viernes, 10 de septiembre de 2010

Mirando a través de un cristal cortado

Mirando a través de un cristal cortado, decidiendo que la vida se tornaba aburrida y monótona en sus dominios, que tan solo un trozo de vidrio, al cambiarle la percepción le hacia mirar de forma distinta el mundo que había creado, Zeus pensó que su trabajo no estaba terminado, la humanidad y el universo tendrían que ser mejorados siempre, que el desenvolvimiento organizado de la raza humana los estaba convirtiendo en casi parte del paisaje. Los humanos transitaban la vida sin ninguna particularidad y para Zeus, quien había creado este universo con fines puramente lúdicos esto resultaba realmente frustrante, así que decidió añadir un elemento nuevo, algo que diera vuelta a todo, que revolucionara el transcurrir del tiempo y lo hiciera significativo, que se dedicara de manera sutil, a despertar sentimientos en las diferentes personas y las llevara por caminos distintos, nuevos y los transformara en un especie autosostenible.
Decidió Zeus que la gente tendría que empezar a fabricar sus propias emociones y que estas los llevaran a reorganizar el universo.

El “nuevo elemento”, como le gustaba denominarlo internamente, tendría que ser algo que no resultara invasivo de manera violenta, tendría que ser una variación de lo existente, algo parecido a lo convencional, pero que rompiera con todo desde adentro de la raza humana. No podía ser un suceso, no, tendría que ser algo mas sutil para que no fuera cuestionado, sino que se pensara siempre presente y simplemente nunca antes descubierto.
Zeus tomó un pincel y empezó a pintar la locura, le dio una sonrisa maliciosa y adorable, la hizo mujer, porque la locura tendría que nacer mujer, así después el hombre habría de aceptarla sin reparos y se habría de esa forma extendido a ambos géneros y su efecto sería real, seria hereditaria y perpetua, se escondería en algunos y afloraría en los momentos en los que fuera necesaria. Zeus decidió que la locura necesitaría apoyo, que así sola, podría ser tomada por algo negativo, así que tomó de nuevo el pincel y empezó a diluir al locura con muchísima sensibilidad y necesidad de expresión, obligando así a que no se guardara nada, forzándola a comunicarse y esparcirse siempre, a mostrarle a la raza humana, en su propia cara, todo lo que no era y lo que podría ser. El producto estaba listo, y en un par de días más bajaría del árbol para confundirse entre lo común y cotidiano

El día había llegado por fin, el décimo día del noveno mes, la locura bajaría del árbol para cambiarlo todo. La locura pisó la tierra y empezó de inmediato a caminar entre los hombres, pero todos ellos, si bien se hallaban admirados, no podían evitar sentirse distintos a este nuevo ser y por ende, de alguna forma amenazados también…
Zeus había fracasado, la locura no había cumplido su cometido. Esto le trajo muchísima ira, ira que despertó a su hermano Hades, el dios de las profundidades de la tierra, quien tenía un conocimiento muy cercano de los hombres y quien acudió inmediatamente a ver a su hermano. Hades le dijo a Zeus que su idea era genial, pero que tenia un defecto, que el brillo del alma pura de la locura la haría siempre notoria y distinta, esto evitaría sin duda que los hombres la miraran con recelo, así que habría que dotarla de alguna característica humana existente y negativa, algo que le permitiera infiltrarse de manera real. Hades sugirió informarle a la locura sobre su responsabilidad, avisarle que la supervivencia de la especie descansaba sobre sus hombros, cosa que se sintiera siempre con la necesidad de ayudar a luchar por la misma. Zeus accedió dubitativo, sabia que manchar su creación divina con lo terrenal solo haría el trabajo mas difícil y lento, pero se le ocurrió entonces que si bien la responsabilidad mantendría la luz divina encerrada y solo visible en el corazón de la locura, esta igual seria capaz de ayudar al los humanos si es que recibía refuerzos cada cierto tiempo, así que Zeus resolvió que el décimo día del noveno mes de cada año de la existencia, la locura volvería renovada y se encargaría de, sintiendo siempre todo el peso de la responsabilidad sobre su hombros, hacer de este un mundo cada vez mas lindo.



A Mechi Bausili, Feliz cumple

martes, 10 de agosto de 2010

Jaime Ferraro y la gloria de ser un miserable

A mi los deportes nunca me han resultado realmente atractivos, entiendo que a mucha gente le relajen, le hagan mantener una buena salud y que también movilicen dentro de ellos sentimientos muy intensos de búsqueda de gloria. Lo que para los soldados en la antigüedad era pelear un guerra y hacerse famosos por sus hazañas, lo es hoy en día el deporte, o destacar en el deporte, lo que antes fue Aquiles, lo es hoy alguien como Cristiano Ronaldo, un tipo mas rápido que todos, mas fuerte que todos y que puede definir, el solo, un enfrentamiento entre países en donde están en juego el honor y los sentimientos de quienes los habitan, que es, de alguna manera, una guerra amistosa. Otro ejemplo es Roger Federer, una especie de Alejandro Magno que armado solo con su raqueta, se mueve por el mundo conquistando todos los países que pisa. Lo que me lleva a pensar que lo que estos tipos realmente buscan, es gloria, dinero también, pero eso ya lo tienen, en los primeros años de sus carreras han de haber acumulado mas de lo que necesitan… entonces me queda claro que el verdadero móvil es la gloria, el reconocimiento masivo ante su espectacular exhibición de sea cual fuere la disciplina que practican, pero son personas que también enfrentan situaciones de depresión o sufrimiento cuando no logran ser los mejores, básicamente porque creen que para tener gloria hay que ser el mejor y es ahí donde creo que están equivocados y yo! Jaime Ferraro junto con un grupo de miserables, fuimos en algún momento la prueba de su error.


El futbol es, duela a quien le duela, el mas importante de los deportes en el mundo y a mi particularmente me fascina, y si bien mas arriba dije que ningún deporte me llama la atención es porque a mi el futbol me atrapa porque además de ser un deporte es también un muy divertido juego, yo realmente jugaría futbol todo el día si es que no cansara, y como yo me canso en los primeros tres minutos, entonces no lo juego. Lo miro, eso si y bastante, lo analizo, lo discuto y lo disfruto muchísimo, pero esto no fue siempre así, yo antes odiaba el futbol así que antes de amarlo, intenté amar otros deportes que me ayudaran a consolidar mi condición de “antitodo” y el primer de ellos que intenté realmente fue el surf, y fue a los siete años que empezaron mis frustraciones con el mismo. Recuerdo que en el ultimo viaje a Miami que hicimos antes de que mis padres se separaran, estábamos mi padre y yo en un centro comercial, en una tienda de surf en donde encontramos una morey (como le llamamos los peruanos a los pedazos estos de corcho que otros conocen como “bodyboards”) recién salida al mercado, la “Match 10”, una espectacular pieza de la tecnología surfer que seria solo superada en el futuro por todas las demás moreys que salieran en los años siguientes. Tan cara como hermosa se posaba frente a mi y mi padre, como invitándome a que la desperdiciara en alguna de las playas cercanas a Ancón, donde solía pasar mis veranos. Mi padre y yo nos miramos y yo le dije “Papá, por el amor de neptuno, quién desde ahora será mi único dios, cómpramela” y el, al ver mi ansiedad por reclamar mi lugar en el olimpo surfer, me la compró. Pero fue tan solo minutos después, cuando yo me encontraba afuera de la tienda mientras mi padre pagaba, que se me acercó Carlos, mi hermano mayor, que con sus catorce años, tenia mas de estafador que de bombero y me lanzó la siguiente propuesta “oye, ¿que tal si en lugar de que tu tengas solo una morey, yo te doy la mía también y las compartimos? las dos moreys para los dos, ¿Qué dices? Y yo pensé “una morey, ¿o dos moreys? Aha, este es un estupido! Es la oportunidad del siglo! Acepto! Jaja huevón” así que acepté y pasé a ser dueño de una “Match 10” y además de otro pedazo de corcho inservible con cinco años de uso que mi hermano tenia guardado con telas de araña en el cuarto/deposito de atrás de la piscina de mi casa en Lima.

Algunos meses después, ya llegado el verano, era momento de probarme a mi mismo y a Neptuno que mi lugar era el mar con mi nueva “Match 10”, así que el primer sábado del verano, apenas desperté, corrí hacia el armario en donde la guardaba y al abrirlo lo encontré absolutamente vacío… mi hermano se había levantado algunas horas antes y se la había llevado ya a alguna playa… “mierda” pensé, me ganó, “claro, los surfers se levantan temprano para ir a la playa y yo levantándome a las 11 AM… bueno, da igual, usaré la otra, la vieja, ya otro día me tocará usar la nueva” – así que fui al cuarto de mi hermano a buscar la suya y grande fue mi sorpresa cuando de nuevo no encontré nada, resulta que mi hermano había decidido llevarse la mía y prestarle la suya a algún amigo… ahí si me invadió la rabia y decidí llevarme el skate de mi hermano y usarlo sin su permiso, como para equilibrar el karma. Nunca había intentado andar en skate antes pero no podía ser muy difícil, así que lo llevé a la calle y me subí pero resulta que el skate este tenia algún tipo de sistema defensivo moderno que me impedía poner los dos pies encima al mismo tiempo, a penas apoyaba el segundo, el skate salía hacia delante tirándome contra el suelo, hiriendo así no solo mi espalda sino mi autoestima. Me di por vencido.
Al final del verano, “heredé” Mi morey de manos de mi hermano, ya usada, con stickers y un corte de unos 5 centímetros en al parte inferior y decidí probar esto de una vez, todos los grandes deportistas tuvieron comienzos difíciles y no veía porque el mío debiera ser diferente, o sea que me junté con mis primos, quienes para mi eran unos profesionales del surf, y me fui a una playa muy apropiadamente llamada “infiernillo”. Lo que viví en este infierno pequeño fue dantesco, tanto que estoy seguro que de ser peruano, Dante no hubiese gastado tanto tiempo imaginando un infierno diferente, hubiese bastado con describir esta playa para aterrorizar a su lectores y hasta cambiar el titulo de la obra por “La Divina Tragedia”. Metido ya en el mar, con el wetsuit puesto y la “Match 10” debajo de mí, estaba listo para unirme con el mar, llegó la primera ola que cogí y todo salio de maravilla, me fui hasta la orilla de la playa con una destreza espectacular. Confiado ya y con el wetsuit lleno de arena, porque nadie me dijo que no había que ir hasta casi donde la gente toma el sol para bajarse de la ola, volví hasta adentro y esta vez me dirigí a donde estaban las olas mas grandes para domar una de ellas. Minutos después, vi que una ola monumental se venia encima mío y pensé “es agua, ¿Qué puede pasar? Y la agarré… dos segundos después sentí que caí de un segundo piso, la punta de la morey se clavó en la arena y la parte posterior en mi estomago, haciéndome perder todo el aire, aire que me era totalmente necesario pues inmediatamente después seria revolcado por unas tres olas que me dejaron en la orilla de la playa, lleno de arena, morado, dolorido, frustrado y absolutamente atemorizado de intentarlo de nuevo… ni me mires Neptuno, si tu eres dios, yo soy ateo.

Habiendo asumido que nunca seria (gracias a dios y a Neptuno) un surfer capaz de alcanzar la gloria, decidí dejarlo por completo y pasar a otras cosas. Un par de años después fue el turno del box. Mi hermano me había propuesto meterme a clases junto con mi primo y él, así que acepté, ¿que mas poético que el box? Un deporte en donde el hombre vuelve a su condición de animal, expresión pura! Seré boxeador!! Hemingway estaría orgulloso de mí! Genial, vamos! Mi mamá me compró unos guantes y vendas, como me imagino que deben de hacer las mamás de los grandes boxeadores y empecé mis clases de box. Transcurridas ya algunas semanas de entrenamiento en las cuales básicamente, tras unos cuantos minutos de aprender la técnica, nos dábamos de puñetazos entre nosotros, yo ya estaba listo para tocar la gloria boxística y ser la gran esperanza blanca!! O más bien entre rosado y rojo cuando me agitaba… pero era, en mi mente, la gran esperanza de algún color, la nueva figura poética del box hasta que ocurrió un hecho que me desanimaría por completo de seguir participando de este deporte. Al final de cada clase, el profesor nos juntaba en parejas de mas o menos el mismo tamaño para que nos masacrarnos a golpes, yo que para ese momento ya media lo que mido ahora o sea unos 190 centímetros de pura fuerza y velocidad (si, velocidad) solía enfrentarme a mi primo que era tan solo unos cuantos centímetros mas bajo que yo. Pero en ese día trágico, mi primo había faltado a clase por causa de un incidente eléctrico con su computadora que lo había dejado electrocutado y fuera de servicio por un par de días, así que el profesor me puso a pelear con un nuevo rival, uno no tan alto como yo y definitivamente menos fuerte. La pelea empezó, mi rival intentó golpearme con su mano derecha, yo me cubrí con mi izquierda y lancé un derechazo a la mandíbula que seria hasta hoy la envidia del mismismo Mike Tyson y lo mandé al suelo como si fuera un cadáver. Después de cinco segundos de silencio en los cuales mi rival no se movía y el profesor me miraba atónito, mi rival empezó a reaccionar para luego pasar, con sus catorce añazos de edad a llorar como una niña. Evidentemente la clase terminó ahí y yo me sentía un animal, totalmente abusivo, había, en este deporte, tenido una suerte diametralmente opuesta a la que tuve en el surf, me había demostrado a mi mismo que podía ganar, sin embargo esta probadita de gloria me supo tremendamente amarga, mi rival yacía humillado y adolorido en el suelo frente a mi y lo peor era que eso que él sentía era necesario para que yo pudiese sentirme ganador, sin embargo yo no estaba contento, me di cuenta que este era un deporte demasiado animal, que si el ser humano se había, en cierta medida, civilizado era por algo y que este deporte era una señal de que aun nos falta ser un poco mas humanos y limitar nuestros impulsos animales para actividades que no dañen a los demás. Sentí que talvez los boxeadores no se vuelven brutos, sino que ya lo eran desde un principio y colgué los guantes de manera definitiva.

Un par de años después, frente al televisor, me enamoré del futbol y empecé a ver todo el futbol que pudiera, pero básicamente a verlo, no a jugarlo, ya que en mi colegio había visto lo competitivo que era y esto no me atraía, veía a amigos míos gritarse y pelearse de la peor manera por un mal pase o por la falta de atención de algún miembro de su equipo, realmente no parecían disfrutar de este juego, como lo hacia yo las pocas veces que jugaba, hasta que algunt arado me gritara por fallar un gol o algo así. Y es que yo era malo para el futbol, o sea era malo deportivamente, pero en el juego era bueno, bueno porque yo jugaba, no competía, me divertía! Y no es que pretenda dar ese mensaje de que lo importante es participar! No, eso me parece realmente un cojudez, lo importante es pasarla bien, o sea, aprender a pasarla bien ya sea si se gana o se pierda, porque si vivimos en una cultura que vende que hay que ser siempre el mejor, entonces no podemos predicar que lo importante es participar, si vamos a tomar al que pierde como un fracasado entonces de manera inconciente estamos diciendo que no queremos perder de ninguna forma y lo otro suena simplemente a un tonto consuelo para el que no gana. Pero lo que yo quería era jugar en un equipo que no se preocupara por ganar, sino por hacer un espectáculo y divertirse, y conversando con Rodrigo Moreno, quien es uno de mis mejores amigos y quien detesta el futbol en cualquiera de sus expresiones, decidimos crear un equipo formado por gente que jugara mal, que fueran malísimos pero que disfrutaran del juego y ver si podíamos de alguna manera encontrar la gloria sin esfuerzo, sin calidad y solamente con diversión. Así que viendo que se acercaba un campeonato en el colegio en donde uno inscribía un equipo que formaba con amigos para jugar en los recreos, decidimos formar el peor equipo de toda la historia del colegio, un equipo de vagos desganados que no tuvieran ningún tipo de ambición deportiva y mucha ambición lúdica, un equipo de renegados que solo se dedicara a demostrarle al equipo rival que no importaba cuantos goles nos hicieran, nosotros la pasábamos mejor que ellos, seriamos lo mas parecido al vagabundo que vive bajo un puente y es mas feliz que el millonario en su mansión, así que Rodrigo decidió que en honor a dichos personajes, el equipo no podía tener otro nombre que “Les Miserables”, o como se le conoció popularmente: “Los Miserables” .

La convocatoria fue un éxito, la propuesta resultó divertida para muchos y se apuntaron a jugar, inclusive alguno buenos jugadores quisieron participar, pero por obvias razones fueron rechazados, en los miserables no había lugar para egos de ningún tamaño, había que ser genuinamente malo y conseguimos que los peores de todos se animaran a participar. El primer partido de “los miserables” fue un suceso, la gente corrió la voz y fuimos de lejos, el equipo con mas gente en la tribuna, aplaudían cada uno de nuestros malos pases, abucheaban cada uno de los goles que nos anotaban, que no eran pocos, porque los miserables no teníamos portero fijo, simplemente lo íbamos improvisando por turnos, tapaba el que quería, o en algunos momentos no tapaba nadie, también teníamos una jugada practicada que se llamaba “La Cortina de Hierro” en donde todos los miserables nos poníamos alrededor de la pelota e intentábamos entrar al arco rival con todo el equipo, pero nunca pudo ser llevada a cabo con éxito. Pero el momento real de gloria, llegó cuando anotamos nuestro primer gol, una jugada de muchos rebotes que termino en mi pierna izquierda y mandó la pelota al fondo del arco… estábamos como 6 goles abajo en el marcador, pero no importaba, la tribuna enloqueció en invadieron el campo haciendo imposible que el partido se reanudara… tocamos la gloria desde abajo, fuimos los mejores malos de la historia del futbol escolar. Los siguientes partidos de los miserables se desarrollaron de manera similar, hasta que dejamos de presentarnos a los partidos, ya la protesta estaba hecha y con el tiempo, cuando solo quedó la competencia, nos retiramos, no por la puerta grande, sino por la puerta nuestra, la puerta miserable y gloriosa del fracaso triunfal de haber sido totalmente ganadores en la derrota.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Amanecer

Jagger siente que el sentido de su existencia radica en la posibilidad de compartir sus sueños con quién los encarna, su tiempo con quién lo hace transcurrir y su alma con quién es, sin duda alguna, dueña de la misma.



Amanecer

Me descubro entre rumores de un frío nuevo
Entre la niebla vengativa de una alegría interesada
Sopla un viento testigo,
Me desdoblo en inviernos, injustos

Mi piel se entrega sin reparos, entre versos
Das canción a mis recuerdos y compones
Con el empezar de tu sonrisa, la melodía,
Feroz y tierna, de un verano nacido de tu vientre

Pides rastros de confianza, el tiempo se hace risas
Vienes entre pétalos de una flor generosa y viva
Tus parpados emiten la alegría que, expectante,
Se esconde en el laberinto de tu pecho

Y yo me hallo prisionero de un capricho divino
Del ir y venir de mañanas y tardes, tuyas y mías,
Del susurro cotidiano y curioso de tus besos,
De los míos.


Jagger

jueves, 22 de julio de 2010

Los Chocolates de Maria pte.3

A penas el señor cerró la puerta del auto y empezó a caminar hacia su oficina, Oscar centró todas sus energías en la misión que le había encomendado Maria, acomodó el espejo retrovisor, se quitó el sombrero para que no se le volara con el viento, pensó tres segundos en su épocas de guardaespaldas y pisó el acelerador. Tenia que hacer un recorrido bastante largo y no tenia tiempo que perder, recorrió unas cinco cuadras hasta encontrarse con un embotellamiento brutal que esquivó con gran pericia entrando por las calles paralelas, estaba como en piloto automático, volando por las calles limeñas, el auto y él eran uno solo, estaban totalmente compenetrados, cada maniobra era casi instintiva, se habían fusionado y esto hizo que su mente empezara a volar. Oscar pensó en lo lindo del amor de Maria y Enrique, pensó en la ilusión que vio en la cara de Maria cuando le dio la carta y pensó en Maria luisa, su mujer… en ese momento la velocidad y el tiempo se le hicieron relativos, el auto seguía volando por las calles con una velocidad tremenda, pero en su cabeza todo flotaba lento, recordaba como conoció a Maria Luisa, pensó en los años de matrimonio, en los hijos… en toda la felicidad que la vida junto a la mujer que amaba le había traído y se sintió afortunado y agradecido. El espejo retrovisor recogía perfectamente el reflejo de la media sonrisa en la cara de Oscar, él la vio y se dio cuenta de que su vida había estado colmada de amor y felicidad, a pesar de los momentos tristes, a pesar del momento mas triste de su vida, el momento en el que a Oscar le toco perder a Maria Luisa, ella dejó el presente aquel para irse a vivir a la memoria eterna de su familia, lo dejó casi sin avisar, negociando con el dolor, el llanto y el desconsuelo para que estos tomaran su lugar por tiempo indefinido.

Había sido una mañana fría, con mucha niebla, de esas que lo dejan todo servido para que la tristeza haga lo suyo, Oscar se puso la gafas oscuras estilo policía y cuando estaba por salir a trabajar sintió unas ganas enormes de darle un beso mas a Maria Luisa, se detuvo y cuando empezaba a darse vuelta para volver y dárselo la escucho decir “espérame zambo, yo salgo contigo, quiero ir al médico que no me siento muy bien hoy, estoy como mareada y me duele la cabeza”. Tomaron el autobús juntos por última vez y una vez sentados Maria Luisa le dijo a Oscar – “Zambo, mucho estás fumando, te hace daño eso, tu eres fuerte, yo se, por lo mismo te jodo, yo creo que si los dejaras, podrías vivir para siempre, pero si sigues fumando, no se, por ahí que te nos vas cualquiera de estos días.” Oscar no dijo nada y se terminó el cigarro completo para diez minutos después encender otro. “Ya, acá me bajo zambo, hablamos mas tarde pues” dijo Maria Luisa justo antes de darle un beso en la frente a Oscar y decirle adiós.

Horas después, donde Maria, Oscar llamó a casa para hablar con su mujer y le dijeron que no estaba, que no había vuelto desde que salió con el, esto lo empezó a preocupar, empezó a sentirse nervioso y decidió ir al hospital a averiguar, solo tenia una hora para ir y luego recoger al padre de Maria de su oficina, así que se apuró para llegar a tiempo. Al llegar al hospital, la cosa fue rápida, el doctor le dijo que su mujer, Maria luisa, su Maria luisa, había sufrido un infarto cerebral fulminante y que no había habido opción de respuesta, no estaba mas. El se quedó quieto, como si el que acabase de morir hubiese sido él, y en lo primero que pensó fue en que tenia que recoger al señor, subió al auto y partió raudo con rumbo a la oficina, el padre de Maria lo esperaba en la puerta, justo había salido, así que lo subió y partieron. Oscar miraba las calles, escuchaba la radio y le hacia preguntas al padre de Maria como para mantenerse distraído, encendía un cigarro en cada semáforo rojo y respiraba hondo porque sentía que el aire le faltaba.
Al llegar a la casa de Maria, cogió el teléfono, llamó a su hijo mayor y le dio la noticia, rápido, como quien pregunta por el resultado de un partido de futbol. De la misma manera se lo informó al padre de Maria, quién no entendió realmente en que momento Oscar se había enterado, si antes de pasarlo a recoger o recién ahora y le dijo “Oscar, para lo que necesites cuenta conmigo, tomate los días que necesites, acá ya nos arreglamos” – Oscar se fue a encontrar con su hijo mayor en el hospital, firmó los papeles rápido, lo coordinó con una velocidad similar a con la que recorrería las calles años mas tarde para llevarle la nota de Maria al chocolatero. Al día siguiente el entierro fue temprano y muy rápido y las doce del medio día y contra las protestas del padre de Maria, Oscar estaba trabajando de nuevo, serio y aplicado, se le veía como ocupado, simplemente un poco menos conversador de lo normal. A eso de las cuatro de la tarde Maria tenia que ir a tomar clases de francés, lo cual realmente era una excusa para tomar el te en casa de una amiga suya que hacia como si le enseñara y Maria hacia como si aprendiera, y era Oscar el encargado de llevarla y esperarla en el auto hasta que saliera. El trayecto fue largo, él no hablaba y Maria no preguntaba, le daba pena preguntarle por su mujer así que no dijo nada, llegaron a donde la amiga y Maria bajó del auto. Oscar tiró el asiento para atrás, encendió un cigarrillo y empezó a mirar al techo del auto durante una hora.

Al salir Maria encontró a Oscar como dormido en el auto, le toco la ventana y pegó un salto, se bajó y le abrió la puerta, arrancó el auto y empezó a preguntarle por sus clases “¿oye y ya podrías hablar francés así bien bien? - “no… bueno mas o menos, se saludar y un par de cosas mas, tampoco es que lo practiquemos tanto, mas que nada conversamos de nuestras cosas, pero no le cuentes a mi Papá que me mata” – le confesó Maria sabiendo que Oscar no la traicionaría – “Con razón sales tan relajada, como tranquila cada vez que vienes” – “si, la verdad que me gusta mucho y me siento muy bien de tener con quién hablar, ¿tu no tienes con quién hablar oscar?” – Preguntó Maria, pregunta a la que le siguió un silencio que se sintió eterno pero que en realidad solo duro unos diez segundos hasta que oscar respondió “bueno, ya no… tenia a Maria Luisa, pero ya no… y la verdad ahora mientras te esperaba, ha sido el primer momento de tranquilidad que he tenido desde que pasó todo esto. No se, creo que recién me ha caído encima… creo que recién me acompañé de soledad y me di cuenta de que de ahora en adelante será así… no se. Creo que recién caigo, recién me doy cuenta que se me fue… y me jode, me jode porque no la voy a ver de nuevo. Yo no creo en eso del cielo, eso de que es dios el que se la ha llevado, ¿dios para que la quiere? Ella era perfecta para mi nada mas, a dios no le hubiese servido. Yo la verdad espero no morirme nunca, porque si es verdad esto del cielo, yo no entro, con lo que estoy maldiciendo a dios por llevársela, si es que existiera, estaría muy molesto conmigo el hijo de puta, el que te quita a tu mujer, después no puede estar invitándote a su casa y esperando que vayas.” – Maria asintió muerta de pena, con unas ganas enormes de abrazar a Oscar y hacerle saber que su sufrimiento la ponía tremendamente triste a ella también. Se quedaron en silencio el resto del camino y al llegar Maria le dio un beso y bajó del auto.

Oscar se dio cuenta que ya iba llegando al paseo Colón y volvió un poco en sí, pero no dejó de pensar en Maria Luisa y también en Maria, en Maria y Enrique específicamente, pensó que talvez ellos podrían tener un amor tan lindo como el que tuvo él, una familia linda también talvez en el futuro. En ese momento Oscar bajándose del auto vio al chocolatero italiano, se le acercó, sacó la nota de su bolsillo izquierdo y le dijo – “oye, mira, cuando venga el chico este, Enrique, el que te paga los chocolates por adelantado, le das esta nota de parte de Maria por favor, es importante que la reciba, así que por favor no te olvides” – “mmm ok, pero ¿y a mi que me das?” le respondió el chocolatero. En ese instante Oscar volvió a recordar sus épocas de guardaespaldas y cuando lo notó, sus dedos ya envolvían el cuello del italiano y se escuchó a si mismo decir – “no te doy nada y como Enrique no la reciba, vengo y te paso por encima del puesto con el auto, ¿tu sabes lo que pesa ese auto? ¿lo quieres tener encima? Bueno, ya sabes que hacer”.
Oscar lamentó tener que aparentar ser violento, pero pensó que era la única manera de asegurarse que tipo este diera el mensaje, el remordimiento le hizo comprar un para de chocolates antes de irse para darle a Maria al llegar a casa, se subió al auto y partió de nuevo.
Al llegar a la casa, mientras esperaba a los hermanos de Maria, esta apareció rapidísimo, descendió flotando desde el segundo piso de su casa, ya a medio camino preguntando “Oscar… ¿fuiste? ¿se la diste?” – Oscar no respondió, solo extendió su mano y le dio los chocolates que había comprado, Maria sonrió, le dio un beso, le dijo gracias y volvió a subir flotando hacia su habitación.
Oscar en ese momento pensó de nuevo en Maria luisa, en Maria, en Maria luisa de nuevo, en Enrique, en él mismo, decidió que de ahí en adelante trabajaría porque Maria fuera feliz, para que viviera un amor como el suyo, decidió cuidarla para siempre, cogió el paquete de cigarros que tenia en el bolsillo, lo tiró a la basura y decidió no morir nunca, vivir para Maria, para Maria luisa y para siempre.

martes, 15 de junio de 2010

La insoportable portabilidad del Cel

Yo vengo de una familia consumista, no porque sea mas consumista de lo normal, sino porque en mi familia hay muchas mas mujeres que hombres y las mujeres son mas consumistas, disfrutan de comprar cosas como los hombres disfrutamos de ver un partido de futbol o las fotos de la esposas de los jugadores. Aun recuerdo con dolor los días interminables en los que entraba a algún centro comercial de Miami con mi Madre, tía, hermana y cinco primas, y salía unas 6 horas mas tarde con la ilusión de un preso inocente en el día de su liberación… y estoy convencido de que ahí es donde se inició mi consumismo, ya que al ver como estas hienas gritonas (algunas mas que otras), después de horas de probarse ropa y de comprar hasta el cansancio, cuando ya parecía que la condena llegaría a su fin, decidían entrar a otra tienda y probarse mas ropa que, admitían abiertamente, no tenían ninguna intención de comprar!!! O sea es como un deporte para ellas, infiero que lo que realmente las satisface es probársela! No comprarla. Lo que hacen cuando pagan en la caja es como pagar una especie de tarifa plana que les permite probarse ropa por una cantidad de horas y además al final, llevarse algunas prendas. Pero lo mejor llega al final, cuando ya no tienen mas dinero y simplemente siguen haciendo uso de la tarifa plana esta, es como una especie de buffet en donde ya se llenaron pero se quedan en la mesa conversando todo el día. Y bueno, el tema es que yo al no ver hacia donde escapar, terminé enganchado con las cosas tecnológicas, ya fueran reproductores musicales o juegos de video, ¿Qué otra opción tenia? Yo creo que ninguna.

Que vivimos en una era de consumismo puro y duro es un hecho, no creo que nadie tenga el descaro de pretender discutirlo, definitivamente durante las ultimas décadas nos hemos venido convirtiendo en una especie de ratas de laboratorio para quienes se llenan de plata vendiéndonos cosas. Y yo no digo que esté mal que se inventen cosas, está genial, lo loco es como lo procesamos, por ejemplo en la publicidad de grandes marcas y empresas como Coca Cola, nos llena los ojos con anuncios que predican originalidad, identidad propia, se espontáneo! Toma esta agua negra con gas que es capaz de hacerte un hueco en el estomago! Nos dicen… cuando la Coca Cola debe ser el producto mas masivo del mundo, todo lo contrario a lo original o espontáneo, o los anuncios de los bancos, en donde hablan de lo “cerca” que están de ti, que confíes en ellos… cuando en realidad lo que parece que pretendieran es que “confíes” tanto en ellos que los dejes estar realmente “cerca” de ti, para ser mas exactos, adentro de tu casa para, en la medida de lo posible, quitártela. O las empresas de telefonía celular… las peores de todas, pero sobre ellas me explayaré mas adelante, ya que primero que nada quiero dejar en claro que no escribo este texto como una especie de ser “despierto” que se considera por encima de esta situación, no no, nada de eso, es mas, debo ser una de las personas mas consumistas del mundo (aunque no la mas porque ese eres tú, Rodrigo Moreno) y el tema me preocupa porque está tan dentro de mí que a pesar de estar analizándolo constantemente y dándome cuenta de cómo me manipulan y me crean necesidades, las consumo igual! Es más _________________ todo lo que duró esa raya, lo pasé tomando unos tragos de la Coca Cola que está en este momento sobre mi mesa…

Cuando yo era un adolescente y la televisión ya me había dado toda la educación que un chico de mi edad necesitaba (gracias, te quiero), llegaron las primeras empresas de servicio de Internet del Perú y como mi madre es bastante aficionada a la tecnología y consumista como yo, apenas se pudo, nos puso Internet en la casa. Genial! Hasta el momento la computadora era un aparato en donde uno jugaba algunos juegos, nunca tan buenos como los del Nintendo, o escribía los trabajos para el colegio de una manera mas profesional y presentable, o sea no servia para nada… pero desde que pusieron Internet en mi casa y al mismo tiempo en la casa de Ignacio, uno de mis mejores amigos de aquella época, la computadora cambió para siempre, en ese momento se transformó en una maquina destinada a que mi amigo y yo pasáramos la mayor cantidad de horas buscando y viendo todas las fotos que se le habían tomado a la señorita Pamela Anderson, cada una de las cuales tardaban mas o menos 5 minutos en descargarse enteras. Pasábamos horas en mi casa haciendo esto, hasta que nos quitaban la compu y nos íbamos a la de el a repetir el proceso. Lindas, lindas tardes… el tema es que después de un buen tiempo la computadora y el Internet, que son prácticamente ya sinónimos, han tomado un protagonismo casi absoluto en nuestras vidas, ya después de unos años me acuerdo sentarme por lo menos unas diez veces al día, durante tres minutos en la computadora a revisar rápido mi mail, ver si estaba la chica que me gustaba conectada en el Messenger (caso en el cual los tres minutos ya se transformaban en horas) y a bajar música y/o ver e estado de mis anteriores descargas musicales.
Ahora esto es mucho mas intenso, tenemos no solo un Internet mucho mas rápido y eficiente, siendo esta la consecuencia positiva, sino que tenemos también estas paginas Web que se están tragando nuestras vidas, como youtube, que se ha transformado en una especie de memoria colectiva de la humanidad, es como un cerebro gigante en donde existen millones de horas de registro fílmico que sirven para ilustrar cualquier historia que podamos contar o sacarnos de dudas ante la inexactitud de algún recuerdo borroso, y es además un reflejo tan fiel de la incultura en al que vivimos, que uno de los videos/recuerdos que mas se visita en nuestro youtube/cerebro es alguna canción de algún subnormal sin talento o el video de un niño mexicano que se cae a un río. O el Facebook… dios mío, el Facebook… este paraíso para el exhibicionista asolapado y el voyersita autorizado está alcanzando dimensiones estratosféricas, es decir, para los que vivimos fuera de nuestro país de origen, el Facebook es una muy buena forma de mantenernos informados y en contacto con nuestras familias y amigos, de darle tribuna a las estupideces que uno suele decir, como es mi caso o de encontrar gente afín a nosotros. Y esto ultimo es una de las cosas que mas llama la atención, los grupos en donde la gente se registra para contarle al mundo las cosas mas ridículamente estúpidas y obvias de su existir, grupos en donde buscamos a veces sentirnos identificados relacionándonos por practicas que son tan estúpidas como comunes, como esos que dicen “yo también duermo cuando tengo sueño” o “amo los fines de semana” y la gente comenta! “si, los fines de semana son lo mejor!! Mucho mejor que los días de entresemana!”… dios mío, ¿estamos perdiendo nuestra identidad de tal forma que nos identificamos con cosas tan generales como esas? Yo creo q sí y es una pena… por supuesto que también existen grupos de actividades interesantes y otros con contenido altamente humorístico e inteligente, pero son definitivamente los menos. O también el nivel de exposición al que el Facebook nos somete, nos expone de una manera brutal y abusiva, y lo mas loco es que es creo el único medio en el cual no puede tener uno la libertad de decidir si quiere estar o no, o sea, si uno no tiene una cuenta, eso no evita que algún amigo o familiar tuyo ponga fotos en donde apareces haciendo huevadas, lo mas loco es que no solo la mejor sino la única manera de combatirlo es desde adentro, se ha convertido en casi un necesidad, la necesidad de exponerte para que no te expongan otros. Una vez mas, no me siento por encima de esto, yo estoy conectado en este momento al Facebook y apenas termine este texto, ahí es donde lo voy a colgar porque lamentablemente se lee mucho mas ahí que en mi blog… resulta alucinante como algo que hace muy pocos años no existía sea ahora algo absolutamente básico, es como que si no eres parte, no te enteras de nada.
Es un fenómeno parecido al que se dio con los teléfonos celulares; que antes se tenían poco y por motivos mas que nada laborales y ahora si no tienes uno es como si te faltara un brazo. Y es ahí en donde yo he caído como una victima del consumismo, se me ha fabricado una necesidad que ahora pretendo satisfacer, me explico: hace ya unos 6 meses, el celular mío empezó a apagarse todo el tiempo, por lo que decidí que quería uno nuevo, pero no cualquiera, uno chévere, uno moderno, esos que te hacen hasta masajes y la mejor manera de conseguirlo era cambiarme de empresa y que la empresa nueva me lo regale, claro! Agarrarlos de estúpidos a estos, el consumidor manda! Pero no… estaba muy equivocado. Vodafone, la empresa que ahora se encarga de administrar mi comunicación telefónica y de probar los limites de mi paciencia, así como la profundidad de mis frustraciones me ofreció un blackberry para cambiarme, un blackberry que nunca necesité, lleno de funciones que no me sirven y que realmente no harán ninguna diferencia positiva en mi vida pero que ahora añoro tener entre mis manos de una manera casi compulsiva!! Y es que hace 4 meses que llamo de manera casi diaria a las oficinas de la empresa a pedirles que me lo envíen, el teléfono tendría que haberme llegado a los 3 días de iniciado el proceso de “portabilidad” o sea, hace 3 meses y 27 días… pero nada. Es evidente que el conflicto entre Vodafone y yo ya ha pasado al plano personal, pero cuando digo personal no me refiero a que me jode mucho, así como dice Bruce Willis en una película cuando ya le mataron a la esposa o algo “ahora esto es personal”, no, no es eso, aunque si me jode mucho, cuando digo personal es porque ya me conozco personalmente a todos los telefonistas colombianos del centro de atención al cliente de vodafone, ya he hablado con todos… he llamado tantas veces que ya no tengo ni que identificarme, me preguntan hasta por mi familia, “lo de siempre Sr. Ferraro?” –“hola, si, quisiera mi blackberry por favor” –“por supuesto! Acá estamos anotando para que se lo envíen lo antes posible, le llegará antes del final de esta semana”… y nada, ya me imagino la foto que debe de haber mía en la pared de la oficina con todos riéndose alrededor, haciendo apuestas sobre cuando le llegará el teléfono a este peruano cojudo…. Pero yo solo quiero decir que no me rendiré! No! Tendré pronto el blackberry en mis manos y las dos semanas de satisfacción material que me traerá serán aprovechadas al máximo! Podré entrar desde mi blackberry al Facebook y crear un grupo que se llame “Yo también permití que Vodafone me tome por imbécil durante meses” y talvez sea el único miembro, pero no importa porque podré asegurarme de ello desde cualquier lugar con mi Blackberry.

sábado, 8 de mayo de 2010

Deuda

Jagger descubrió que el anticipo de un momento, pasajero y feliz, puede dejar tantos rastros previos como recuerdos satisfactorios posteriores, que soñar la vida y tirarla en un papel le da cierto poder sobre sus sueños, su futuro y su amor sincero.




Deuda

El bostezo de mi pecho vacío
Clama por un minuto de muerte, de verte
Prende un cielo de memorias de luz y sigue,
Siente tu camino y se aferra al futuro

Extraña un beso corto, de tranquilidad,
de ojos cerrados y silencios secuenciales, eternos…
Infinitos, ajenos a mañanas pasajeras y despóticas
Negando la distancia y comprando un paseo por tu espalda

Se proyecta certero y lleno de un cansancio expectante,
cría una satisfacción anticipada, la educa y reserva,
la coloca en alguna hora de una mañana compartida,
con la locura de tu paz y el remolino de mi mente.

Vuelven las flores nocturnas y entre un guiño de promesas,
Despiden tu especie y llenan el aire de un regocijo constante,
Se abren camino entre las sabanas de tu voz y tus recuerdos,
Se riegan de sonrisas y crecen en dirección a tu puerta.

Me encierro en el pétalo primero y natural, me desenvuelvo…
Y en tres movimientos relativos,
tus parpados echan trozos de tu alma…
te pido luz y me la das, despierta, serena y llena de mí.


Jagger

jueves, 29 de abril de 2010

Los Chocolates de María pte.2

Maria flota con cada vez mas control y tener el privilegio de flotar con ella hace que perseguir sonidos sea cada vez une experiencia mas alucinante.


Los Chocolates de María (Cont)


Enrique se sintió un poco mareado, la imagen de María yéndose lo llenó de una cantidad de sentimientos encontrados, la quería detener, que se quedara un rato mas con él pero, ya no sabia de que hablarle, así que tal vez no era tan malo que se fuera, sentía que si seguía hablando, podría haber empezado a decir tonterías, aunque lo de los bienes raíces y eso… ¿no eran un poco tonterías ya? Mmm... Sí, un poco, ¡he estado hablando tonterías todo el tiempo! ¿La habré aburrido? Bueno, bien podría ella haberme interrumpido… aunque se le veía muy concentrada en aferrarse al banco para no flotar… ¿y habría estado flotando por mí? ¿No habrá sido talvez que tenia tantas ganas de irse, por el aburrimiento, que casi casi se va volando? ¡Claro! Estaba harta y se aferraba al banco por educación… para no hacerme sentir mal, debe de haber pensado que me debía un rato de atención en agradecimiento por los chocolates. Y yo sometiéndola a una clase maestra con las tres tonterías que se sobre banca… ¿me habrá prestado atención? No parecía seguir el hilo de lo que yo hablaba… ¡tal vez estaba sintiéndose un poco mal! Claro, porque la hermana tenia aspecto de estar enferma, seguro están enfermas las dos, eso debe ser, además, yo estoy un poco mareado, seguro me contagió eso que tenia la hermana a mi también, pero bueno, no importa… mientras no me haya escuchado hablar tonterías sobre la banca, todo bien. Se comió sus chocolates y hablamos, hablamos por primera vez y aunque me la pasé diciendo tonterías, el calor de su mano y la suavidad de su beso de despedida no me los quitara nadie, no se si este mareo es por emoción o porque se me ha pegado la malaria de la hermana, pero estoy contento, creo… vamos a ver que pasa la semana que viene, a ver de que le hablo. Enrique respiró hondo, como para quitarse la ansiedad, se puso de pie y se fue caminando a casa, eso si, repleto de satisfacción, dudas y nauseas.


La cara de Alberto Collantes, policía de transito desde hacia veinte años, mostró una expresión de sorpresa que le hizo interrumpir sus labores al escuchar, del auto negro que tenia detenido al lado suyo, la voz de una señorita que, con un tono de voz moribundo, le exigía que les diera pase porque ella agonizaba y de llegar a morir, los muy importantes contactos de su padre lo harían despedir inmediatamente. “¿no ve que me muero hombre?” dijo Catalina de nuevo al policía mientras este las autorizaba a pasar apuradísimo y muy preocupado por la salud, no queda claro si física o mental, de la señorita pasajera. “Ay, dios mío, que mal me siento… creo que me muero, me duele el estomago y me siento muy pero muy nauseosa… ¿falta mucho para llegar al hospital?” Preguntó Catalina con la mirada perdida en el techo del carro. “estamos yendo hacia la casa Catita, ¿no te das cuenta? No tienes nada, ahí descansas y se te pasa… es obvio que te duele la panza, si te comiste 15 chocolates en media hora” - le recriminó María, quién solo quería pensar en su encuentro con Enrique y los quejidos de su hermana hacían de eso algo imposible. Cada vez que el recuerdo de los dedos de Enrique entrelazados con los suyos hacia que se separara del asiento empezando a elevarse, caía repentinamente al oír uno de los “memueros” de Catita. – “¿Y tu María? ¿Por que flotabas? ¿Era por comer los chocolates amargos? ¿Mamá, los chocolates amargos te hacen flotar? Yo por eso no como chocolates amargos pues, de ahí me pongo a flotar y me pego un mareo, que ni te cuento, a mi las alturas nunca me han sentado bien…” – “no Catita, María flotaba por estaba sintiendo algo lindo, a veces, cuando una siente algo lindo… flota” – Dijo su madre mientras volvía a dejar notar la sonrisa ambigua, entre serena y cómplice que mostró mas temprano. María notó dicha sonrisa y decidió concentrarse en el aire que entraba por la ventana del carro y que suavemente le tocaba la cara mientras de fondo oía a Catita decir que ojala nunca ella se elevara igual, pues estaba segura que habría muchísimo riesgo de caer y acabar con la cadera fracturada.


Llegaron a casa unos minutos después y mientras Catalina subía lenta y dramáticamente hacia su cuarto, María fue a saludar a su padre que tomaba un whisky en su estudio, no le gustaba que lo molestaran, así que entraría solo a darle un beso. “¿Cómo les fue, me extrañaron?” – “Si papá” – mintió María, “que pena que no viniste” – “Bueno, el próximo martes si voy, pero no nos vamos al cine, tengo que ir a ver unos negocios a La Punta, o sea que podemos aprovechar para caminar un poco por la playa, ¿Qué te parece?” – “Ah… muy bien, si, vamos…” a penas la ultima silaba de esa frase dejo los labios de María, se dio cuenta de que ese día no vería a Enrique, pensó en que casi ni le había hablado y que si no aparecía, el pensaría que no le gustó que se acercara, esto le causó un poco de angustia, contar con la seguridad de verlo el martes siguiente le había venido causando un sensación de satisfacción que se hacia mas notoria ahora que la incertidumbre la reemplazaba. María pensó que se había enamorado, pero pensó también que era muy pronto y que no podía ser… ¿o si? Bueno, la única manera de saberlo era viendo a Enrique de nuevo.

Eran las siete de la mañana cuando María bajó sigilosamente la escalera y se dirigió al garaje, ahí, ya vestido con su uniforme de chofer, Oscar limpiaba el auto y esperaba al padre de María para llevarlo al trabajo, Oscar llegaba unos veinte minutos antes de la hora de salida, se cambiaba, se engominaba bien el pelo y esperaba limpiando el auto a que llegara la hora de partir. El tiempo apremiaba y María sabía que tenia que llevar a cabo el plan que había estado gestando toda la noche para avisar a Enrique que el martes siguiente no estaría ahí en el paseo Colón ni en el cine. Su padre estaba apunto de bajar y se iba a molestar mucho si la veía hablando a escondidas con el chofer y en ropa de cama. “Oscar, por favor ven…” Oscar dejó de peinarse en el espejo de auto y se dio vuelta para ver que quería María. “Por favor, cuando regreses de dejar a mi papá en su trabajo, pasa por el paseo Colón y dale esta nota al chocolatero italiano ese que siempre nos vende chocolates. “Pero si yo tengo que volver para llevar a tus hermanos al colegio… no me va a dar el tiempo…” le respondió con toda sinceridad el chofer. “Por favor Oscar, por favor, si que puedes, tu siempre me has dicho que si te dejaran ir mas rápido en este carro, tu podrías hacerlo volar, te prometo que si me haces este favor, nunca mas te hago esperar ni un minuto cuando me recojas de algún lugar… por favor” – “Bueno, voy a ver que puedo hacer…” – “Gracias Oscar, me voy que ya baja mi papá” dijo María mientras flotaba hacia arriba de las escaleras para volver a aterrizar en la puerta de su cuarto con la única intención de dormir un poco ya que no había dormido casi durante la noche y, en al medida de lo posible, soñar con Enrique.

jueves, 8 de abril de 2010

Los Chocolates de María

En un intento por demostrar la relatividad del tiempo, decidí espiar de manera sutil diversos pasajes del mismo y noté que además de Jagger y yo, hay otras personas que también de alguna forma se dedicaron a perseguir sonidos. María fué, es y seguirá siendo una de ellas.





Los Chocolates de María

María se encogió de hombros al pensar que pronto seria la hora de salir, la situación le causaba como un cosquilleo extraño, una mezcla rara de ansiedad y nerviosismo. Había ido los últimos tres martes a caminar por el centro de Lima y, desde la segunda vez, pasaba por el mismo proceso a la hora de partir. Tenia como ganas de no ir y de ir a la vez, estaba muy linda, con su mejor vestido pero por dentro una parte suya rogaba para que su hermana Catalina se inventara algún malestar y las obligaran a quedarse en casa, pero no, todo andaba bien, Catalina estaba perfecta, se había recuperado ya de su ultimo y gravísimo resfriado y contaba también los minutos para salir a pasear.

Su madre las mandó llamar, el auto las esperaba afuera ya con el motor encendido, Catalina entró hacia el fondo, luego entró María, su madre se sentó en el asiento de adelante, al lado del chofer y le dio la orden de partir. – ¿Mi Papá no viene? ¿No vamos al cine entonces? – Preguntó María, - No, nos vamos a caminar por el paseo Colón nada mas- Respondió su madre mientras la miraba con una expresión un tanto ambigua, entre serena y cómplice. María sonrió por dentro y volvió a entregarse a la ansiedad de quién se anticipa a algo lindo. Catalina empezó a quejarse con su madre, a pedirle que por favor ese verano, en enero, cuando la familia entera viajara por vacaciones, no fueran a un lugar de playa – Ya se que es cumpleaños de María y ella quiere ir a la playa, pero tu sabes que a mi el mar me da alergia Mamá, acuérdate de las ronchas que me salieron esa vez que me metí, mejor vámonos de viaje a otro lado ¿tu que dices María? ¡Por favor! Tu sabes que me da alergia el mar, es una enfermedad, no es mi culpa- María asintió sin haber oído una palabra, estaba muy distraída mirando por la ventana como para oír la tonterías que hablaba su hermana mayor, además ya casi llegaban y había que concentrarse en dejar los nervios de lado.

El chofer las dejó en una esquina y se fue a ver donde estacionaba el auto, su madre les dijo que ella las miraría sentada en un banco en la esquina mientras ellas caminaban, le dio a cada una un poco de dinero para que se compraran chocolates y les dijo que volvieran en una hora y sin retrasos. Las dos fueron directamente a donde el italiano que hacia chocolates, eran los más ricos que habían comido jamás, María prefería los amargos y Catalina los de leche, los amargos le hacían daño según ella. Luego de que las dos terminaron de escoger los suyos, el chocolatero le cobró a Catalina lo que debía pero, cuando llegó el turno para pagar de María le dijo la misma frase que le había dicho las ultimas tres semanas, la misma frase con la que María soñaba cada día y que, aunque sabia ya desde antes que la iba a escuchar de nuevo, le sonaba tan dulce como si fuera la primera y ultima vez que la fuera a oír, - “El joven Enrique ya pagó por usted” – Le dijo y ella, al oírlo empezó a elevarse un poquito en el aire, solo tres o cuatro centímetros por sobre el suelo, cerró lo ojos, puso el dinero que le había dado su madre en su bolsillo y flotó. Catalina empezó a tirarle del vestido de manera insistente – “María… ¿Qué pasa? ¿Por qué estas flotando? ¡Yo también quiero flotar, ya baja! – Pero María flotó por un par de minutos mas, Catalina se cansó y se fue a hablar con algunas amigas y María siguió flotando y flotando, y flotó hasta que una mano se entrelazó con la suya, solo por dos segundos antes de soltarla, la hizo aterrizar lentamente y cuando sus dos pies ya tocaban el suelo, abrió los ojos, vio a Enrique y dijo –“hola”. – La cara se le llenó de una sonrisa enorme, una sonrisa que solo logró hacerse mayor cuando escuchó a Enrique saludarla de vuelta. – “Hola María…” dijo Enrique con nerviosismo -“¿Vamos a Caminar un poco?” Le preguntó después, a lo que María, luchando contra la parálisis que la ansiedad de la situación le causaba, respondió que sí con un casi imperceptible movimiento de cabeza. A penas empezaron andar la emoción hizo que María empezara a elevarse de nuevo, dos o tres milímetros solamente, pero lo suficiente como para que caminar se le hiciera un tanto complicado, tenia que esforzarse mucho para que las puntas de sus pies tacaran el suelo. Enrique la llevaba de la mano y como un niño llevando un globo de helio, ella agradecía dentro suyo el hecho de tener las monedas en su bolsillo, ese peso, aunque mínimo, la mantenía de alguna manera mas cerca del suelo, pero al pensar que tenia las monedas porque no había pagado por los chocolates y que los chocolates los había pagado Enrique, ¡entonces flotaba mas y mas todavía! Iba a despegar e irse hasta dios sabe donde cuando él le propuso sentarse en un banco, ella aceptó y metiendo sus dedos entre las barras de madera del banco, logró aferrarse al el y pudo por fin darle toda su atención a lo que decía Enrique – “Está bonito el día hoy ¿no? Perfecto para salir a caminar ¿no lo crees?”- Decía Enrique con la voz temblorosa, casi arrepintiéndose de hablar del clima y como queriendo volver a comerse cada palabra que salía de su boca, era la primera vez que hablaba con María, los martes anteriores no habían pasado de sonrisitas lejanas para agradecer los chocolates por parte de ella y miraditas de galán confiado y seguro por parte de él, pero ahora esto iba en serio, ahora había que ir un poco mas allá y Enrique lo sabia, se sentía seguro de que María se sentía igual que el, no solo por como había venido flotando sino también por como le sudaban las manos cuando habían venido andando, esto lo hizo sentirse un poco mas confiado y cambió el tema, empezó a hablar ahora interminablemente sobre el hecho de que quería ser banquero, se empezó a esforzar realmente en demostrarlo, habló primero de bienes raíces y otros temas relacionados. María escuchaba lentamente como el hablaba de tasas de interés, hacia la que entendía cuando realmente el único interés que tenia ella por alguna tasa giraba alrededor de heredar el finísimo juego de Té de su abuela. no dijo casi ni una palabra en todo el tiempo que duró la conversación, solo sonreía, pero al final de la media hora que habían estado juntos y luego de ver que su madre la llamaba desde lejos solo llegó a decir –“ Enrique, muy ricos los chocolates, gracias… oye, si no me ves por aquí la próxima semana es porque vino también mi padre y cuando el viene vamos al cine, a ese cine que está ahí en la esquina… me tengo que ir, mi mamá me llama, me parece que mi hermana Catalina se siente mal o algo así por lo que veo- su madre la llamaba con insistencia mientras le daba algo de beber a Catalina quien aparentemente estaba sufriendo de uno de sus terriblemente inoportunos mareos vespertinos. María le dio un beso en al mejilla, le agradeció los chocolates de nuevo y, esforzándose enormemente por no flotar, se alejó con dirección al carro.




SoundChaser

domingo, 28 de febrero de 2010

Jaime Ferraro y el síndrome post post

Esto de escribir algo y que alguien lo lea es un tema, un tema complicado, yo hablé tonterías toda mi vida y sigo dedicándome, hasta el día de hoy, a ver la manera de hablarlas mas aun y, de ser posible, haciendo uso de diferentes idiomas y medios de expresión. Pero no toda mi vida supe que está era la actividad que mas me habría de llenar, antes de eso hubo que experimentar y yo de niño experimenté con varias actividades diferentes, la gran mayoría impuestas por mi madre quien siempre quiso (y me imagino que aun quiere) que fuera deportista. La primera de todas las que puedo recordar se dio cuando tenía unos tres o cuatro años en el “Little Villa”, el lovely pre school este que mencioné en algún post anterior, en donde me matricularon en clases de Kung Fu. Todavía me acuerdo lo genial que me sentía antes de empezar las clases, soñaba que aprendería Kung Fu, me cambiaria el nombre a “Sonny” en honor al protagonista de “Miami Vice” y saldría junto con los otros niños de la clase a combatir el crimen a la calles mas peligrosas de Lima. Pero la cosa no fue exactamente así, básicamente lo que hacíamos era hacer como ranas, como conejos y algún otro animal estúpido que ya no recuerdo durante la hora entera que duraba la clase… “Paciencia Sonny, este es solo el comienzo, Bruce Lee no pateaba cráneos desde el primer día de clases” pensé y me quedé mas tranquilo, talvez el año siguiente ya tendríamos nuestras primeras incursiones callejeras, por ahora había que dedicarse a que lo del nuevo nombre pegara, así que me la pasé casi todos los regresos en el carro tratando de convencer a mi prima Ceci, quien salía de sus clases de ballet, de que me dijera Sonny.
Este plan tampoco resultó, los criminales siguieron delinquiendo impunes por las calles, Ceci nunca me dijo Sonny, en la clase seguimos haciendo como ranitas y yo no podía salir a combatir el crimen con un nombre como Jaime, no era digno.

Al cabo de un par de años, ya en el colegio, mi Mamá insistió en que me metiera a jugar basket como lo hacia mi hermano mayor, y la verdad que me era fácil, yo para ese entonces ya era bastante mas alto que mis compañeros o sea que no tuve mayor problema hasta que el entrenador me dijo que había que correr… ahí si que no estuve de acuerdo y eventualmente convencí a mi Mamá de que me sacara de ahí. Pero no significaba que este era el fin de mi carrera como un deportista frustrado, ahí pasé a deportes mas aristócratas como el tenis y el golf en el primero duré dos meses y me aburrí, el segundo lo disfruté un poco mas, hasta que le inventé un variante en donde yo me metía dentro de la piscina vacía de mi casa y disparaba la pelota contra las paredes para esquivarla, un día perdí y de la peor manera cuando la pelota me cayó en la cabeza y me desmayé, esto me causó un lesión psicológica que impidió que siguiera jugando… pasé al surf y la natación con resultados similares, intenté andar en skate , me dolió mucho y el futbol me gusta para mirarlo y jugarlo solo en el PlayStation… Así que adiós deportes, muy rico todo, muchas gracias…

Siempre me gustó mucho la música, me gusta mucho hasta el día de hoy, creo que debe ser una de mis tres cosas favoritas de la existencia, por lo que de ahí decidí que aprendería a tocar la guitarra, decisión que hasta el día de hoy no he podido llevar a cabo propiamente ya que creo que no tengo el talento, pero sigo cargando mi guitarra por donde voy con el fin de regalársela a mi hijo Jagger algunos años después de que decida nacer y con la esperanza de que él la use para reparar de una vez este mundo deforme e insensible…
Pero fue durante una obra de teatro, “La vida es sueño” para ser mas especifico, cuando que me di cuenta que me gustaba la poesía y la literatura en general, la fui a ver y al día siguiente escribí mi primer poema, un poema terrible que todavía me sé de memoria pero que no comparto por vergüenza, lo guardo escondido en un recuerdo que quemaría si quemar los recuerdos fuera posible… un tiempo después empecé a escribir estas crónicas y hace algunos meses, con el afán de que se me forzara a escribir mas seguido, decidí empezar este blog. El problema es que ahora este afán está dando resultado, hay algunas personas que lo leen y me fuerzan a través de mails o en vivo a escribir mas seguido y ya que simplemente me he quedado sin ideas, he decidido, ya habiendo explicado como es que llegué a verme secuestrado por este medio de expresión, a explicarles que si no publico alguna crónica no es por vago sino porque no se me ocurre nada, y no es que no busque, no, si busco, me la paso intentando interpretar lo que el universo me quiere decir, por ahí que despierta alguna idea y me dan ganas de contar lo que pienso al respecto de algo en particular y lo termino expresando de esta forma. Lo que pasa es que el universo me habla de maneras muy particulares, o es que talvez yo me la paso intentando escuchar demasiado… hace unos días me ocurrieron una par de eventos a los cuales les intento dar sentido y ver si algo me quieren comunicar…
Todo empezó una tarde hace unos días, volvía yo del trabajo en un estado famélico pues no había comido nada en todo día, así que decidí pasar a mi buen amigo Shaq, un pakistaní que prepara uno de los mejores Kebap del mundo entero, Shaq a mi me quiere, debo ser uno de sus mejores clientes, ya ni me pregunta lo que quiero, simplemente me ve venir y lo prepara, un genio… compré mi kebap de medio kilo con todo menos aceitunas, lo pedí para llevar y cuando iba hacia mi casa, cargando el oloroso Kebap en una bolsita en mi mano derecha y a ala altura de la rodilla se me acercó por detrás un vil y cruel perro, que debe haber sido chino porque llegó silente como un Ninja y de un solo mordisco arrancó mi anhelado almuerzo de la bolsa y partió a la carrera mas que satisfecho… un literal y completo hijo de perra! Después de quedarme atónito por unos segundos no me quedó otra alternativa que darme media vuelta y volver a donde Shaq para comprarme otro Kebap, este lo cuidaría mejor por supuesto, ningún perro habría de arrebatármelo ya… ya en mi casa, comiendo el segundo Kebap, avergonzado por la forma en la que Shaq me había felicitado al nombrarme el engullidor mas rápido que había visto en su vida, pensé un rato en lo que me había pasado con este perro y concluí que era mala suerte y ya…

Al día siguiente tenia que bajar al centro de Barcelona a hacer algunos tramites y tomé el autobús, mi medio de transporte preferido, cómodo, lento y tranquilo, como si fuese un representación metálica y funcional de mi ser… genial, me encantan los buses en Barcelona, así como toda su fauna compuesta por decenas de desconcertados ancianos que se suben y andan por sus pasillos con la misma peligrosidad con la que uno caminaría por una cuerda floja en el circo. Me senté en mi lugar preferido y mientras oía música miraba por la ventana muy contento hasta que, en una de las paradas, sucedió uno de los sucesos mas traumáticos de toda mi vida, se abrió la puerta del autobús y como si fuera una cosa normal entró y se puso casi al lado de mis pies un animal repugnante y terrorífico, capaz de causarme un infarto simplemente usando el poder de su existencia, una paloma gris y gorda, lista para empezar a aletear por todo el autobús llevándose las vidas mías y de algún otro fóbico que se encontrara ahí… es que yo a las aves, y sobre todo a las palomas, les tengo miedo, pavor, pánico!! Pero a lo único que le temo más que a una paloma, es a una paloma en un lugar cerrado! Es para mí como un cartucho de dinamita con la mecha prendida y a punto de estallar en un sinfín de aleteos asesinos! Y adentro de un autobús lleno de gente inocente! Esta era una catástrofe a punto de ocurrir! Así que mientras seguí meditando que hacer, noté que mi pierna derecha, en un acto heroico y absolutamente independiente, ya que mi cerebro se hallaba paralizado, se aferró a su instinto de supervivencia y le pego una patada tal al monstruo este que lo mando a estrellarse con uno de los vidrios para yacer luego muerto al lado de la puerta… fue increíble! había salvado la vida de todos en el autobús, pero mas importante aun, había salvado la mía! Pero luego observé que todas las personas de bus me miraban horrorizadas, como si no reconocieran el heroísmo de mi acto, me miraban con la desaprobación con la que mira un vegetariano a un parrillero argentino! Ancianos malagradecidos! Ese bicho lleno de gérmenes les podría haber causado un enfermedad y matado cosa de minutos… pero bueno… entiendo que no todos saben apreciar lo que un ciudadano hace por ellos así que me dirigí a la puerta, no en la que yacía el cadáver del enemigo, por si acaso no mas, no fuera a volver de la muerte… uno nunca sabe… me dirigí a la otra puerta y me bajé del autobús.

Ya caminando por el centro y pensando en lo que había ocurrido, sumándole el suceso con el perro, empecé a pensar que talvez el universo me estaba haciendo pensar en mi vinculo con los animales, o cuestionar mi actitud hacia el pájaro… el perro se comió mi Kebap pero básicamente por hambre, de hecho hubo un poco de mala onda ahí, pero bueno no lo juzguemos, podía haber tenido un mal día el pobre perro chino ninja, por ahí que se lo robó para darle a sus cachorros, pero la agresión del pájaro si había sido claramente un ataque directo… pensé en la violencia que por ejemplo se da en las corridas de toros, en cuan en contra estoy de ese espectáculo en el cual se le tortura a un toro hasta que cae muerto… lo comparé con mi reacción ante el pájaro… talvez debía escribir sobre eso, claro, cuestionar la afición que tiene la gente por un espectáculo que a mi me parece repugnante. Pero claramente no tenia sentido, lo que me había pasado a i era diferente, yo a diferencia del torero no había decidido concientemente colocarme en esta situación de vida o muerte, eras o tu o yo paloma! Lo siento, pero te tocó perder… me quedé pensando en que esto era talvez una simple manifestación arbitraria de eventos, que no me forzaban a escribir sobre algo en particular, sino talvez a escribir un texto arbitrario como la vida, que a veces suena cierta pero a veces también ridícula y sin mucho sentido, que tenia que ponerme a escribir simplemente, con la misma obligación que uno se ve obligado a vivir por mas arbitraria, ridícula y estúpida que la vida o este texto pudieran parecer. Quedará solamente enfrentarme en la ansiedad posterior a una de estas entradas, enfermedad que me gusta llamar en mi cabeza como “el síndrome post post” y ver que pasa.

sábado, 30 de enero de 2010

Tiempo

Jagger siente que el tiempo es cruel con quien no debe, que su transcurrir tendría que estar sujeto a la voluntad del pasajero y que un momento, por mas efímero que sea, puede llegar a encerrar una infinidad de eternidades.




Tiempo


Me miras lento, con una nota en tus ojos
Mis manos tiemblan conteniendo un verso
Reprimiendo elogios a lo etéreo
Mientras la tarde grita, mientras se calla el tiempo

Tu voz de nieve se aloja en tu garganta
Mis manos solo escriben en tu cuello
Un delirio, de una tarde, de tu pelo
De dos verdades, de un minuto, de lo eterno

Te adivino un gesto, un canto nuevo
Lo haces libre, con los ojos, con tu aliento
Un silencio oscuro precede a tu partida
Tus manos se hacen aire y tus dedos…
Fugaces y violentos se confunden entre acordes

La noche reclama su lugar, yo te pierdo,
Mis manos buscan un verso en tu ausencia,
Contemplan vacías y serenas el naufragio de otro sueño
Viven entre pausas, encontrando desenfreno, evocando…
Reviviendo el destello de lo ajeno, de lo pasado.

Vuelven las horas, el sol traiciona
Se duerme el verso junto a tu voz de nuevo,
Se pierde el día, se confunde con tus manos,
No se mueven más mi pluma y tus acordes,
Una vez mas la tarde grita, una vez más se calla el tiempo.



Jagger

domingo, 24 de enero de 2010

Yo quiero ser bombero


Yo empecé mi “educación” en el “Little Villa”… oh yeah, a beeeautiful pre-school en donde le enseñaban a uno que el rojo, era rojo, si… pero era mejor rojo si es que el rojo era “red”, también que tu perro era lindo, pero que era muuuuucho mas lindo si es que era “dog, or even doggie” y la lección mas importante de todas, la que debía aprenderse bien y muy bien para el resto de la vida… no hablarle al señor ese feo y moreno que venia al parque en donde salíamos a jugar a vendernos helados, “ese te secuestra pues hijito!! y te lleva y te vende por ahí”, nos explicaba la “miss”… - “¿y al otro señor también feo y moreno que está vestido de guardia? ¿A ese si le puedo hablar, miss?” – “claro Jaimito, a ese si, el está para cuidarte, pero tampoco le hables tanto, uno nunca sabe, a estos los cambian seguido, salúdalo no mas y de ahí te vas a jugar con tus amiguitos”. Era lindo el “Little Villa”, yo me lo pasaba bien jugando ahí, corriendo de un lado para el otro o matando insectos que encontraba en la tierra, eso si, siempre muy atento de la mirada del heladero demoniaco que nos acechaba desde la esquina… con mucho cuidado de no ir por ahí…

Luego pasé al colegio, al “Inmaculado Corazón”, ahí se hacían cinco años y, de la manera que las monjitas estas nos pintaban la situación, este era una especie de purgatorio en donde seriamos evaluados todos constantemente para ver si es que podíamos acceder al paraíso que era el “Santa Maria”, - “ahí solou aceptan a los mehores jaimitou! Only the best, and con essa letra que tienes no vas entrar!” me decía la monja y yo sufría, mierda tengo que mejorar mi letra!!! Pensaba… y mi Mamá lo pensaba también, así que me puso en clases con una mujer que me recibía en su casa, me daba cuadernos de caligrafía y unos juegos raros de armar que, por lo que escuché alguna vez a ella decirle a mi Mamá, mejorarían mi “motora fina”, -“ma, ¿estoy mal de la motora fina? ¿qué es eso, donde está…? ¿mejor sino vamos al doctor pues…?” – mi Mamá me decía que no me preocupara, pero yo estaba aterrado, ojala no me tuvieran que operar de la motora fina… ángel de mi guarda… por favor cúrame la motora fina que quiero estar vivo para poder ir al Santa Maria!!
Bueno, la motora fina no me mató, es un mal que cargo hasta hoy pero cuyos síntomas se manifiestan cada vez menos gracias a las computadoras y al Microsoft Word que son, para un discapacitado motoro fino como yo, una especie de silla de ruedas.

En la primera parte de la primaria no recuerdo nunca haber estudiado, yo simplemente iba, soñaba despierto toda la clase y milagrosamente pasaba los cursos, nunca con las mejores notas, pero pasaba y todos los años, al final, en la ceremonia de entrega de premios a los mejores estudiantes, me debatía entre la ganas de que llamaran mi nombre para sacarle una sonrisa a mi Mamá y la vergüenza que me daba salir ahí delante de todo el colegio a pararme como un cojudo… lastimosamente nunca le saqué la sonrisa y gracias a dios, nunca me llamaron. (sorry ma, algún día).


El patio del colegio era grande, pero a los niños nos dividían por zonas para jugar, y para evitar que nos saliéramos de la zona demarcada, convertían a una cierta cantidad de niños del ultimo año en “policías”, estos tipos, portando una placa y usando una banda naranja, estaban encargados de atraparte y privarte del resto del recreo si lo consideraban necesario. Esto se convirtió en mi juego preferido, me transformé en una especie de fugitivo de la ley, no tenia muchos amigos con quienes jugar y la vida solitaria del fugitivo me atraía, entonces me dedicaba a correr por todo el patio llamando la atención de estos fascistas para que me persiguieran y me atraparan, para luego escaparme de su prisión y empezar de nuevo… para mi era un juego, me cayeron algunos golpes ya que estos niños eran mayores que yo, pero me divertía mucho. Luego de un tiempo cuando llegué al ultimo año y mi tamaño hacia que fuera muy difícil que estos tipos pudieran detenerme, el juego se volvió aburrido, así que cogí una placa de policía que me había comprado en un viaje y empecé a ejercer la “justicia” yo mismo, fueron dos días en los cuales me convertí en un policía ejemplar, atrapaba a todos los que ahora jugaban mi anterior juego favorito, esto no agradó a los policías reales y después de un enorme operativo fui arrestado por varios de mis compañeros y llevado a ver a la sister Goebbels, ella me miró un rato y me dijo “mmm así que impersonating an officer… ¿no quierrres ser un poulicia de verrrdad?” - “yes, master! Perdón… yes sister!” respondí y me volví policía, pero mi carrera duró poco, al par de semanas fui acusado de brutalidad policiaca en un arresto y se me despidió de la fuerza con todos los deshonores del caso… una pena, pero parece que me embriagué de poder, yo no nací para fascista.

Al siguiente año, contra todo pronóstico y aun cargando con el fino mal motoro, entré al Santa María. Los primero meses fueron extraordinarios, el colegio era gigante, no había zonas que delimitaran nuestra diversión en los recreos, uno podía pasearse por donde quisiera, pelearse con algún compañero sin que nadie te molestara, jugar futbol, etc… era genial! Lo malo era que ya en este colegio, la técnica del sueño diurno y la vegetación contemplativa en clase, me traían resultados académicos bastante desastrosos… a mi me gustaba leer y creo que los buenos resultados en los cursos de letras los lograba obtener gracias a que me limitaba a satisfacer mi curiosidad leyendo lo que me dieran y luego, apelando a mi buena memoria, repetirlo en los exámenes. Pero todo se fue a la mierda cuando aparecieron las matemáticas, un enemigo vil, ruin y desalmado que, disfrazado de ciencia se dedicó a desaparecer mi autoestima, vapulear mi inteligencia y casi destruir mi relación con madre, este enemigo cuadriculado, rígido, severo como un militar, me resultaba absolutamente espantoso y, lo peor de todo era que, parecía ser muchísimo mas importante para las autoridades escolares que los cursos que a mi me gustaban. La matemática esta no era ninguna tonta, inclusive llegó, bajo el alias “algebra” a intentar aliarse con las letras, a quienes yo si apreciaba, para atacarme desde adentro convirtiéndose en una especie de caballo de Troya académico. La batalla fue ardua y muy larga, tomé diferentes posiciones para combatirla, al comienzo, como pacifista que soy, usé la técnica de Mahatma Gandhi, la de la resistencia pacifica, simplemente decidí esperar a que se rindieran y me dejaran en paz pero los resultados no fueron los mejores. En esa batalla fallecieron compañeros muy queridos por mi como la televisión, el acceso a los videojuegos y casi casi pierdo mi vida social! Mi madre sufría con mis resultados académicos y la verdad que yo también, así que al final tuve que rendirme y empezar, de vez en cuando, a ceder ante este repugnante enemigo para poder sobrevivir. Y es que yo sentía que en mi colegio, si a uno no le iba bien con los números, era considerado un alumno de menor nivel intelectual, o sea bruto. El sistema esta definido de esa manera, no importaba que pudieras mostrar algún tipo de habilidad en otro campo, los números eran los que mandaban, sentía que solo se buscaba mecanizarnos, quitarle peso al juicio crítico, a la capacidad reflectiva o de expresión artística, cualidades que eran consideradas simplemente como algo complementario, pero en lo absoluto determinante o tan siquiera representativo de la capacidad intelectual con la que uno pudiese contar como arma para enfrentarse a la vida. Recuerdo una vez en el colegio en una feria vocacional que se organizó y a la que llegaron representantes de muchas profesiones a hablar con los alumnos, me senté a conversar con un escritor y cronista limeño para que me contara un poco de lo que hacia, me acuerdo también que solo uno o dos compañeros mas míos se le acercaron también y que hablamos un largo rato sobre las ventajas y desventajas de la profesión, me comentó que era difícil, que el también había tenido que enfrentarse a profesores que como a mi, al decirles que le gustaban las letras, le habían respondido “bueno, entonces estudia derecho! Ahí te darán mucho para leer!” como si uno solamente porque le gusta leer va a sentirse contento leyendo una monumental cantidad de información que le puede importar tres carajos… Porque lamentablemente en estos tiempos se prioriza en demasía la necesidad compulsiva de hacer dinero, se olvida el hecho de que el dinero es solo un medio y se transforma en un fin de tal manera que, cualquier persona que pretende de alguna manera dedicarse a un oficio que “no da plata” es considerado un marginal, un “socialiston”, una persona sin ambición y muchísimas veces un fracasado… solo se le otorga la licencia para hacerlo una vez que ya es exitoso, o sea, claro te dicen “si! Puedes ser pintor, pero sé el mejor pintor!” o “sé lo que quieras, si quieres músico, pero mejor termina una carrera antes y después sé músico” (o sea, a ver si te desanimas en el camino) , pero si uno no es el “mejor” entonces la cagó… “si pues, pinta sus cuadritos, pero nada espectacular, no como Llona o Szyslo, esos si que pintan reeeeeeeeeegio… creo”.

Al cabo de algunos años logré terminar el colegio (para disgusto de la matemática, la física y la química) y decidí ir a la Universidad Católica, básicamente porque era la que mejor se adecuaba a mi muy tardíamente adolescente perfil de “anti”, “socialiston” y/o básicamente “vago”. No me fue difícil entrar, pude compensar con las letras la parte de las matemáticas y aprobé el examen pero, ya en estudios generales, la matemática se apareció de nuevo, con mucho mas fuerza y yo, simplemente, ya no tenia ganas para combatirla… me trasladé a una universidad que parecía estar mas adecuada para educar “vagos”, intenté un poco mas, me di cuenta que no quería estar ahí y me fui.


Alguna vez en mi casa escuché a alguien contar con cariño que mi hermano Carlos, de niño, se ponía un casco rojo y con sus cuatro o tres años de edad juraba, con convicción, que de mayor seria bombero. Esto inspiraba ternura en las personas mayores pero, dios nos salve de que se le hubiese ocurrido ser bombero en verdad! Y es que en Lima los bomberos son voluntarios, no son como los bomberos neoyorquinos medianamente bien pagados que vemos en la tele, en Lima los bomberos para muchos son unos cojudos, inclusive existe esa nefasta expresión muy limeña que dice “Pa cojudos… los bomberos”, que realmente lo que quiere decir es que si haces lo que sientes, a lo que la nobleza que tienes dentro te lleva pero no haces dinero, entonces eres un cojudo y mi hermano no es ningún cojudo, no solo es un tipo inteligente sino que es una de las personas mas buenas y nobles que debe haber en este mundo y creo yo que hubiese sido un excelente bombero, ahora trabaja en un tema de seguros que no entiendo muy bien y que la verdad espero no entender nunca, pero solo me importa que es feliz, que adentro suyo sigue siendo bombero, tan bombero como yo cuando escribo estas estupideces, y es que no pretendo quitarle valor a ninguna profesión ni oficio, pienso que todos son necesarios, pero que son igualmente necesarios. Alguien muy especial hace unos días me contó un anécdota de su familia, en la cual uno de sus hermanos, el mas serio y formal, le dijo al otro hermano, uno bastante ”hippie” o “vago” que sentía que los dos jugaban un rol de igual importancia para el mundo, uno para cambiarlo y el otro para manejarlo. Espero que pronto la educación publica en mi país mejore, pero creo que para que eso ocurra, tendrá que mejorar también la educación privada, que los colegios y universidades empiecen a darle el peso necesario a los factores humanos que todos llevamos dentro y el tema del dinero se convertirá en simplemente una consecuencia positiva de el trabajo que se haga, espero que podamos darle igual valor al artista que sensibiliza que al empresario que administra, que el abogado que defiende al pobre se sienta tan realizado profesionalmente como el crápula que sale en las noticias exculpando a algún dictador asesino. Que los profesores en los colegios enseñen a los alumnos a buscar la felicidad antes que el éxito y, que en todo caso, estos dos se trasformen realmente en sinónimos, así como espero también, que algún día, mi hermano Carlos y yo, podamos apagar juntos algún incendio.



A pia.

sábado, 16 de enero de 2010

De un sueño

El siete de julio de algún año todavía lejano lloverá, será una lluvia suave pero durará lo que dura una noche y en esa noche, en algún lugar y con alguien, Jagger sentirá que su existencia, al menos por unos segundos tiene sentido, se verá retratado en la calma de quién lo acompaña y, mientras la ve dormir, pensará que el universo a veces se distrae, que hay noches que no tendrían que acabar y que también a veces, soñar y estar despierto es una cuestión de perspectiva.



De un sueño


Cae el viento oscuro de tu sueño,
Contemplo quieto, en silencio
Desde una esquina, en tu hombro
Mojándome en el mar de tu deseo

Un sobresalto de versos encontrados,
En la noche,
Dos dedos tuyos en mi pecho,
Dos versos míos en el tuyo…

Tu paciencia y tu mentira,
tu descanso, tu cordura hecha de acero
escondida tras tus parpados cerrados,
duerme lento y sin ventajas,
el final de un día, de un martes tuyo,
de una corta y cruel noche de verano

no me duermo, no me canso…
cada espacio es un desierto,
en mi cama, en tu reino,
en ese suspiro, hecho de mi carne y de tu sueño

un universo arriba nuestro, muy oscuro y en silencio,
todo tuyo, todo mío, todo…
el puñal de las horas venideras, del sol que sale…
de dos versos míos que se mueren,
de dos dedos tuyos que lo matan,
de una espera muy amarga, cotidiana…
para otra noche de silencio, para otro viento, para otro sueño,
y yo despierto…
tú sin dueño y yo, con una lagrima en mi pecho.


Jagger

sábado, 2 de enero de 2010

De tu único verso

Jagger no sabe lo que quiere, pero sabe lo que quiere decir. Y hoy y en un futuro, cuando te toque a ti, Jagger, leerme a mí, como te leo yo, espero me acompañes en el sentimiento como yo siento que lo hago contigo, que ese tiempo, cada vez menos lejano, en el que hayas de escribir esto, te sea noble, te encuentre bien, te impulse a querer y te lo permita. Que cada rastro de tu amor, que desde el futuro envias, adolescente o maduro, sea antes que nada tuyo, sea sincero y sea real.


De tu único verso


De querer verte los ojos,
Una vida y una vez, con la mano…
De un aire familiar, de lado, de lejos
De un común camino
con un común destino

El sentir frío de cada puerta, el viejo olor de tu retorno
Un piso, una cama y frío corredor,
Mil asientos, tu, adentro, tu pelo, la navaja de tu pelo,
El principio de tu pelo, el final de tu calor.

De tu ombligo, de lo efímero, de lo etéreo,
de su abismo, del borde de tu abismo,
del comienzo de tu abismo, del final de mi prisión
de la verde espuela, que a mi ser flagela, que a mi ser ignora
ya partiendo, sin tu vuelta, sin tu abismo, sin tu ombligo.

De ver de nuevo tu nariz, cada día, no en tu cara,
Sin prisa, cada día, de lejos, en su cara, en la de ella…

De ver tu olor, de oler tu miedo, de crecer de nuevo,
De escribirte un verso, de escribirte un universo,
De que vivas en el, de no borrarlo nunca,
De dártelo, de darte un universo, con tu ombligo,
Con tu abismo, con tu nariz, con tu pelo y con tu olor…
Con el retorno del principio de tu risa, con tu mano, con la mía.

De la espuela, del dolor, de tu indiferencia, de tu ausencia


Jagger