas de estas situaciones extremas a las que me veo enfrentado, para contar así, con mas material para escribir y que la mejor manera, era correr. Para mi correr es extremadamente difícil, mi tamaño, mi sobrepeso y mi falta de antecedentes deportivos son un claro obstáculo en el camino, pero eso no me detendrá, hoy he decidido correr para poder escribir. He decidido que durante los próximos tres meses, pase lo que pase, piense lo que piense, sin importar cualquier razonamiento ultra coherente que mi cerebro pueda elaborar con la finalidad de sacarme de el camino, correré seis veces a la semana.
Hoy al volver del trabajo decidí que correría la vuelta a dos manzanas, llegué, me cambié de ropa, me puse unas All Stars, ya que no tengo mejores zapatillas para correr y pensando que si Chuck Taylor jugaba con esas, yo por ahora las puedo usar para correr, y salí.
De pie al frente de mi casa en Montevideo, con gafas oscuras para defenderme de la vergüenza que me genera que mis vecinos me vean correr, los headphones puestos y un disco de los Beastie Boys listo para sonar en el iPod, arranqué mientras los mejores raperos blancos de la historia repetían en mi cabeza “intergalactic, planetary, planetary, intergalactic” la energía me invadió, la velocidad y yo nos hicimos uno, y ya habiendo recorrido unos miserables veinte metros, me di cuenta de que estaba corriendo a una velocidad altísima, capaz de hacer sonrojar al mismísimo Usain Bolt, por supuesto, cinco segundos después sentí que me quería morir, tuve que bajar la velocidad dramáticamente, me di cuenta de que el rap este que sonaba en mi cabeza había sido capaz de llenar de energía mi mente, pero que mis piernas se encontraban muy muy lejos de mis audífonos y que no se habían dado por enteradas.
Ya con un ritmo bastante mas lento llegué a la mitad del recorrido, paradas en la vereda y, junto a una moto, se encontraban dos chicas bastante lindas conversando amenamente hasta que el espacio se vio violentado por este ser gigantesco que rebotaba y jadeaba al borde de la muerte a solo tres metros suyos, pensé en bajar el ritmo, no era un espectáculo presentable el que me encontraba dando, normalmente hubiera parado, pero pensé en que hay que correr para escribir, hay que seguir, pensé también en que tengo una novia bastante mas linda que esas dos estúpidas que estaban ahí, y que no podrían detenerme! “váyanse a la mierda!” les grité pasando a su lado y seguí con mi camino. Ese suceso en medio de mi carrera me llenó de energía y me alimentó lo suficiente como para llegar hasta el final. Ya en la puerta de mi casa, toqué el intercomunicador, intenté identificarme pero no tenia aire, Josefina me abrió la puerta sospechando que esa respiración moribunda no podía pertenecerle a nadie mas y yo subí a mi casa esperando el correr del segundo día.
Día 2
22/02/2011
Camino al trabajo leí unas cincuenta paginas mas del libro de Murakami, en ellas el hablaba de la concentración que requiere para escribir y de lo que normalmente piensa cuando corre, Murakami dice que si bien hay que tener talento para escribir, este talento no es nada sin la disciplina que requiere sentarse a exprimirlo. La inspiración es algo que a todos nos toma muchas veces por sorpresa y hay quienes pasamos muchísimo tiempo esperándola y somos casi incapaces de escribir sin ella, pocas veces he forzado la inspiración, pero en varias de esas ocasiones he notado que el resultado, si bien al comienzo no me era del todo satisfactorio, al pasar los días y al volverlos a leer, cambiaba de opinión y terminaba convencido de que dichos textos eran de los mejores que había escrito. También me pasó que muchas veces al intentar forzar la inspiración, sentía que mi escritura no fluía, que las ideas eran malas, me distraía fácilmente y terminaba dejando el texto a medias o inclusive borrando lo poco que había avanzado.
Hoy al volver del trabajo, Josefina se fue directamente a la casa y yo tuve que tomar otro autobús para ir a la estación central de Montevideo, recoger los papeles que nos enviaba la abogada y que necesitamos para dentro de dos días presentar en el ministerio de relaciones exteriores y obtener así la visa de trabajo. El camino de ida se me hizo largo, tardé un buen rato en encontrar la parada del autobús que debía tomar, una vez que lo tomé, me bajé a unas dos cuadras de la estación y caminé hasta ella. Una vez adentro de la estación de tres cruces, me dirigí a la oficina en donde había que recoger el sobre. Montevideo es una ciudad muy linda, su gente es muy amable y sobretodo atenta, pero la burocracia y la ineptitud es igual en todos lados (menos en España, donde es mucho peor) así que por culpa de un empleado incompetente tuve que esperar unos veinticinco minutos e insistir unas tres veces para que por fin el tipo se diera cuenta de que el sobre que buscaba si había llegado y que lo tenia en sus narices. Salí de la estación y caminé unas cuatro cuadras para tomar el autobús a casa, dicho bus me dejó a unas dos cuadras de la misma y cuando me hallaba en la puerta lo único en lo que podía pensar era en que había sido un día largísimo, que quería llegar a comer a casa y lo último que quería hacer era subir, cambiarme de ropa y volver a bajar para correr, pero pensé en que había que escribir y que para escribir había que correr, así que pensé que la vida no me detendría, la flojera no podría con mi necesidad de correr, así que con los bolsillos llenos de cosas, en zapatos, pantalón de traje y camisa, encendí mi iPod, busqué “Joey” de Concrete Blonde y arranqué.
Esta vez arranqué mas lento que con los Beastie boys, pero la pendiente en la que se encuentra la mitad del trayecto (pendiente de la cual cualquiera que haya corrido mas de dos veces en su vida se reiría) me empezó a causar dolor en los músculos de las canillas e hizo que esta corrida fuera mas difícil, pero al mismo tiempo me hizo pensar en que ese dolor era de ayer, que era de haber corrido ayer y que había ya dejado una marca en mi cuerpo, esto me llenó de orgullo y fuerza para terminar todo el circuito sin problemas. Al llegar a casa y mientras subía por el ascensor empecé a quitarme la camisa bañada en sudor y de pie frente a la puerta de mi casa, escuchando un tema de La Portuaria que Josefina tenia puesto adentro de la casa, me di cuenta de que el sobre que fui a buscar había desaparecido. Me inundó el pánico, me empecé a volver a poner la camisa y a bajar de nuevo en el ascensor. Al llegar a la calle me topé con un viento tremendo, en Montevideo siempre sopla el viento y empecé a pensar que el sobre ya bien podría estar flotando en el mar, arranqué el mismo recorrido y nada mas caminar cinco metros, lo encontré tirado en el suelo, el alma me volvió al cuerpo y pude dirigirme de nuevo a casa, a llegar por fin y a comerme las hamburguesas con puré de papas que me esperaban sobre la mesa.
Día 3
23/02/2011
Hoy es un día lluvioso en Montevideo, ha venido lloviendo desde que amaneció y esto naturalmente acrecienta las ganas de quedarse en casa y mirar la lluvia a través de la ventana, sin embargo hubo que ir a trabajar y en el trayecto me reuní una vez mas con el libro de Murakami. En lo que leí hoy mi buen amigo Haruki habla de “eso” que tenemos los escritores adentro que nos fuerza a vivir vidas no convencionales para toparnos con lo “real” y de esa forma conocer el mundo con el fin de describirlo y utilizarlo a nuestro gusto, dice también que a mucha gente le sorprende que el corra ya que no relacionan directamente a un escritor con la vida sana. Murakami sostiene que no tiene nada que ver una cosa con la otra, que dentro de la mente de un escritor pueden convivir la insania con la salud de una manera natural y que para poder tener la energía suficiente para poder canalizar esa locura y darle forma, no hay mejor método que albergarla en un cuerpo sano, disciplinado y lleno de energía. El no se compara con los deportistas empedernidos, se declara un amante de la cerveza y el Dunkin Donuts como lo soy yo también, pero lo que mas disfruto es su intención de dejar en claro que no es que disfruta necesariamente de correr por correr, lo disfruta por el placer que le da saber que dicho sacrificio está orientado a satisfacer otras necesidades de su existencia, es ahí en donde yo me identifico, me inspiro y logro también empezar a disfrutar de estas cortas carreras que hoy cumplen tres días. En esta parte del relato, Murakami cuenta, además de la historia de cuando corrió la ultra maratón de Japón que consta de cien kilómetros, cuenta también que al volver a Boston después de dicha carrera, no salió a correr durante muchos días por culpa de la lluvia. Yo al volver hoy caminando desde el autobús hasta casa y refugiándome bajo árboles y techos para no mojarme mucho, no podía pensar en otra cosa que en las pocas ganas que me genera correr nada mas volver del trabajo, y la lluvia me da la excusa perfecta para no hacerlo, pero ni bien me vi reflejado en la puerta de vidrio que inicia la entrada a mi edificio, me di cuenta de que no podía fallar, que hay que correr para poder escribir, así que subí a cambiarme y baje a los dos minutos totalmente preparado, encendí el iPod, invoqué a mi amigos de The Clash y al ritmo de “London Calling” arranqué, el ritmo del punk rockero de The Clash se compaginó perfectamente con mi ritmo de correr y la primera mitad del recorrido, la parte de la pendiente, se me hizo mucho mas fácil que en días anteriores. Al llegar a la mitad de camino me di cuenta de que mi rendimiento había mejorado, puede sonar ridiculo pero aunque sea solo el tercer día, me costó menos que los dos primeros. Al terminar el recorrido, ya en la puerta de mi casa y aun bajo la lluvia, pensé en Murakami metido en su casa, refugiandose de la lluvia, viendome pasar por afuera de su ventana y anotando en una pequeña pizarrita Jaime Ferraro 1 – Haruki Murakami 0.
Día 4
24/02/2011
“Welcome to the jungle, we’ve got fun ‘n’ games…” me grita en los oídos Axl Rose mientras yo arranco a correr, el ritmo me es aun mas fácil de llevar que ayer y sé que no me costará tanto esta vez completar mi recorrido. Yo dejé de fumar hace casi cinco años pero creo que es la primera vez que hago algo de deporte desde que dejé de ensuciar mis pulmones con el humo del cigarro y realmente siento como estos en estos cuatro días se han venido abriendo. Arranqué con un ritmo tranquilo, fijándome mucho en cuidar como apoyo el peso sobre mis rodillas, ya que las pobres deben estar desconcertadísimas con esta nueva situación y sé que es una de las partes del cuerpo que mas sufren. Aun no me compro zapatillas para correr, ese será mi premio al completar las primeras dos semanas de esta misión, aunque el verdadero premio fue la emoción que me colmó al darme cuenta de que estaba por llegar al final del recorrido y podía seguir corriendo. Y es que hoy corrí todo el día, Josefina y yo nos pedimos el día en el trabajo para completar los tramites de residencia legal, por supuesto que no los completamos aun gracias a la desesperante burocracia que gobierna en cualquier edificio del estado en cualquier país de Sudamérica, pero de todos modos nos pasamos el día entero yendo de un lado al otro intentando avanzar lo mas posible en el tramite y en todos los lugares en donde hubo que esperar nos hicimos acompañar por Haruki Murakami, Jose lee “Kafka en la orilla” novela que yo aun no he leído y yo continuo por un par de días mas con el libro en el que habla de correr y escribir, Murakami habla de cómo cuando le va llegando la edad le va costando cada vez mas entrenarse y mejorar sus tiempos, habla también de cómo ahora es un corredor mas introspectivo, de cómo al correr suele sentirse como si mirara dentro de un pozo oscuro hasta que se le revelan algunos conceptos y se le simplifican procesos mentales y creativos. Este libro ha sido una muy grata sorpresa para mi, ha superado largamente mis expectativas y me ha dejado realmente satisfecho, además de admirar a Murakami como escritor, también lo admiro como persona y como critico musical, el tipo sabe mucho de música y los trasmite a través de sus libros y por eso hoy, al leer el encabezado de un capitulo del libro que se titulaba “18 hasta que muera” casi me muero de la decepción ya que me di cuenta rápidamente que era la traducción del título de un disco de Brian Adams… lo cual me llevó a pensar que Murakami escuchaba a Brian Adams, ese patético músico canadiense que si bien colmó mi adolescencia con su pop meloso, ahora al remover la melancolía que me genera escuchar sus temas antiguos, no me queda mas que considerarlo una especie de niño-viejo empalagoso y realmente lorna. Pero decidí continuar con el libro ya que quería ver que era lo que realmente pasaba con esto de Brian Adams y felizmente, tras leer varias paginas, me topé con que dicho título si hacia referencia al disco del tipo este, pero para irónicamente burlarse de él, ya que es el nombre que Murakami le puso a su bicicleta simplemente para pensar en que las diferentes etapas de la vida tienen cada una sus virtudes y defectos y que la única manera de tener “18 hasta que muera” es si uno se muere a los 18.
Al final de mi trayecto pude caminar con mucho orgullo a la ferretería a comprar unos clavos para los cuadros de bandas de rock que estamos colgando en la sala de nuestra nueva casa y sentí que me encanta esto de mi nueva casa, del nuevo país en el que me encuentro y de la vida que empezamos a construir juntos Josefina y yo, así que cuando me comparo también con el estúpido que era a los 18 años, y pienso que el que quiere vivir en esa edad para siempre es un tanto patético, un tanto Brian Adams.
Día 5
25/02/2011
Hoy casi no leí, casi no trabajé y casi no salgo a correr, llegué cansado salimos temprano en la mañana a hacer algunos tramites, de ahí al trabajo saliendo del mismo a comprar un televisor para nuestra nueva casa. Al volver en el autobús pensaba en que hoy definitivamente no quería correr y la verdad tampoco tengo ganas de escribir, pero me imagino que de eso exactamente es de lo que se trata, de hacerlo hoy especialmente, en una día como este es donde uno aprende a sobreponerse a la falta de ganas y a fabricarlas, uno siente que su cuerpo se alimenta a través de los dedos y por el simple ejercicio de apretar estas teclas. Lo mismo sentí al correr, con cada paso me daban mas ganas de seguir, Mick Jagger me explicaba su simpatía por el demonio al oído y yo iba entendiendo que uno en esta actividad se puede concentrar y pensar, pensaba en la letra de ese tema de los Stones y concluí que debe haber sido fruto de uno de los momentos mas inspirados de la banda, la música es realmente atrapante, atemporal, inagotable y la letra es simplemente genial, una obra de ficción con tintes teatrales de una profundidad filosófica enorme y a la vez accesible. De todos mis temas favoritos, algunos entran y salen de la lista con mucha regularidad, pero estoy seguro de que “Sympathy for the Devil” no saldrá jamás. Con el correr de los días, se me venido haciendo esto cada vez mas fácil, ya no me falta el aire y no me agito tanto, esto ha hecho que por primera vez hoy pueda pensar libremente en algo que no sea la actividad que vine haciendo, lo cual me parece genial, además, ahora al terminar tengo mas energía que antes y creo que saldré a tomar unas cervezas por ahí, cosa que mañana tenga algo mas interesante que sudar y si es que logro conseguirme una resaca, por ahí que el esfuerzo se hace mas grande y le puedo imprimir alguna particularidad a mi primera corrida de sábado.
Día 6
27/02/2011
Ayer sábado no pude correr, entre la resaca, la playa y los compromisos que tenia para la noche, se me llenó la agenda del día, decidí no salir y salir hoy domingo, a pesar de que el reto que me impuse me permite descansar un día a la semana, no pude evitar sentir que de alguna manera fallaba, sentí que debía haber salido. Ayer la flojera me atacó, pero realmente me ataca todos los días, solo que ayer me tomé la licencia de dejarla ganar, pero sentir que para la flojera eso pudo haber sido un pequeño triunfo me molesta mucho y me hace pensar en que no se como voy a manejar este tema en las siguientes semanas.
Hoy Domingo si salí a correr, me levanté tarde en la mañana, limpiamos la casa, almorzamos y nos fuimos a la playa. Felizmente la playa del barrio de pocitos en Montevideo queda a dos cuadras de mi casa, nunca viví con una playa tan cerca y la verdad que es muy agradable, en lima uno veranea siempre lejos de casa, no es normal salir e ir a la playa ahí cerquita, no es que no hayan playas cerca, las hay, solo que las normas sociales con las que fui criado hacen que no sea para mi una costumbre ir a esas playas. En fin, en Montevideo realmente lo disfruto y junto a esa playa se extiende un malecón muy largo que aquí es conocido como “la Rambla”, lo cual me trae cierta nostalgia de mi vida en Barcelona, y en esa rambla corre mucha gente, corren los corredores de verdad y como yo no soy un corredor de verdad, pues aun no tengo derecho a correr por ahí, pero espero al finalizar el periodo de tres meses que constituye el reto inicial, terminar corriendo en la rambla junto a las playas vacías y debajo del cielo invernal. Ahora mientras culmino esta, la primera semana de mi reto personal y mientras reviso el texto antes de subirlo al blog, pienso en que es un reto difícil el que me he impuesto, pero ya pasó la primera semana, solo faltan once mas y espero sea cada vez mas fácil, gratificante y placentero, espero también que en un domingo como este la energía para correr salga de adentro mío y no tenga que alimentarme como hoy de AC/DC y su “highway to hell”.
jueves, 3 de febrero de 2011
Jaime Ferraro, las pistolas, las palomas y la ayahuasca
A mi no me gustan las armas de fuego, nunca me gustaron, considero que traen mucho mas violencia de la que evitan o remedian, pienso que una persona desde el momento en que se adueña de un arma de fuego vive siempre en función de usarla, es como tener un auto rápido, puedes circular por la calles con toda normalidad, pero nunca sentirás que le diste un uso real hasta que lo aceleras en serio. Las armas para mi cumplen el mismo principio, creo que el primer pensamiento que ocupa la mente de quien compra ha de ser el de dispararla, no necesariamente en contra de alguien, pero de dispararla, lo cual es ya de por si un acto agresivo y violento.
Cuando tenia unos cinco años, mi familia y yo vivíamos en el cuarto piso del edificio en cuyo primer piso vive hasta hoy mi abuela y recuerdo una noche, en la que mis hermanos y yo veíamos “The Sound of Music” con toda tranquilidad mientras mis padres, quienes aun no se habían divorciado, conversaban en la habitación contigua. Yo distraje mi vista por unos segundos de el televisor para mirar por la ventana y observar la figura oscura de un inmenso árbol que sale de la casa del vecino, en ese momento escuche el estruendo brutal de un disparo, disparo cuyo ruido hizo huir despavoridas a las decenas de palomas que dormían ese árbol y que me colmó de miedo. Al comienzo no sabia que había ocurrido pero luego de algunas llamadas telefónicas escuché que la casa de mi abuela había sido robada, habían entrado ladrones y la habían tenido en su cuarto encerrada junto con los empleados mientras robaban las cosas de valor que tenia. Al salir los ladrones, mi abuela avisó de lo ocurrido a mi tío, quién vivía en el segundo piso y quien con el afán de ahuyentar a los ladrones sacó su arma y dio un tiro al aire que condicionaría para siempre mi manera de percibir a las armas y a las aves.
Mas o menos unos dos años después a los ocho años, estaba pasando unos días en casa de mi padre quien al separase de mi madre se había ido a vivir al otro lado de la ciudad, cuando llegada la noche decidimos ir a alquilar algunas películas para ver los siguiente días, mi padre sacó algunas cosas de su armario mientras se alistaba para salir y yo, desde el sofá, pude ver en el fondo de su armario un enorme revolver y le pregunte ¿por qué no lo llevas? - ¿para que? Me contestó- puede ser peligroso llevar armas todo el tiempo-. Salimos, alquilamos las películas y al regreso mi padre decidió para en un cajero a sacar plata, se estacionó frente a el, bajó de la camioneta dejando su puerta abierta y se acercó a la maquina, a penas terminó se dio vuelta y pude ver como un hombre se acercaba a él, le pegaba un empujón y le agarraba los brazos. Yo no entendía que estaba pasando y repentinamente otro hombre se subió a la camioneta a mi lado, en el asiento del conductor, yo me asusté y baje rápidamente de la misma pero cuando había puesto ambos pies en el suelo, un tercer tipo me puso una pistola en la cara y me gritó que me detuviera. El miedo me inundo, inmediatamente sentí un liquido caliente que bajaba por mis piernas y mientras el tipo este me tomaba por el cuello y me subía al asiento trasero, solo atiné a sacarme el reloj y guardármelo en el entonces mojado calzoncillo. Una vez arriba del auto me hallé al lado de mi padre, estábamos los dos en el asiento trasero entre dos tipos armados, había uno adelante y otro en el asiento del chofer que mientras encendía el motor preguntaba insistentemente por algo llamado el trabagas, yo no tenia ni idea de que era (hasta ahora no lo tengo muy claro, algo de autos), mi padre respondía que no tenia trabagas, el tipo preguntaba entonces por el radar mientras agarraba el control para abrir la puerta del garage y lo agitaba, no se si había viajado desde el futuro y pensaba que era algún tipo de GPS o era pura paranoia suya, pero la tensión en el ambiente subía rápidamente mientras nos paseaban por zonas de Lima en las cuales yo nunca había estado antes. Todo esto se me hacia muy, muy extraño, veía a mi padre totalmente reducido por estos tipos, llevaban ametralladoras y granadas de guerra, pero lo que noté es que no tenia miedo, o sea, entendía que debía de tenerlo, mi cuerpo lo sentía evidentemente, si hasta me había meado en los pantalones, pero mi mente se hallaba tranquila, pensaba con frialdad, había pensado en quitarme el reloj y me arrepentía de no haberme arrancado la cadena de oro que llevaba en el cuello, cosas que para aquellos tipos eran de un valor casi nulo pero que para mi en ese momento representaban mis posesiones mas valiosas, pensaba si nos llevarían a un cuarto oscuro y nos mantendrían encerrados con solo un colchón en el suelo, pensaba que nos mantendrían a pan y agua, estaba convencido de que esto era un secuestro. Al cabo de unos minutos el copiloto empezó a decirle a mi padre que la camioneta la usarían para trasladar dinamita, que la encontraría unos días después tirada por algún lado, yo preguntaba que nos iban a hacer y ellos me decían que me quedara tranquilo que ya nos dejarían ir. Después de unos minutos nos bajaron del auto mientras nos apuntaban con las pistolas y uno de ellos me decía que no fuera a gritar, a lo que le respondí que no fuera tarado, que era obvio que no iba a gritar, y es que había llegado a un nivel de negación tal, que realmente ya no tenia miedo y hasta había perdido el respeto por el delincuente, mi mente había adoptado algún tipo de mecanismo de defensa a través del cual yo percibía la situación como si fuera parte de una película, como si no me encontrara en peligro alguno. Los tipos se fueron, mi padre y yo nos tomamos un taxi a su casa.
Al día siguiente volví a mi casa con mi mama, no sin antes pasar por una tienda a comprarme juguetes, escogí muñecos de Thor, The Punisher, Linterna Verde y Spiderman, con los que al llegar recreé la situación vivida la noche anterior pero con algunos cambios en la historia, específicamente cambiando la huida de los asaltantes por un final mas violento a manos de mis nuevos refuerzos.
Muchos años después, a los diecisiete, me encontraba volviendo del colegio en un taxi con unos amigos, uno de ellos estaba bastante disforzado y empezó a bajarse del auto en los semáforos para, metiendo medio cuerpo por la ventana del copiloto de otros autos, asustar a los choferes, hasta que una de sus victimas se nos puso luego adelante y cerrándonos el paso con su auto sacó un revolver, me apuntó al pecho ya que yo estaba en el asiento delantero y nos amenazó. El tipo se quedó mirándome a los ojos durante unos treinta segundos, de haber disparado la bala hubiese ido a parar directamente al medio de mi pecho, recuerdo que solo le decía – tranquilo, no pasa nada, ya está, tranquilo- pero lo que mas recuerdo es que en ese momento, no tenia miedo. Un tiempo después, cuando todavía vivía en Barcelona, me encontraba en la recepción del hotel en donde trabajaba cuando entro un tipo con acento y aspecto marroquí, me apuntó con una pistola y me dijo –abre la caja- yo dejé el libro que leía y me paré lentamente, el tipo me grito -¿a dónde vas?- ¿cómo que a donde voy? Le respondí, -a abrirte la caja- le di todo el dinero y un par de minutos después se había ido no sin antes meternos a mi y a mi jefe al ascensor. Otra vez la sensación de falta que me originaba no tenerle miedo a las armas me empezó a atormentar. Y no es que intente pasar por un macho desafiante que no le tiene miedo a nada, no, creo que si me vieran cerca de una paloma verían que soy cualquier cosa menos eso, basta con que alguien traiga una en sus manos para que yo salga corriendo hasta la siguiente cuadra, lo que aparentemente ocurría era que el miedo mío a las armas se había suprimido por alguna razón extraña, pero al mismo tiempo, en los días siguientes, caminando por un ciudad infestada de palomas como es Barcelona, se me hacia muy complicado lidiar con ellas, cuando habían muchas en alguna esquina, la sensación era como si me hallara caminando por un campo minado y que en cualquier momento una de estas minas podría estallar en un aleteo asesino que me mataría de un infarto.
Hace un par de meses, en Buenos Aires, junto a mi novia y mas gente decidimos hacer una sesión de ayahuasca, yo había escuchado que los efectos terapéuticos de dicha planta eran increíbles, que había buenas y malas sesiones, que uno se la podía pasar llorando o muy feliz, pero que valía la pena y yo pensé que después de años en terapia, habiendo por fin establecido que el miedo que le tengo a las aves era proporcionalmente inverso al que le tengo a las armas, decidí que me concentraría en eso.
La toma de ayahuasca no fue la mejor, nos dieron muy poco, nos cobraron mucho y no duró casi nada, en resumen, nos cagaron, pero las tres horas que estuve tirado en la oscuridad y meditando, el poco efecto que la planta tuvo en mi, me hizo ver una y otra vez la imagen de las palomas volando despavoridas en la oscuridad, escapando del árbol aquella noche en que entraron a robar a casa de mi abuela y me hizo llegar a la conclusión de que esa noche, las aves se llevaron el sonido del disparo con ellas y que cada vez que las veo volar, es como si alguien disparara a mi lado. No se si alguna vez supere esta fobia, espero hacerlo algún día, pero espero también que la forma en la que haya de superarla, que el método que utilice, no implique la presencia de pistolas o palomas porque realmente me daría mucho miedo, no se, talvez un poco mas de ayahuasca.

